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La calle donde mejor se come de Europa está en España, según los críticos gastronómicos: "Un festín de sabores y colores único en el mundo"

En el corazón de una de las principales ciudades del norte de la península, esta calle es parada obligada para los grandes amantes de la cocina.

La calle del norte de España donde mejor se come del mundo

La calle del norte de España donde mejor se come del mundo / Istock / MarioGuti

Sabemos de sobra que como en España no se come en ningún otro sitio. No es solo por la magnífica calidad de la materia prima con la que se elaboran nuestros platos insignia, cultivada y criada con el máximo cuidado, y siempre frescos; las elaboraciones y recetas que conforman la base de nuestra gastronomía, así como precios asequibles para todo tipo de bolsillos, juegan también un papel muy importante en el hecho de que la gastronomía española esté en tan alta consideración alrededor del mundo.

En España somos amantes del buen comer

En España somos amantes del buen comer / Istock / Neme Jimenez

Si les preguntamos a expertos gastronómicos de todo el mundo, muchos están de acuerdo con nosotros en que la cocina española es una de las mejores que existen. Pero de todo el país, ¿cuál es el lugar en el que mejor se come de todos? Los expertos también lo tienen claro, y señalan una calle de Galicia como el lugar donde mejor se come de todo el mundo; una calle repleta de establecimientos en los que se come de maravilla, donde se ofrece un verdadero festín de sabores y colores prácticamente único.

La mejor calle de España para irse de tapas tiene 21 bares en 190 metros: dicen que es "el lugar donde la gastronomía española se convierte en paraíso"

Adriana Fernández

Uno detrás de otro

Para muchos críticos gastronómicos, es en el corazón de la ciudad de Santiago de Compostela donde se halla el mejor destino gastronómico que existe en todo el planeta. Se trata de la Rúa do Franco, una estrecha callejuela del casco antiguo de la ciudad en la que, en su corto recorrido de 150 metros, hay 80 bares y tabernas en los cuales degustar las mejores tapas y platos que podamos imaginar.

Extendiéndose entre la Praza do Obradoiro y la Rúa da Porta Faxeira, la Rúa do Franco rebosa historia por todos sus rincones. Siglos atrás, era en esta calle donde los peregrinos se hospedaban y reponían sus fuerzas después de hacer el Camino de Santiago. Y así sigue siendo, ya que en sus 80 establecimientos -desde tradicionales y familiares, hasta los más innovadores-, uno puede degustar todo tipo de productos típicos de la gastronomía gallega, perfectos para retomar fuerzas después de todo un día explorando las calles de la ciudad.

De suelo adoquinado y bordeada por bonitas casas de origen medieval, en las fachadas de las cuales todavía se pueden apreciar elementos de esa época, como el escudo de la Universidad compostelana o conchas de vieira, la Rúa do Franco ofrece lo mejor de la gastronomía gallega, desde mariscos y pulpo, a empanadas, embutidos y, como no, la tarta de Santiago, todo siempre acompañado de los mejores vinos gallegos.

El rally gastronómico

El verdadero protagonista de la calle es el marisco gallego, conocido en todas partes por su excelentísima calidad, destacando por encima de todos el pulpo, el percebe y las almejas. Junto a estos, son muchísimos otros los platos con los que uno puede disfrutar en las tabernas de Rúa do Franco, perfectos para aquellos a quienes el marisco no les guste. ¡En Rúa do Franco puede disfrutar todo el mundo!

Algunos de los establecimientos más destacados de la calle, en los que degustar la verdadera esencia culinaria gallega, son el Papatorio o A Noiesa, ambos con un magnífico pulpo; el Orella, donde degustar las orejas de cerdo aliñadas con pimentón picante y aceite de oliva; o el Gato Negro, donde descubrir el hígado encebollado.

Pero si hay una buena manera, además de divertida de descubrir los diferentes bares y tabernas de la calle, esa es la del “rally París-Dakar”. Inaugurado por los universitarios de los años 90, el recorrido empieza y termina en los bares de dichos nombres, y consiste en hacer parada en cada uno de los establecimientos que hay entre ellos (¡son por lo menos 28 locales!) para beber una “taza” de Ribeiro y contar un chiste. No hace falta decir que, si te decides por honrar esta ruta, debes ir con mucho cuidado de no sobrepasarte.