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Entramos en el pueblo con "los calamares más cotizados de España” y septiembre es el mejor momento para comerlos: un pueblo blanco andaluz bañado por el Atlántico y declarado Conjunto Histórico-Artístico

La temporada del calamar de potera va desde finales de agosto hasta el mes de noviembre: septiembre es el mejor momento para viajar y probarlo en este rincón bañado por el Atlántico.

Conil, el destino gastronómico más interesante para visitar en septiembre: es tiempo de calamar

Conil, el destino gastronómico más interesante para visitar en septiembre: es tiempo de calamar / Istock / JUAN ANTONIO ORIHUELA SANCHEZ

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Fundado hace más de 3000 años por los fenicios, Conil de la Frontera es uno de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía. Y el título no es ni mucho menos un piropo subjetivo: apenas tiene 88 kilómetros cuadrados, tamaño suficiente para albergar desde lugares con un alto valor ecológico a restos arquitectónicos y vestigios del pasado que son auténticos tesoros. No es de extrañar que su centro esté declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Es uno de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía

Es uno de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía / Istock

Situado a unos 43 kilómetros de Cádiz, Conil pertenece a la comarca de la Janda. Un dato más que relevante, y no solo porque está muy cerca de preciosas localidades como Vejer de la Frontera, Barbate o Medina Sidonia, sino porque es esa franja de costa que se abre al Atlántico, origen de uno de los productos típicos más cotizados de la gastronomía gaditana, con permiso del atún de almadraba: el calamar de potera, mucho más apreciado que el calamar convencional.

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Sara Fernández García

Los mejores calamares de España

Es cierto que las costas gallegas son también un lugar idóneo para localizar un buen calamar de potera, como no podía ser de otro modo en Galicia, cuna del mejor marisco y pescado fresco de España. Pero lo de Cádiz con los calamares de potera es de otro nivel, textura y sabor, si tenemos en cuenta la opinión de expertos en cultura gastronómica. Y en ese asunto, la forma de prepararlos es clave: a la plancha o en fritura, método que los gaditanos dominan como nadie.

El calamar forma parte de la identidad gastronómica de Conil

El calamar forma parte de la identidad gastronómica de Conil / Istock / JUAN ANTONIO ORIHUELA SANCHEZ

El calamar de potera tiene una vinculación muy especial con este rincón andaluz. Se llama así a los calamares que se pescan siguiendo el método tradicional de la potear: uno a uno, con anzuelo, en lugar de mediante la técnica del arrastre. Si es tan apreciado es precisamente por su textura y sabor, y tiene su explicación: al llegar vivo a la embarcación, sufre menos daño y conserva mejor textura, sabor y aspecto. De ahí que alcance precios superiores a los del calamar convencional.

Y aunque el calamar de potera se puede comer prácticamente en cualquier rincón de Cádiz, lo de Conil es especial: forma parte de la identidad gastronómica local como en ningún otro pueblo de la provincia. Hasta el punto de que hay restaurantes que organizan incluso jornadas específicas dedicadas a este producto de temporada (las mejores capturas se producen durante los meses de agosto a noviembre).

Un pueblo blanco con un centro histórico de cuento

Si al tesoro gastronómico que supone el calamar de potera le sumamos un pueblo precioso, con un casco antiguo que es el vivo ejemplo de pueblo blanco andaluz, con calles estrechas, patios, puerto y antiguas construcciones vinculadas a la pesca, no hay duda de que lo tiene todo para querer visitarlo en septiembre.

El castillo de Conil es una de las construcciones defensivas más icónicas del pueblo, situado a solo unos pasos de la playa y famoso por su fachada de cal blanca, como el resto de construcciones del pueblo. Su nombre oficial es Castillo de los Guzmanes, y fue levantado a finales del siglo XIII, aunque reformado en el siglo XV.

El Castillo de los Guzmán

El Castillo de los Guzmán / Istock / unaihuiziphotography

Se levantó, como la mayoría de castillos de España, con un fin claramente defensivo: la idea del Rey Sancho era proteger la costa y la almadraba de posibles ataques piratas. Y, además del castillo, que hoy está declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, sumó un cordón de murallas y algunas torres vigías que hoy forman parte del paisaje gaditano.