'Food-tours' y arqueología: un plan diferente para disfrutar en Cádiz

Déjate seducir por alguno de estos 'food-tours' arqueológicos, que te dejarán boquiabierto por su historia acompañados de la mejor comida...

Yolanda Guirado
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Foto: D.R.

La Plaza de las Flores, una abacería romana y un poquito de sal

Cádiz tiene un sabor especial. El que descubrimos en estos tours que alimentan. Patrimonio y gastronomía en una experiencia de unas dos horas de duración que podemos disfrutar de jueves a sábados.

Patrimonio le sobra a Cádiz. Y eso se nota en estos dos recorridos: “Sabores de Gades” y "Madera y Alquimia”. A lo largo de dos horas nos adentraremos en la época fenicia y sabremos cómo vivían en el Antiguo Imperio Romano. 

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Empieza el viaje por la antigua ciudad de Gades. El punto de encuentro es el yacimiento Gadir, uno de los asentamientos fenicios más antiguos de Occidente. Esta es la única zona donde se conservan restos de calles y casas de la Cádiz fenicia. No solo edificaciones, también podemos apreciar los hornos. Y las piletas de salazones, mientras nos explican que la cocina se encontraba estratégicamente en el centro de la casa.

La plaza de las Flores nos espera. Bajo la estatua de Columela nos explican quién fue este hombre que vivió en el siglo I d.C y que revolucionó las técnicas de vino y aceite. Aquí sabremos que desde esta época hasta el siglo XIX, los sistemas de producción de vino y aceite no cambiaron. Tan relevante fue su obra, que la declararon de utilidad pública 18 siglos después.

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Llegamos a la plaza de la Catedral. Nos detenemos delante del Arco de la Rosa, una de las puertas de la muralla gaditana. Una vez que lo atravesamos, descubrimos el Teatro Romano. En la zona donde se sentaban los nobles y patricios, había lo que hoy conocemos como un servicio de catering. En estas gradas no faltaban el vino y los manjares de la época. Atravesaremos el Arco de los Blancos, nos perderemos entre los callejones de la ciudad y nos dejaremos atrapar por la magia que lo envuelve todo. 

Balbo y Columela

El tour romano termina en Balbo y Columela, una antigua abacería situada en el barrio de Pópulo. Aquí nos reciben con una cata de vinos de la época. Las universidades de Cádiz y Sevilla los han recuperado de forma científica. Probaremos el vino de rosa, los fermentados con miel y los de hojas de cítricos. El maridaje lo realizan con embutidos romanos naturales elaborados con carne de cerdo, pollo y especias. La receta es de un antiguo tratado de gastronomía romano. También degustaremos los panecillos romanos y un queso de cabra payoya fermentado con vino de rosas.

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Quién espere encontrar camareros atrezados con túnicas de la época, se equivoca. Balbo y Columela es un viaje en el tiempo, sí. Pero un viaje insólito, reconstruido a partir del rigor científico. Por eso encontramos ánforas de la Antigua Roma, inscripciones en las paredes, tan habituales en la época. Manuel León nos cuenta que eran como una especie de muro de facebook donde plasmaban sus opiniones y pensamientos. Sobre la barra de la taberna, cerámicas decoradas con alimentos de la época, como esos panes que colgaban en las paredes. 

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No faltan una amplia selección de chacinas de la Sierra de Cádiz. Y por supuesto, el foie, elemento estrella de la alta gastronomía romana. En la carta; otras delicias que tal vez no supiéramos ni que existían. Como la Hidromiel o las cervezas reconstruidas científicamente a través de muestras recogidas en yacimientos arqueológicos.

En esta abacería, podemos disfrutar de alimentos de época romana como la salsa menta. De salazones como las huevas de caballa, la mojama, o las sardinas ahumadas. Además, producen panes de la época romana. Productos muy habituales en las casas de de Pompeya y otras ciudades romanas. ¿A qué dijimos que sabe Cádiz?