Este caserío en Gipuzkoa esconde la bodega más grande del mundo con 100.000 vinos
Con un impresiónate despliegue gastronómico siempre fiel a la esencia de la cocina Vasca, el Restaurante Rekondo es una parada indispensable de la guía Makarfi como una de las mecas para los amantes del vino.

La historia de la bodega es una de propósito. Ese caso sumamente raro de alguien que consigue convertir su afición en su forma de vida. Desde el año 1964, los muros del sótano del caserío rescoldo han ido acumulando y etiquetando con esmero una selección de los mejores vinos del mundo, atendiendo tanto a las últimas incorporaciones del mercado como a joyas añejas capaces de sorprender a los paladares más experimentados. Su selección se lleva a cabo a través de los mercados en más de 20 países, sus paredes continúan exponiéndose constantemente con nuevas incorporaciones, siempre buscando crear conexiones entre el maridaje y sus clientes.
Algunas de estas ni siquiera son accesibles para todo el mundo. No se está hablando del precio, sino del derecho que se guardan los propios anfitriones de encontrar clientes que de verdad aprecian la botella. Una filosofía atípica que pone la pasión y el cariño por la sumillería por encima del dinero, la cual, añadida a su ambiente íntimo y servicio impecable y personalizado, crean una experiencia irrepetible que deja con buen sabor de boca.
La bodega más grande del mundo nació de la pasión por el vino
En las faldas del monte Igeldo, a la salida de San Sebastián, nace en 1964 de los fogones de Txomin Rekondo. Era un proyecto empresarial que nació en la familia Rekoldo, cuando el fundador heredó el caserío de su padre junto a sus hermanas. Fue una de estas quien lanzó al aire la idea de montar un bar, una idea sencilla que en su inicio pudo no tener más pretensión que la de darle un uso lucrativo a ese espacio en las afueras de la ciudad. Lo que vino después, fue producto del trabajo, el entendimiento del producto y, de una forma muy especial, la pasión por los vinos.
Txomin sacó la idea de tener una buena bodega de su relación con Manolo Muga, bodeguero y empresario muy conocido en la región. Lourdes, hija del fundador y actual responsable, junto con el cocinero Iñaki Arrieta, explicó durante uno de los videos de Sergio Bolaños (Peldaños), una de las claves que hizo pasar al lugar de un proyecto familiar a todo un referente en el mundo del maridaje.
Explicaba cómo la pasión de su padre le llevó a querer disponer de una bodega bien surtida y variada a raíz de su particular filosofía: contar siempre con algo único para cada comensal. La personalización, el cuidado en las elaboraciones y el respeto por el producto y la tradición son solo algunos de los principios que han dado a este antiguo caserío un renombre mundial.
Cuál es la visión de Rekoldo
Uno de los grandes orgullos de su bodega no es su tamaño, que varía según la época, sino alguna de las piezas que aquí se encuentran. Lourdes explica como uno de sus grandes aciertos es la apuesta por los Rioja de añadas antiguas que se han conservado en el lugar. Unos vinos que han llegado a tener un buen envejecimiento y se han revalorizado con el paso de los años, resultando en un producto realmente especial.
Más allá de su bodega, lo que ocurre detrás de los fogones es la esencia del lugar. La carta, aunque con una selección de platos permanentes, va variando según la temporada, “siendo respetuosos con los productos y fieles a sus sabores”, según el propio Iñaki. Un menú degustación que intercala preparaciones de mar y montaña priorizando siempre la calidad del producto: Pescado del día, marisco gallego, verduras de Navarra e incluso, en temporada, tomates de temporada cultivados en su huerto, son las bases sobre las que se asienta su propuesta gastronómica.
Hoy, con Txomin retirado, la carta de vinos se encuentra bajo la supervisión de Alejandro Hernández, aunque bien es cierto que el fundador sigue teniendo mano en el lugar. El trabajo de este equipo ha abierto a Rekoldo un hueco en la lista de los restaurantes más únicos de San Sebastián o, lo que es lo mismo, uno de los más valorados del mundo. Ha sido recomendado por Michelín, premiado por Repsol y por la Guía Gurú por su comida y servicio. Pero su bodega se lleva la palma. La prestigiosa revista norteamericana Wine Spectator ha destacado su colección como una de las más importantes e influyentes del mundo, así como La revue du vin de France, la revista del mundo de vino más antigua y prestigiosa, que se ha rendido a los pies de este Caserío a las afueras de Guipúzcoa.
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