Barcelona, meca de la coctelería, celebra los 90 años de Boadas
El templo de la mixología más antiguo de la ciudad está de celebración, la mejor excusa para visitar la ciudad y acercarse hasta la barra de Boadas para brindar por ello.

En los últimos años, Barcelona se ha consolidado como capital mundial del cóctel. Pero, por encima de las propuestas más creativas, se alza la elegancia tradicional de Boadas, un verdadero santuario de la mixología que merece su correspondiente peregrinación en todo viaje a la Ciudad Condal. La liturgia nos lleva hasta el número 1 de la calle Tallers, una céntrica ubicación en pleno casco histórico de Barcelona que desafía a las múltiples transformaciones de la ciudad con una ambientación propia del siglo pasado.
Dejando atrás el bullicio de la Rambla, con la que hace esquina, nos adentramos en el interior de un local lleno de matices y recuerdos que ha sabido hacer frente a las modas y tendencias para consolidarse como un referente tradicional de Barcelona, símbolo de un saber hacer lleno de maestría y distinción.

El 24 de octubre de 1933 abría sus puertas, convirtiéndose en la primera coctelería de la ciudad y la segunda de España. De la mano de Miguel Boadas, su alma mater, Boadas revolucionó en aquellos años el panorama hostelero con su trato cercano y su elegante técnica de mixología, capaz de atraer a todo tipo de clientes. Locales y visitantes aguardaban tras la barra a la espera de alguna de sus creaciones. Y entre ellos, relevantes nombres propios de la época como Ernest Hemingway, Josep María de Sagarra, Salvador Dalí o Antonio Machín, entre otros.
La innovadora presencia de taburetes altos en este pequeño local de planta triangular acompañó a una manera de hacer y atender cargada de alma y profesionalidad que, con los años, pasó el testigo de padre a hija, de Miguel a María Dolores Boadas. Apodada como 'la gran dama de la coctelería', María Dolores heredó el don de su padre por la coctelería y la puso en práctica consolidando a Boadas en una meca de la mixología, cuyo ambiente intimista, creaba una atmósfera única que aún hoy vive y perdura entre sus tres paredes.

El testigo de María Dolores Boadas lo tomó hace tres años Jerónimo Vaquero quien, tras más de cinco décadas detrás de la barra del local, se hizo cargo del legendario establecimiento. La sabiduría y pericia del veterano barman, se ha fusionado con la pasión y talento de Simone Caporale y Marc Álvarez, quienes adquirieron la dirección de Boadas meses atrás. El dúo de bartender, dueños de la coctelería Sips (galardonada esta misma semana como el mejor bar del mundo por The World's 50 Best Bars), rejuvenece Boadas con la mirada puesta al pasado y preservando su ADN original.

Celebración entre amigos y recuerdos
Con tres meses por delante de festejos para conmemorar su 90 aniversario, hasta finales de año, Boadas está más al día que nunca. Como nos comenta Simone Caporale 'esta es una coctelería conocida en todo el mundo y hemos querido compartir la celebración con compañeros de bares históricos de otras partes del mundo que han crecido con Boadas. Ellos visitarán durante un día el local y dejarán su legado'. Todo ello bajo un denominador común, el de 'reunir a personas (sean de donde sean) que quieran compartir buenos momentos en este local pequeño, pero muy humano', tal y como apunta Caporale.

Más allá de las celebraciones y experiencias, Boadas ha presentado una edición especial de sus míticos posavasos. En esta ocasión, el ilustrador Xavier Domenech ha ideado tres diseños en los que aparecen María Dolores, Miguel Boadas y la coctelería clásica del local. Un bonito recuerdo para llevarse consigo, símbolo de una visita, de un aniversario y de un referente de la ciudad.
Siempre es buen momento para pasearse por el centro de Barcelona y hacer un alto en Boadas, ahora aún más. 90 años de historia de coctelería local y un prometedor futuro así lo avalan.
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