La calle de España repleta de pintxos y tapas que ha fascinado a Eva Longoria: “Es una forma de vivir la comida que no había experimentado antes”

La Parte Vieja de San Sebastián enamoró a Longoria, pero más aún la manera en la que en España nos relacionarnos mientras comemos.

La calle de España repleta de pintxos y tapas que ha fascinado a Eva Longoria.
La calle de España repleta de pintxos y tapas que ha fascinado a Eva Longoria. / Istock

Al hablar de comer en España Eva Longoria no habla de restaurantes al uso, sino de las barras. Habla de esa forma tan española de comer que se basa en entrar, pedir, salir; hay que tener aguante y ganas, pero se disfruta enormemente. En San Sebastián, la actriz descubrió algo que no había vivido antes; una relación con la comida basada en la energía, la cercanía y la ausencia total de solemnidad.

Adriana Fernández

Lo resume con una frase sencilla, que expresa muy bien la singularidad de cultura gastronómica española: “Es una forma de vivir la comida que no había experimentado antes”.

“Es una forma de vivir la comida que no había experimentado antes”, ha dicho la actriz internacional.

La ubicación de la calle de los pintxos no puede ser mejor: en la Parte Vieja de San Sebastián.

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Donde la comida se vive de pie

El epicentro de esa experiencia está en la Parte Vieja donostiarra, especialmente en calles como 31 de Agosto, donde los bares se encadenan y cada uno defiende su pintxo como si fuera su bandera. Si te cansas rápido, olvídate. Porque aquí prima estar de píe, con muchas risas y más movimiento. Longoria lo entendió rápido. Durante su estancia en la ciudad, cambió el ritual clásico de mesa y mantel por otro mucho más local. “Nunca me senté a comer en un restaurante. Saltaba.” Efectivamente, saltaba de un bar a otro, como hacen los donostiarras desde hace generaciones.

Calle de San Sebastián.

Calle de San Sebastián.

/ Istock / Alexe Marcel

La gracia radica en la ausencia de reserva; nada se planifica, así se vive en España. El sistema es sencillo; entras, pides lo que ese bar hace mejor y sigues caminando. Así se construye el famoso txikiteo, una costumbre que mezcla gastronomía y vida social a partes iguales. Y es que en España, nuestra forma de vivir es menos seria y más auténtica. Y, de eso, debemos presumir. La actriz lo entendió a la perfección: “El recorrido de bares... Ya saben lo que es el recorrido de bares.”

Cada bar, una especialidad

En la Parte Vieja no se compite por tener más platos, sino por clavar uno; un pintxo concreto. Vaya, que se toman en serio lo de "más vale calidad que cantidad". Longoria lo señala con precisión: “Cada bar es conocido por su pintxo.” Esa especialización es parte del encanto. No hay dispersión, hay identidad. Y eso convierte la experiencia en algo mucho dinámico y entretenido; una sucesión de pequeños bocados que cuentan una historia distinta en cada parada. Si es que, si España no existiera, habría que inventarla.

Más allá de la comida, lo que más le llamó la atención fue la ausencia de interferencias. “Simplemente comer”, dice en un momento de la conversación, alejando la escena de móviles, llamadas o pantallas. Y es que, en España trabajamos, pero somos unos profesionales en saber diferenciar cuando sí y cuando no. Y eso, para alguien acostumbrado a otro ritmo, marca la diferencia.

Una cultura que se defiende a bocados

En su reflexión, Longoria va un paso más allá y conecta esta manera de comer con la historia y la identidad. Recuerda cómo, en regiones como el País Vasco, muchas tradiciones gastronómicas sobrevivieron incluso en contextos adversos. La cocina como un refugio cultural. Al final, no hay nada que una más que un plato en la mesa.

En San Sebastián, no hay un plato estrella que cierre la experiencia. Lo que queda es la sensación de haber entendido algo esencial, y es que en San Sebastián la comida no se separa de la vida cotidiana. Longoria lo resume a la perfección: “Simplemente ir de bar en bar.". Y comprender que, en esa calle repleta de pintxos, la gastronomía es dinámica y muy social.

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