Bebidas en peligro de extinción: los tragos vintage (e icónicos) que están volviendo a resurgir en las coctelerías españolas
Suenan a pasado, pero saben a presente más que nunca.

Más actuales que nunca, las bebidas viejunas —vintage, si prefieren llamar— vuelven a formar parte de las barras de bar, de los bares de toda la vida, pero también de esos espacios modernos y actuales donde no esperarías verlas, además de las grandes coctelerías. Tragos (casi) olvidados, convertidos en modernos que arrasan como aperitivos, maridajes y digestivos. Son intocables y acaban de salir de la lista de bebidas en peligro de extinción. Estos son los tragos icónicos que han salido de los bares del pueblo para incluirse en las cartas de las mejores coctelerías.
Pacharán
No hay digestivo más de pueblo que el pacharán. Tradicionalmente hecho en las casas, dejando macerar de un año para otro las endrinas recogidas en otoño en un litro de anís, este licor ha formado parte desde hace siglos de las sobremesas del norte de España. Aunque cada familia cuenta con su propia receta, el que obligatoriamente hay que probar es el de Navarra, la única región de España con Indicación Geográfica Protegida de Pacharán.

Sangría
A pesar de sus aires viejunos, la sangría nunca ha pasado de moda. Es uno de los iconos que desde el extranjero se identifica con la marca España —paella, sangría, toros y olé, dicen algunos con acento inglés— y que los restaurantes de chiringuito siempre han mantenido en carta junto al tinto de verano. La receta es tan universal que se hace adapta a los gustos de cada uno. Solo hace falta un buen vino tinto de base y frutas para macerar entre las que no pueden faltar naranjas, limones y melocotones.

Chispazo
Entre sus definiciones, la Real Academia Española de la Lengua define la palabra chispazo como pequeña cantidad de una bebida alcohólica. Y eso es lo que es: la mezcla de dos grandes clásicos como son la Coca-Cola y el Martini, dos bebidas que juntas dan lugar al combinado viejuno de los noventa que vuelve a estar de moda. Un vaso con mucho hielo, una rodaja de naranja, dos aceitunas, el refresco, un chorrito del vermut rojo y… ¡listo!
Carajillo
Alegrar el café, esa es la identidad del carajillo; una bebida que combina café y licor —coñac, whisky, anís, aguardiente, ron o baileys— y que tradicionalmente se consume después de comer. Sin embargo, según cuentan, su origen se encuentra en la retaguardia de los soldados españoles que durante la Guerra de la Independencia de Cuba mezclaban los dos productos icónicos de la isla, café y ron, antes de ir al combate.

Paloma
El cóctel más popular de México también arrasa en España. Su base de tequila —destilado del que cada vez hay más adeptos en nuestro país— delata unos orígenes que bien podrían ubicarlo en los alrededores de Jalisco, una de las principales áreas de cultivo de agave azul. En España fue uno de los tragos indispensables de las cartas de clásicos y estos últimos años ha demostrado que vuelve con más fuerza. Tequila, zumo de naranja y de lima y una pizca de sal son sus ingredientes secretos.

Negroni
Es la hora del aperitivo, es la hora del Negroni. Con más de un siglo de historia, esta bebida con partes igual de vermut, ginebra y Campari está más viva que nunca. Su origen se le atribuye al conde Camillo Negroni quién pidió al barman de café de Florencia que le añadiera a una bebida ya ideada —a base de vermut, Campari y soda— un chorrito de ginebra. Solo apto para los amantes de los tragos fuertes y secos. Un truco: pedirlo on the rocks.
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