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Ni el cocido, ni las migas: el plato más contundente de España está en Cantabria, con siete tipos de carnes, un entorno Patrimonio de la Unesco y una Fiesta del Orujo Interés Turístico Nacional

Un manjar para chuparse los dedos en uno de los "pueblos más bonitos del mundo", escondido en un paisaje Patrimonio de la Huamnidad.

Escondida entre los Picos de Europa, esta región es la experta en este contundente plato.

Escondida entre los Picos de Europa, esta región es la experta en este contundente plato. / Istock

Cuando hablamos de comida contundente, una oferta amplia en el caso de la gastronomía española, el norte es siempre un punto de referencia, acostumbrado a grandes y potentes cantidades de comida que apaciguan las temporadas más frías.

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Estas variaciones, con el tiempo, han llevado a la tradición culinaria de cada región a inventar nuevas fórmulas que transgreden temporadas o temperaturas, siendo un clásico en la mesa en cualquier época del año. Este es precisamente el caso de este estilo de cocido que, en Cantabria, destaca por su variedad, tan rica en sabor como en variedad.

Cocido lebaniego de Potes, Cantabria

Cocido lebaniego de Potes, Cantabria / Istock

Una variedad con siete tipos de carne

Cuando se trata de preparar un cocido, en la Comarca de Liébana el apetito está asegurado, siendo una de las variedades más contundentes del país, un gran desconocido que, no por falta de fama es menos destacable.

Municipio de Potes, Liébana

Municipio de Potes, Liébana / Istock / TONO BALAGUER

Nacido como un plato de subsistencia, el cocido lebaniego nace del autoabastecimiento, fruto del enclave aislado, aunque también privilegiado, en que se encuentra: una pantalla rocosa frente a los Picos de Europa; Adaptado a los recursos que esta región producía, esta variante responde a la cocina de proximidad, con una calidad de género inigualable.

En la olla: garbanzos pequeños de Pedrosillano, berza (que no repollo), el verdel -es decir, el relleno-, de miga de pan, huevo, chorizo y perejil, frito y cocido en el caldo; y un despliegue sin precedentes de productos cárnicos de la zona: cecina, panceta, chorizo, morcilla y, generalmente carne de ternera, y un hueso de jamón, así como otros elementos del compango como costilla o lacón.

Pero su distinción va más allá de los fogones y hasta en la mesa tiene su propio ritual: lo primero en servirse es la sopa de fideos, espesa y sabrosa; en segundo lugar, se pasa a los garbanzos, las berzas y el relleno y, por último, el “proviso”, es decir, las carnes fuertes.

Y después de una comida copiosa no olvides probar su orujo, un destilado famoso en la región hecho en alquitaras de cobre que tiene su propia fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional.

Potes, Cantábria

Potes, Cantábria / Istock

La capital de los puentes y las torres

La Comarca de Liébana está conformada por municipios como Camaleño, Cabezón de Liébana, Castro Cillorigo o Tresviso, entre otros, sin embargo, su capital, Potes, declarado Conjunto Histórico-Artístico y viva representación de su gastronomía, donde podrás probar este manjar en restaurantes como El Oso o Casa Cayo, considerados embajadores del cocido lebaniego.

Por si no fuera suficiente, además de este plato delicioso y su capital de ensueño premiada como uno de los “pueblos más bonitos del mundo”, el entorno natural que lo rodea es un espectáculo de naturaleza viva, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Desde la Torre del infantado de Potes, una fortificación datada del siglo XIV, el paisaje rocoso se extiende entre macizos en el primer Parque Natural de España, hogar de criaturas curiosas como el urogallo, e impresionantes como el águila real o el oso pardo cantábrico.

Entorno natural del Parque Nacional de los Picos de Europa.

Entorno natural del Parque Nacional de los Picos de Europa. / Istock

En los pueblos de los alrededores, de igual belleza y relevancia, se esconden además algunos de los puntos históricos más relevantes de la región, como el Lignum Crucis, del que se cree es el trozo más grande conservado de la cruz de Cristo; la Iglesia de Santa María de Lebeña, considerada Bien de Interés Cultural por ser una auténtica joya mozárabe del prerrománico español.