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Entramos en el bar de Sevilla donde comer el mejor montadito de pringá: casi 1.500 reseñas en Tripadvisor y una receta que sirven desde 1939

Un montadito de bar, sin demasiadas vueltas: pan caliente y pringá. Una joya de la gastronomía popular andaluza que ha acabado convirtiéndose en una de esas paradas que se repiten cuando se habla de tapeo en Sevilla.

El mejor montadio de pringá de Sevilla se come en una bodeguita histórica.

El mejor montadio de pringá de Sevilla se come en una bodeguita histórica. / Wikicommons

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Son las dos y cuarto de la tarde y en la barra cuesta encontrar un hueco. Alguien pide “uno de pringá y una caña” sin mirar la carta. El camarero apenas necesita escuchar el final de la frase. Asiente, se gira y sigue con la siguiente comanda. El montadito llega caliente y prensado, con la carne asomando por los bordes. Se coge con la mano y se come donde se puede: apoyado en la barra, junto a una mesa alta o fuera, si dentro ya no cabe nadie.

Montadito de pringá del bar.

Montadito de pringá del bar. / Rubén Vique | Wikicommons

Y quizá ahí esté parte de la gracia. que no intenta ni quiere parecer otra cosa. El mejor, por aclamación popular, está en el número 10 de lña calle Harinas, muy cerca de la Maestranza y está en un bar abierto desde 1939. Un montadito que se ha convertido en uno de esos bocados que mucha gente va a buscar expresamente en sus cuatro paredes... y nada más. Ese lugar es la Bodeguita Romero y se ha ganado ser un templo de peregrinación para los que quieren un experiencia andaluza auténtica.

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Redacción Viajar

El montadito que todo el mundo viene a buscar

El pan está tostado lo justo. Tiene que aguantar el relleno, pero tampoco convertirse en una piedra. Dentro va la pringá: carne de ternera, morcilla y tocino del puchero, deshechos y mezclados hasta formar una masa jugosa que acaba saliéndose un poco por los lados al primer mordisco. No es especialmente bonito, pero tampoco le hace falta porque está especialmente bueno.

Interior de Bodeguita Romero.

Interior de Bodeguita Romero. / SandraVALLAURE | Wikicommons

En Tripadvisor, la ficha del establecimiento ronda las 1.500 opiniones. Entre los comentarios hay quien directamente lo llama “el mejor montadito de pringá de toda la zona”. Y decir eso en Sevilla tiene cierto riesgo, porque pocas cosas generan más discusión que decidir dónde se come la mejor. Otros comentarios son menos rotundos y quizá por eso resultan más creíbles. Un cliente escribió que, de todos los montaditos de la casa, el de pringá era “el que a mí personalmente me emociona más”. Otro contaba simplemente que había probado “el famoso bocadillo de pringá y otras tapas excelentes”. También aparece descrito como una de las paradas clásicas del tapeo sevillano, con los montaditos entre lo más destacado de la carta y el de pringá por encima del resto.

Interior de la bodeguita romero.

Interior de la bodeguita romero. / SandraVALLAURE | Wikicommons

Después de probarlo se entiende por qué tiene tantos defensores. No porque haya ningún secreto espectacular, sino porque es un montadito sencillo, contundente y hecho para comerlo en dos o tres minutos con una cerveza al lado.

Qué pedir después de la pringá

Pararse en el montadito y marcharse sería una opción, pero no necesariamente la mejor. Otras de las joyas que debes probar son las patatas aliñás, con cebolla, vinagre de Jerez y un punto ácido que acompaña perfecto con lo contundente que puede llegar a ser su famoso montadito.

Hay además una confusión bastante fácil de cometer y conviene aclararla. A pocas calles, en la calle Antonia Díaz, está Bodeguita Antonio Romero. Allí el montadito famoso es otro: se llama piripi y lleva lomo, bacon, queso, tomate y mayonesa. En jornadas fuertes se han llegado a servir más de 700, que dan fe de lo popular que es y lo rico que está.

Casi noventa años detrás de la barra

Bodeguita Romero abrió en 1939. Desde entonces el negocio ha ido pasando de una generación a otra de la familia y sigue en el Casco Antiguo de Sevilla, muy cerca de la Plaza de Toros de la Maestranza y a pocos minutos de la Catedral. Dentro te encuentras lo que esperas de cualquier bar de toda la vida: una barra llena hasta los codos, fotos en las paredes, camareros que van y vienen rápido y clientes que entran sabiendo bastante bien lo que quieren. Y está bien que sea así.

Exterior de la Bodeguita Romero.

Exterior de la Bodeguita Romero. / SandraVALLAURE | Wikicommons

A veces se cuenta cualquier bar antiguo como si el mero paso de los años lo convirtiera en un museo. Este no necesita eso. Sigue funcionando como un bar de toda la vida, que probablemente sea la mejor forma de conservarlo y una de las formas de conocer como es la Sevilla se siempre.

Qué ver y comer después en el centro de Sevilla

Al salir, la Maestranza queda a pocos minutos y la Catedral tampoco está lejos. Si es la primera vez en Sevilla, pasar por delante de las dos casi viene incluido en el paseo. También se puede seguir hacia el Guadalquivir y cruzar a Triana.

Y si todavía queda hambre, que dependerá de cuántos montaditos hayan caído, alrededor sobran opciones para seguir: pescaíto frito, espinacas con garbanzos, salmorejo y unas cuantas barras donde entrar sin necesidad de llevar una ruta demasiado pensada. Quizá esa sea la mejor manera de recorrer esta parte de Sevilla: comer algo, andar un rato y volver a entrar en otro sitio cuando te apetezca.