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La calle de Castilla y León donde mejor se come: patatas revolconas con vistas a la muralla

Viajamos hasta Ávila para descubrir una calle imprescindible para cualquier foodie viajero.

La calle de Castilla y León que todo foodie debe visitar: tapas exquisitas y vistas de lujo.

La calle de Castilla y León que todo foodie debe visitar: tapas exquisitas y vistas de lujo. / Istock / Photon-Photos

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Siempre decimos que hay tantos tipos de viajeros como personas en el mundo, pero hay muchos exploradores que eligen destino según sus intereses gastronómicos. Hoy no vamos a viajar a paraísos lejanos en los que degustar huevos rancheros y chilaquiles o al país más barato de Europa en el que podrás comer por tan solo unos euros.

España es un paraíso gastronómico y lo comprobamos en la calle de Castilla y León donde mejor se come. Un lugar en el que degustar unas exquisitas patatas revolconas (entre otros muchos manjares) con vistas a la muralla de Ávila.

Descubriendo Ávila en clave gastro.

Descubriendo Ávila en clave gastro. / Istock / Jose Miguel Sanchez

Esta ciudad castellana, que cuenta con una de las 5 murallas espectaculares que visitar en España, es también un destino privilegiado para los amantes del tapeo. El arte de disfrutar diversas exquisiteces en formato mini acompañadas de una bebida es una tradición arraigada en toda España, y en Ávila descubrimos uno de los mejores escenarios para ello: la calle San Segundo.

Esta vía, que discurre paralela a la majestuosa muralla abulense, es un hervidero de actividad a cualquier hora del día, y nos permite descubrir como locales y viajeros se mezclan en busca de las mejores tapas.

Imagina tapear con vistas al ábside de San Segundo de la catedral de Ávila.

Imagina tapear con vistas al ábside de San Segundo de la catedral de Ávila. / Istock / soniabonet

Cultura del tapeo en Ávila

En Ávila, el tapeo tiene raíces profundas y la calle San Segundo se ha convertido en el mejor lugar para disfrutar con estos pequeños manjares. El nombre de la vía rinde homenaje a San Segundo, el primer obispo de Ávila y uno de los siete varones apostólicos. En definitiva, esta calle no solo es famosa por sus tapas, sino también por su proximidad a la Puerta del Alcázar, uno de los puntos más icónicos de la muralla.

Comer en San Segundo siempre es bien, ya que su oferta es variada y demuestra la riqueza gastronómica de la región. Desde tapas clásicas y de la tierra hasta propuestas más elaboradas en locales modernos, cada bar y taberna en esta calle tiene su especialidad.

La tapa por excelencia es, sin lugar a dudas, la de patatas revolconas, un plato de puré de patatas con pimentón y torreznos. También son imprescindibles los embutidos. El chorizo, la morcilla y el lomo embuchado conquistan al viajero más exigente, mientras que los quesos de la región, como el curado de oveja, también son protagonistas en muchos establecimientos de la calle.

Las patatas revolconas con sus torreznos: un 'must' del tapeo en Ávila.

Las patatas revolconas con sus torreznos: un 'must' del tapeo en Ávila. / Istock / angelsimon

La ruta del tapeo en San Segundo

Hacer la ruta del tapeo en San Segundo es un plan imprescindible en Ávila. Además, la cercanía entre los bares permite ir de uno a otro con facilidad, probando una o dos tapas en cada establecimiento. Puedes comenzar en la parte baja de la calle, cerca de la plaza de Santa Teresa, e ir subiendo hacia la Puerta del Alcázar.

Si quieres acertar, toma nota porque no deberías perderte la bodeguita de San Segundo (imprescindibles sus gildas), la taberna de Los Verdugo (con su tronco de patata con jarrete avileño que fue mejor tapa caliente en el Campeonato CYL de 2022), o la Casa de Postas (aquí hay que probar sus carnes a la brasa). Muy cerca, en la calle de López Núñez 3 también destaca Sofraga Palacio, que cuenta con una interesante terraza.

En definitiva, si tienes previsto descubrir Ávila, además de visitar sus lugares más interesantes, no puedes olvidarte de comer o tapear en la calle de Castilla y León donde mejor se come. Y ya sabes, no te olvides de pedir unas patatas revolconas mientras admiras su imponente muralla.