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La ciudad donde mejor se come de Europa es la cuna de la dieta mediterránea: tiene cuatro Patrimonios de la Unesco, un café único y vuelos directos diarios desde España

Una ciudad mediterránea que sigue manteniendo su esencia y en la que encontrarás una exquisita gastronomía.

Su centro histórico suma uno de los cuatro patrimonios de la Unesco de la ciudad.

Su centro histórico suma uno de los cuatro patrimonios de la Unesco de la ciudad. / Istock

A la hora de hacer un viaje son muchas las variantes que uno debe tener en cuenta: los tiempos, el recorrido, los destinos y cada visita se supeditan unos a otros, sumados a los horarios o imprevistos que pueden surgir a lo largo de tu estancia.

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Adriana Fernández

Por eso, todo aquello que puedas asegurar de antemano será terreno ganado previo a tu expedición, y si se trata de algo tan importante como es su gastronomía, existen algunos destinos donde, sencillamente, no fallas.

En Europa, la comida típica por excelencia, y la nota dominante en su conjunto, es sin duda la mediterránea, desde Grecia, o la Costa Azul francesa hasta, por supuesto, España, pasando por el rey de esta herencia culinaria: la bota del Mediterráneo, Italia.

Mosaico barroco de piedraen la iglesia Chiesa di San Pietro Martire, Nápoles

Mosaico barroco de piedraen la iglesia Chiesa di San Pietro Martire, Nápoles / Istock

La cuna del Mediterráneo

Dentro de la región italiana, la fama no siempre hace favor a su tradición de cocina, relegada en muchos casos por mayoría turística a la famosa “pizza, pasta e mamma mía” que opaca algunos de sus mejores manjares, como el “Risotto al Tastasal” de Véneto, con carne de cerdo y muy especiado; o las “Orecchiette con Cime di Rapa”Puglia, con su famosa forma de orejitas de pasta con grelos, ajos y anchoa, amargas y deliciosas.

Barrio Español de Nápoles

Barrio Español de Nápoles / Istock

Pero existen destinos como Nápoles donde la tradición aún predomina y su esencia es viva imagen de su cultura. Hogar del limón y el aceite sorrentino, el tomate San Marzano y del Piennolo, los quesos ricota, provola y mozzarella y, por supuesto el café, esta ciudad italiana es para muchos la cuna de la dieta mediterránea y la dolce vitta.

Conexión de vuelos con España

El aeropuerto de Nápoles recibe vuelos diariamente desde Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla, con una duración de dos horas y media aproximadamente. 

Más allá de la pizza Margherita, la gastronomía napolitana cuenta con platos como el “Genovese”, que no debe confundirte por el nombre, cocinado a fuego lento y de un sabor intenso y caramelizado; la “Zuppa di Cozze”, una sopa de mejillones picantes con picatostes perfecta con la llegada de la primavera; o, si buscas un toque más dulce, el bombón “Ministeriale”, de chocolate oscuro y con licor, original del siglo XIX que, se dice, pretendía conquistar a la realeza.

La carta de bebidas no se queda atrás, con una variedad espectacular de vinos del Vesubio como el “Aglianico”, el “Falanghina”, o la “Lacryma Christi”. Un limoncello –o Meloncello- para cerrar la comida, y por supuesto, el rey de todos ellos, una taza de café napolitano, más corto, denso y fuerte que ofrece una curiosa tradición: si pides un “caffé sospeso”, pagarás dos cafés, el tuyo y otro suspendido para quien no pueda permitírselo.

Café típico napolitano

Café típico napolitano / Istock

Y si no eres de alcoholes pide el “Acqua della Madonna”, la gaseosa napolitana por excelencia, históricamente conocida, y vendida antiguamente en botellas hechas de barro.

Qué ver en Nápoles

Dijo Goethe de esta ciudad "Vedi Napoli e poi muori", ver Nápoles y luego morir, debido a la belleza incalculable de sus muros, y no es casualidad que esta ciudad, con cuatro Patrimonios de la Humanidad, tenga la fama de mantener uno de los cascos antiguos más bellos del mundo.

Su centro histórico, encabezando la lista de la Unesco, es el más grande de Europa, con una concentración de monumentos que retrocede hasta la antigua Grecia.

Siguiendo su ejemplo, el Palacio real de Caserta, a cuarenta minutos al norte, junto al Acueducto de Vanvitelli y el complejo industrial de San Leucio, componen una de las mayores expresiones barrocas del mundo.

Galería Umberto I, Nápoles

Galería Umberto I, Nápoles / Istock

Uno de sus patrimonios más reconocidos, celebrados también como patrimonio mundial, son las zonas arqueológicas de Pompeya y Herculano, una cápsula del tiempo romana donde la vida cotidiana permanece intacta tras ser sepultada por el Vesubio; y cerrando esta monumental lista, el Arte del Pizzaiolo Napolitano, Patrimonio Cultural Inmaterial, que preserva la técnica artesanal con que los cocineros napolitanos preparan la masa, así como la presencia social que este rito tiene sobre su cultura.