La feria de la almeja roja perfecta para visitar hasta el 30 de agosto: se sirven 500 kilos de este molusco en el único pueblo-isla de toda Galicia
Del viernes 28 al domingo 30 de agosto, el Porto do Xufre se llena de carpas y de olor a almeja a la marinera. Tres días de degustación popular en el único municipio-isla de Galicia, con música tradicional y precios pensados para comer sin mirar la cuenta.

Una feria para los amantes de la gastronomía y el marisco. / Istock
Hay rías que celebran una fiesta del marisco al año. En la de Arousa, solo en agosto, hay tres dedicadas a la almeja. Y no son la misma fiesta con distinto nombre: cada una tiene su producto, su ambiente y su manera de sentarse a la mesa. Conviene tenerlo claro antes de coger el coche, porque es fácil acabar en la cita equivocada.

Illa de Arousa, Galicia. / Istock
En una punta de la ría, a mediados de mes, un pueblo marinero celebra la almeja fina con una regata de vela latina y el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico de Galicia. En otra, una asociación vecinal prepara fideos con almejas para todo el que se acerque al campo de la fiesta. Y entre ambas está la tercera cita, en un lugar bastante singular: el único municipio de Galicia que es, literalmente, una isla. Allí la protagonista es la almeja roja, más carnosa y bastante menos conocida fuera de la comarca, que durante un fin de semana se sirve con fabas, con fideos o a la parrilla junto al puerto. Ese lugar es A Illa de Arousa, y hacia allí vamos.

Adriana Fernández
La sabrosa almeja roja
Lo primero es aclarar una confusión bastante habitual, porque en la ría los nombres y las fiestas se mezclan con facilidad. La almeja roja, también conocida como rubia, no es la misma variedad que ha dado fama a Carril. Allí manda la almeja fina, más delicada y vinculada desde hace décadas a los arenales de esta parroquia de Vilagarcía de Arousa. Su fiesta cuenta, además, con la declaración de Fiesta de Interés Turístico de Galicia. La roja es otra cosa: tiene la concha más oscura, más carne y un sabor algo más intenso. Por eso funciona especialmente bien en platos con cierta contundencia, desde unas fabas con almejas hasta un arroz caldoso.

Las almejas rojas son más carnosas y sabrosas. / Istock
Y todavía hay una tercera fiesta que puede despistar al visitante. En Castrelo, ya en el municipio de Cambados, una asociación vecinal organiza cada año la Festa dos Fideos con Ameixas. Allí la estrella no es tanto una variedad concreta de almeja como la receta que llega al plato. Tres fiestas, tres formas de entender el mismo producto y un solo mes de agosto. Quien vaya buscando la de A Illa de Arousa ya sabe, al menos, qué va a encontrarse.
Fabas, fideos y música durante tres días en el Porto do Xufre
La fiesta mantiene una fórmula sencilla que lleva años funcionando: carpas junto al Porto do Xufre, uno de los principales puntos de actividad marinera de la isla, y almeja roja preparada de distintas maneras. Se sirve con fabas, con fideos, a la marinera o al ajillo, normalmente a precios populares. A partir de ahí, el menú se amplía con otros clásicos de cualquier fiesta gastronómica gallega: tortilla, croquetas de marisco, paella, pimientos de Padrón o filloas. Y mientras las mesas se llenan distintos grupos de música tradicional ponen la banda sonora al fin de semana.

Puerto en Illa de Arousa, Galicia. / Istock
Hay, sin embargo, una parte de la fiesta que se ve menos y que ayuda a entender su ambiente. Muchas de las celebraciones gastronómicas de A Illa de Arousa —la de la almeja roja, la del pulpo o la del mejillón— están organizadas por entidades deportivas locales, que utilizan lo recaudado para financiar su actividad durante el resto del año. Dicho de otra forma: el plato que alguien se come en una mesa del Xufre ayuda también a pagar entrenamientos, desplazamientos o una temporada deportiva. Quizá por eso las carpas conservan ese aire de fiesta hecha en casa. No hay una gran maquinaria detrás, sino vecinos sirviendo platos, recogiendo mesas y sacando adelante entre todos unos días de los que depende bastante más que una celebración gastronómica.

Parque Natural de Carreirón y playas vírgenes, A Illa de Arousa / Istock
Playas, faros y qué comer cuando se acaban las carpas
A Illa de Arousa tiene una ventaja evidente para una escapada de fin de semana: es pequeña. Apenas siete kilómetros cuadrados y algo menos de cinco mil habitantes repartidos en una única parroquia, San Xulián da Illa de Arousa, así que casi todo queda relativamente cerca. Se llega por el puente que la une con tierra firme y, una vez dentro, el mar aparece a cada poco. A Area da Secada, O Vao, Camaxe o O Cabodeiro son algunas de sus playas, cada una con su propio ambiente y todavía con rincones en los que se puede estar tranquilo incluso en verano. Hacia el sur se extiende Carreirón, una sucesión de arenales, pinares y zonas de marisma donde merece la pena caminar sin demasiada prisa y donde las aves forman parte del paisaje cotidiano.
Fuera de las carpas tampoco cuesta encontrar dónde seguir comiendo bien. En el propio Porto do Xufre se concentran varios restaurantes especializados en pescado y marisco de la ría, una opción perfecta para continuar el fin de semana cuando termina la fiesta. La idea puede ser tan sencilla como esa: probar la almeja roja en las mesas populares y reservar otra comida para sentarse con más calma frente al puerto y descubrir el resto del recetario marinero de la isla.
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