Los 6 mejores restaurantes de Lisboa

La capital de Portugal es sin duda uno de los destinos 'foodie' de este verano. Además de por sus cercanas playas, los paseos junto al río, las terrazas en cuidados parques y las vistas desde sus miradores, la metrópolis lusa encandila también por una boyante e imparable escena gastro. La descubrimos en 6 paradas imprescindibles.

Los emjores lugares para una experienciea gastronómica en Lisboa
Los emjores lugares para una experienciea gastronómica en Lisboa / Istock / fotoVoyager

La idea era comprobar lo mejor de lo mejor de la nueva gastronomía en Lisboa. Para ello, toalla y bronceador a mano para navegar por el Tajo y/o escaparnos a la playa de Caparica, nos instalamos en uno de los maravillosos apartamentos con servicio de Baixa House. Allí nos organizamos una agenda con una selección top de la escena gastro local que tocase restaurantes para todos los gustos desde los más carnívoros hasta los vegetarianos y de los más vanguardistas a los más tradicionales. Estos son nuestros favoritos (probados y comprobados).

Belcanto, el mejor gastronómico

Sin duda en el olimpo de los dioses culinarios portugueses está José Avillez. El famoso chef tiene en Chiado su restaurante gastronómico Belcanto (dos estrellas Michelin). Se encuentra en la Plaza de San Carlos, junto al teatro homónimo y al lado de la casa donde nació Pessoa. “Pessoa decía que cada individuo lleva consigo un paisaje interno formado por emociones, experiencias y recuerdos; un paisaje del alma”, explica el premiado cocinero.

De esta forma Avillez explora la larga costa atlántica del país (incluyendo sus archipiélagos, Madeira y Azores) además de valles, montañas, bosques… que se mezclan con la rica culinaria local y los cruces culturales con otros continentes. Algunos de los platos más destacados (de la carta de este verano) son el salmonete curado y ahumado, zanahoria del Algarve, emulsión de perejil y caviar vegetal; el hamachi de las Azores con dashi de caldeirada y tempura de cebolleta a la parrilla; el carabinero con choco; el cochinillo con puré de cáscara de naranja y lechuga o el postre de fresas, lichis y agua de rosas. Maridaje de vinos bien pensado con productos nacionales e internacionales.

Encanto, el mejor vegetariano

Studio Astolfi ha creado este restaurante gastronómico que tiene todo el estilo de un espacio “spekeasy” y oculto a la calle. Es vecino del anterior y su chef es el mismo pero, en esta ocasión, el menú es 100% vegetariano (¡y cuenta con una estrella Michelin!)

El único menú de Encanto es un degustación con unos 12 pases. Un juego de colores, texturas inesperadas, presentaciones sorprendentes, contrastes en temperaturas… en forma de legumbres, verduras, algas, flores, frutas, semillas… Esta temporada se despliega en el calabacín (todas sus piezas en diferentes preparaciones) con almendra y albahaca; algas atlánticas, pepino y hoja de ostra; el estofado de verduras de primavera con hoja de higuera; el arroz carolino de setas silvestres con pera o los puerros con rosti de patatas y trufa de verano; entre otras muchas delicatessen. Todo se puede maridar con vinos locales o un menú de bebidas caseras sin alcohol.

Kabuki Lisboa, el mejor oriental

Un festival gastronómico que puede ser degustado en la sala o mejor en la barra, confraternizando con los chefs (a la cabeza, Sebastião Coutinho) y observando técnicas y emplatados en una cocina coreografiada a la perfección con la sala. La culinaria nipona se ajusta a los guiños locales en ingredientes y platos tradicionales portugueses (como su bacalao à brás, las sardinas, el pulpo aliñado o incluso sus “pastéis de nata”) que se vuelven japoneses por obra y gracia de la inventiva de sus cocineros.

Su menú degustación (con estupendo maridaje de vinos en el que no falta el de Jerez, recordemos que Kabuki es una marca española) comienza por un “bento box” con un surtido de sus aperitivos o snacks para continuar con el salmonete, plancton y salicornia; atún, flor de albahaca y caviar; carabinero, salsa de sus cabezas y el arroz de sushi para mojar o la infalible selección de nigiris del día que les han valido la estrella Michelin. En la parte superior del restaurante cuentan con un bar de sushi, tapas japo y coctelería.

BAHR, el mejor para brunch

Su nombre es el acrónimo de Bairro Alto Hotel Restaurant que fue remodelado en 2019 para inaugurar este restaurante diseñado por “thestudio” inspirándose en la vida bohemia y artística del barrio. Muchos guiños retro, colores vivos y diseños de grandes nombres de la historia del mueble como Valentin Loellmann, Lloyd Powell, Jader Almeida o Carl Hansen (con ese toque tan 'cosy' que siempre da el diseño escandinavo).

Cuenta con una barra de más de 14 metros y una terraza con vistas al centro de la ciudad y al Tajo que funciona como extensión de la sala. Además de platos con infinidad de referencias a los clásicos portugueses, e incluso a las tabernas y restaurantes del barrio, cuenta con un brunch los fines de semana en el que se juntan locales y huéspedes en una atmósfera muy 'hipster'. Además de panes artesanos, bollería sofisticada, nutritivas ensaladas, sándwiches generosos, frutas, quesos, jamón, embutidos y demás, ofrecen platos como la empanada de pollo al vino con ajos, las croquetas de carne con mostaza portuguesa o el arroz de pato con chorizo y naranja.

Sala de Corte, el mejor para carnes

Un asador contemporáneo en un antiguo espacio industrial portuario, en las inmediaciones del río, mantiene esa estética de hierro y piedra a la que se unen la parrilla, las brasas y el Josper (que aporta esos distinguibles, y distinguidos, toques ahumados) en pleno rendimiento. Un ejército de maestros parrilleros, y la nevera de la entrada en la que se despliegan sus mejores cortes y curaciones, anticipan una experiencia memorable (empezando por el exquisito servicio de matrícula de honor). Sala de Corte cuenta con terraza exterior a pie de plaza arbolada, una gran sala interior con barra en la que comer viendo la acción de los cocineros y un patio-jardín interior.

Nada más sentarnos, copa de champagne (sin preguntar, como tiene que ser) y después servicio de tinto en Jerobam del sonriente sumiller João para maridar un festival cárnico con razas autóctonas y de importación. No faltan chuletones, entrecotes, tenderloins, chateaubriands, sirloins… acompañados de purés de patata trufado, pimientos confitados, verduras de estación… y una gran variedad de salsas. Todo se introduce con carpaccios, tartares, foie… y se remata con postres suculentos, como su versión moderna de la clásica pavlova.

Àcosta, el mejor para pescados

El Neptuno que preside su escenográfica barra, con el Tajo a la espalda, las esculturas de caballitos de mar que sirven de nexo entre la cocina vista y la sala o la gran cubitera, en forma de bivalvo, llena de vinos blancos y espumosos nos anticipan que ÀCosta mira, y mucho, hacia el mar. Recién estrenado, y con los equívocos en el servicio y la cocina propios del rodaje, es ya uno de los restaurantes imprescindibles de la capital y el más impactante por su localización a orillas del río (se abre completamente al exterior).

Entradas en las que no faltan las ostras, los mariscos a la brasa (todo se expone con hielo picado a la entrada) o el carpaccio de pulpo o de vieira. Los pescados del día se sirven a la parrilla con salsa de mantequilla de hierbas y limón. El filete de atún o el arroz de langosta son buenos ejemplos de otros platos principales que demuestran su perfil marinero. Todo sabe mejor con la preciosa luz del atardecer y la brisa de ese río, que parece mar, en su extensa terraza exterior.

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