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Entramos en el barrio marinero de Málaga donde nació el espeto: las sardinas se asan en cañas sobre barcas llenas de arena y hasta Alfonso XII tuvo que comerlas con las manos

Una tradición popular y barata que se remonta a finales del siglo XIX y que hoy está declarada Patrimonio Cultural.

El Palo, el antiguo barrio de pescadores de Málaga considerado la cuna del espeto de sardinas

El Palo, el antiguo barrio de pescadores de Málaga considerado la cuna del espeto de sardinas / Istock

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El Palo nació como un barrio de pescadores al este de Málaga, y durante mucho tiempo sus habitantes vivieron fundamentalmente de la pesca. Allí se desarrolló la costumbre de ensartar sardinas en cañas o espetos de madera y asarlas directamente sobre brasas junto a la playa. Una costumbre que hoy en día sigue viva y atrae a miles de viajeros de todo el mundo a esta icónica playa malagueña.

El Palo, el antiguo barrio de pescadores de Málaga considerado la cuna del espeto de sardinas

El Palo, el antiguo barrio de pescadores de Málaga considerado la cuna del espeto de sardinas / Istock / Oblicua - 952 25 06 08

La tradición se remonta a finales del siglo XIX, momento en el que surge el primer local donde se comerciaba con el espeto casi tal y como lo conocemos hoy. Fue hacia 1894, cuando abrió en El Palo una especie de merendero llamado La Gran Parada, que venía pescado y sardinas asadas al espeto.

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El impulsor de aquel primer chiringuito de playa fue Miguel Martínez Soler, conocido popularmente como Migué el de las sardinas. Dicen que gracias a él y su negocio, el espeto se convirtió en uno de los grandes símbolos de la cultura gastronómica y popular de Málaga.

La playa de El Palo donde nació el espeto de sardinas.

La playa de El Palo donde nació el espeto de sardinas. / Wikimedia Commons

El rey que aprendió a comerlas con las manos… o no

Al respecto de la forma de comer las sardinas al espeto, hay una anécdota de lo más curiosa y sorprendente. Dicen que durante la visita de Alfonso XII a Málaga después del terremoto que había devastado buena parte de Andalucía en diciembre de 1884, el rey pasó por El Palo. La tradición cuenta que probó unas sardinas espetadas y que, al intentar comerlas con cubiertos, Miguel le dijo: “Majestá, así no: con los deos”.

El espeto más popular es el de sardinas, pero los hay de todo tipo de pescados y maricos.

El espeto más popular es el de sardinas, pero los hay de todo tipo de pescados y maricos. / Istock

Sin embargo, esta leyenda que forma parte del malagueñismo más popular y autóctono desde hace años, fue finalmente desmontada en el libro ‘El Palo. La pesca, industria y gente’, de José Antonio Barberá. El autor, después de contrastar la información con familiares del Migue, confirmó que aquel chiringuito no existía durante la legendaria visita del rey a El Palo (el imaginario popular situaba la apertura de La Gran Parada años antes, quizá para encajarla cronológicamente en la historia). Al menos así lo cuenta en su libro.

Se sirve en plato pero se come con las manos

La manera tradicional de asar un espeto es con una caña o pincho espetero de acero inoxidable (en su formato más actual), pero lo que no cambia es la manera de comerlo: siempre con las manos.

Y aunque la anécdota gastronómica parece que ha pasado a la historia, lo que no cambia es el hecho de que el espeto no nació como alta gastronomía, sino como una manera sencilla y práctica de cocinar el pescado que los pescadores que venían de faenar con lo más barato que tenían a mano: sardinas, fuego y una caña.

Patrimonio Cultural Inmaterial de Málaga

El Palo es considerado tradicionalmente la cuna del espeto, pero no es el único sitio de Málaga donde se puede disfrutar de una deliciosa ración de sardinas asadas a las brasas. De hecho, el espeto está ligado a todo el litoral malagueño y también a otros barrios y antiguos núcleos pesqueros, especialmente Pedregalejo, que hoy es probablemente uno de los lugares más famosos de la provincia para comerlo.

Lo que quizá mucha gente no sabe es que el espeto de sardinas está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de Málaga y forma parte de una tradición gastronómica que se ha transmitido entre generaciones. Ir a Málaga y no probarlo, sería un delito.