La célebre fiesta del pulpo que puedes visitar del 5 al 7 de septiembre: receta propia con cebolla y pimentón, la pulpeira de O Carballiño y música en directo junto al mar
Del 5 al 7 de septiembre, un rincón de la ría de Arousa cocina el pulpo a su manera y pide prestada, sin complejos, a la pulpeira de O Carballiño.

La feria del pulpo que lo está petando en Galicia. / Istock
Hay una escena que se repite cada septiembre en el Paseo Marítimo do Xufre y que explica mejor que cualquier cifra de qué va esta fiesta: la organización llama a O Carballiño y pide prestada la pulpeira. No la receta ni el prestigio: el cacharro. Esa olla enorme en la que se cuece el pulpo a fuego de leña y que llega desde una fiesta con más de sesenta años de historia y una declaración de Interés Turístico Internacional. Podría parecer una comparación incómoda. En A Illa, sin embargo, se cuenta como lo que es: un gesto de vecindad entre dos formas distintas de celebrar alrededor del mismo producto.

Un puente de la Illa de Arousa y la Ría de Arousa / Istock
Porque aquí nadie pretende competir por tamaño. Si acaso, se presume de una receta que cuesta encontrar fuera de la isla: el polbo á illa, cocinado con cebolla y pimentón, cercano al clásico pulpo á feira, pero con personalidad propia. Y también de una particularidad geográfica difícil de igualar: esta es la única fiesta de este tipo que se celebra en el único municipio insular de Galicia. Para llegar hay que cruzar un puente. Al otro lado está A Illa de Arousa, una isla que apenas lleva tres décadas funcionando como municipio independiente.

Adriana Fernández
La Festa do Polbo y su decimosexta edición
La XXVI Festa do Polbo se celebra del 5 al 7 de septiembre en el Paseo Marítimo do Xufre, el escenario junto al mar donde durante todo el fin de semana aparecen las mesas, la música en directo y las ollas echando humo. Conviene no confundirla con la Festa Gastronómica do Mar, que también pasa por este paseo, aunque en otras fechas y con una propuesta diferente. Aquí no hay demasiadas dudas sobre quién manda: el protagonista tiene ocho patas y llega al plato de varias maneras.

Vista aérea al atardecer de Illa de Arousa / Istock
El polbo á illa es la receta que ejerce de bandera durante esos días: pulpo cocido y terminado con una salsa de cebolla y pimentón, bastante alejada del aliño de pimentón y aceite del pulpo á feira al que está acostumbrada buena parte del país. Pero la carta no se limita a una sola preparación. También se sirve pulpo a la vinagreta, a la plancha, con habas o dentro de una empanada. Y alrededor aparecen los acompañantes habituales de una fiesta gallega: croquetas de marisco, paella, empanada de atún, tortilla, filloas y, por supuesto, botellas de albariño y ribeiro circulando por las mesas.

Una fiesta del pulpo que no te puedes perder. / Istock / AlfonsoFG
Y después está la pulpeira prestada. Es un detalle pequeño, casi una anécdota, pero resume bastante bien cómo se vive la fiesta desde dentro. La gran referencia nacional del pulpo sigue siendo O Carballiño, con decenas de miles de visitantes y toneladas de producto contabilizadas cada año, y en A Illa nadie intenta discutirlo. Se pide la olla, se agradece el préstamo y después se cocina a la manera de aquí. En ese contraste está buena parte del encanto del fin de semana: frente al tamaño, identidad.

Pulpeira y pulpo gallego. / Istock
Un municipio que solo existe desde 1997
A Illa de Arousa lleva menos tiempo del que parece siendo municipio independiente. Hasta 1997 perteneció a Vilanova de Arousa, y precisamente ese mismo año, el de la segregación municipal, sirve también como punto de partida para la historia de la fiesta del pulpo. La coincidencia encaja bien con lo que estaba ocurriendo entonces: casi al mismo tiempo que la isla estrenaba ayuntamiento propio, empezaba a construir también algunas de las celebraciones con las que quería reconocerse.

Playa de Illa de Arousa / Istock
Desde el punto de vista geográfico, A Illa es una excepción dentro de Galicia. Es el único municipio insular de la comunidad y está formado por la propia isla de Arousa y varios islotes menores —Guidoiro Areoso, Guidoiro Pedregoso o A Rúa— repartidos por la ría. Una sola parroquia, San Xulián, concentra la vida administrativa de un territorio de alrededor de cinco mil habitantes. El mar no es aquí un decorado: la ría ha dado de comer durante generaciones a mariscadores y bateeiros, y esa relación se percibe en el puerto, en las casas, en las embarcaciones y, naturalmente, también en la cocina.

Puerto pesquero de Xufre / Istock / Juan Poza
Lo que hay más allá de las mesas del paseo
Quien viaje hasta la isla únicamente por la fiesta corre el riesgo de marcharse demasiado pronto. El propio Paseo do Xufre invita a alargar la sobremesa, con el puerto pesquero a pocos pasos y la ría siempre al fondo. Después están las playas: pequeñas calas de arena fina mezcladas con zonas de roca, bastante alejadas de la imagen más concurrida del turismo gallego. En septiembre, cuando el verano empieza a aflojar y las playas recuperan algo de calma, recorrer la costa resulta especialmente agradable. Buena parte del litoral urbano puede hacerse a pie por el paseo marítimo, prácticamente sin dejar de ver el mar.
Y si quedan ganas de seguir alrededor de una mesa, la fiesta tampoco agota la cocina de la isla. A Meca, en el Puerto de Xufre, cuenta con un Solete de la Guía Repsol y se ha hecho conocida, entre otras cosas, por preparar el pulpo al estilo de A Illa. Es, en esencia, la misma receta que ocupa el centro de la celebración, pero servida durante el resto del año y sin necesidad de esperar a septiembre. Ahí se entiende mejor que la fiesta no inventa una tradición para un fin de semana: simplemente concentra durante unos días una forma de cocinar que ya forma parte de la vida cotidiana de la isla.
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