Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Florencia, donde renace el refinamiento

Saber que su pan es único en el mundo a causa de los Médici ya envuelve de misterio una gastronomía aficionada al jabalí y el faisán, pródiga en vinos y exigente en la mesa. La capital toscana, cuna del Renacimiento, no solo brinda sus bellezas al sentido de la vista con sus palacios y obras de arte, sino que trata muy bien al gusto.

Vista de Florencia desde las alturas.

Vista de Florencia desde las alturas. / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Desde las recetas populares hasta el más sofisticado restaurante, comer en Florencia implica acceder al encanto de una elegancia inherente a sus habitantes.

Via Faenza de Florencia.

Via Faenza de Florencia. / Istock / todamo

La región toscana adora la carne de caza. Y no solamente los corrientes faisanes o jabalís, sino que la carne de istrice (puercoespín) fue manjar muy apreciado en banquetes y celebraciones hasta declararse especie protegida en 1977. Con todo, lo primero que debe mencionarse es el pane toscano. El pan florentino, suave y de corteza crujiente, se elabora sin sal desde que la ciudad de Pisa cortó el suministro de tal condimento a la familia Médici. Así se generó un producto único que da lugar a modestos bocados como la panzanella, inventada por los campesinos toscanos para ahuyentar el hambre. Se trata de una ensalada fría con pan duro empapado y... ¡los mismos ingredientes que el gazpacho, aunque sin rallar! Los aperitivos habituales son los crostini, rebanadas crujientes de pan tostado (bruschetta) cubiertas de patés variados o ragú de hígado de pollo. Entre las recetas de origen más humilde, destacan la ribollita, que significa “vuelta a hervir”, porque esta sopa de judías blancas, col, tomate y pan duro se recalienta el día después; y la pappa al pomodoro, que lleva los mismos ingredientes, solo que triturados y se toma en frío.

ENOTECA PINCHIORRI

LO MÁS DE LO MÁS Via Ghibellina, 87

Desde que se inauguró en 1972 en un palacio del siglo XVII, es el epítome de la elegancia. Entre frescos, pinturas y centros de flores se desarrolla la sofisticada cocina de Annie Féolde, que aúna la finura francesa de sus raíces y los sabores locales en platos totalmente originales.

LO MEJOR

Del menú Expresión destaca la pechuga de pichón asada con estofado de espelta y chalotas, ensalada de nabos y crema de cacahuete salada. En el menú Madre Tierra, las costillas a fuego lento con crema de pistacho, yema de huevo confitada y grosella agria. Ambos menús, 390 €. La colección de vinos de Giorgio Pinchiorri tiene fama mundial. Atención a los postres del repostero Francesco Federici.

Enoteca Pinchiorri

Enoteca Pinchiorri / Enoteca Pinchiorri

Del bosque, la caza y la trufa

En los puestos callejeros se vende el lampredotto, bocadillo conocido desde la Edad Media. Relleno de casquería hervida durante horas en un caldo de verduras y tomate, se puede sazonar con salsa verde o picante.

Pasando a mayores, la bistecca alla fiorentina es un curioso nombre femenino para el gran chuletón de ternera de la autóctona raza chianina. Poco hecho a la parrilla, pesa hasta cuatro kilos. Es rosado por dentro y solo se condimenta con sal, pimienta y unas gotas de limón. Su particular sabor ahumado se logra cocinándolo sobre castañas asadas.

Bistecca fiorentina

Bistecca fiorentina / Dalloste Steakhouse

TRATTORIA DALL’OSTE

TODO SOBRE LA CARNE Via Borgo San Lorenzo, 31

Con seis locales en la ciudad y una expansión internacional en auge que llega hasta Corea, la cadena especialista en carnes ofrece, además de la raza chianina toscana, otras cinco variedades italianas, wagyu japonesa, limousine francesa, black angus americana, swami danesa y nuestra vaca gallega, entre otras.

LO MEJOR

A esta diversidad, difícil de encontrar en otro restaurante europeo, preceden entrantes tan sugestivos como un tartar de ternera con trufa fresca y pera o pappardelle con salsa de jabalí. Algunos entrantes ya sacian del todo. Por ejemplo, los crostini variados que incluyen jamón, varios quesos, surtido de embutidos, tortilla y mermelada.

Dalloste Steakhouse

Dalloste Steakhouse / Dalloste Steakhouse

La pasión por la carne de caza se exhibe en las siguientes tres recetas. Los pappardelle al cinghiale (jabalí) se hacen con ragú de este animal, aunque también se puede encontrar con conejo, ganso o liebre salvaje. En la curiosa cinghiale in dolce e forte se marina la carne de jabalí en una preparación agridulce a base de jamón, verduras, pasas, piñones, chocolate, piel de naranja y vinagre de vino tinto. Este cinghiale es una receta tradicional florentina del Renacimiento, al igual que el fagiano tartufato, un faisán entreverado con láminas de trufa negra y carne de cerdo picada, envuelto en láminas de tocino. Una vez horneado, se sirve con una bechamel aromatizada asimismo con trufa.

Más ligera es la variedad de pasta favorita de Florencia: tagliatelle funghi porcini e tartufo, ya que la trufa y los boletus se dan generosamente en la región. Es un plato sencillo y sabroso que se encuentra fácilmente en cualquier restaurante.

Como el resto de Italia, la Toscana es devota del queso, y los aficionados encontrarán su mejor exponente en el tradicional pecorino, queso de oveja toscano, y se elaboran otras variedades como el raveggiolo.

Gucci Osteria da Massimo Bottura

Gucci Osteria da Massimo Bottura / .

GUCCI OSTERIA DA MASSIMO BOTTURA

UN TOQUE FASHION Piazza della Signoria, 10

El edificio Gucci se alza en el corazón de Florencia, rodeado de palacios renacentistas. Además del museo de la firma, el Gucci Garden alberga este glamuroso restaurante a cargo de Massimo Bottura, de prestigio consolidado desde su Osteria Francescana, en Módena. Allí trabajó a sus órdenes Takahiko Kondo, actual head chef de la Osteria Gucci.

LO MEJOR

Los tortellini con crema de parmigiano reggiano son una creación de Bottura inamovible. En el menú degustación Viaje a la Toscana, Kondo reinterpreta en seis pasos sabores regionales. En la carta realiza experimentos de temporada donde expresa su formación cosmopolita en raciones minúsculas. ¡El precio de la moda y de sentirse cool!

Gucci Osteria da Massimo Bottura

Gucci Osteria da Massimo Bottura / Gucci Osteria da Massimo Bottura

Postres, vinos y helados

Volviendo al pan, nos fijamos en la versátil schiacciata (“aplastada”). Este pan crujiente se toma salado (cubierto de aceite de oliva, cebolla y tomate) acompañando embutidos y en su versión dulce, con aceite de oliva, uvas y romero. Pero el mismo producto llega a convertirse en postre, y la schiacciata fiorentina se elabora con especias y naranja. Espolvoreada con azúcar glas y cacao en polvo, su aspecto es similar al del ponche segoviano.

De todos modos, el postre florentino por antonomasia son los cantuccini con vin santo, galletitas de almendra que se ablandan empapándolas en ese dulce vino “santo” producido con diversas uvas de la región.

Mercado de San Lorenzo

Mercado de San Lorenzo / Getty Images / DEA / ATLANTIDE

MERCATO SAN LORENZO

PARA ABRIR LA BOCAPiazza del Mercato Centrale, Via dell’Ariento

Aunque parezca peculiar recomendar un mercado, el más grande de Florencia es también una inmejorable introducción a la gastronomía local. En las dos plantas del edificio decimonónico de hierro y cristal se prueban los productos más frescos y hay restaurantes dedicados a especialidades diferentes.

LO MEJOR

La planta baja es un mercado tradicional, pero salteado de puestos donde degustar pasta fresca, schiacciata o un lampredotto con un chianti. Y en la primera planta del histórico mercado, renovada en 2014 para celebrar los 140 años del edificio, se reúnen tiendas delicatessen y 12 restaurantes con especialidades toscanas y de toda Italia.

Mercado de San Lorenzo

Mercado de San Lorenzo / Istock / Pluca

Hablando de vinos, quién no conoce las bondades del muy toscano chianti, que no es el único caldo producido con la uva sangiovese, sino que le acompañan el brunello de Montalcino y el vino nobile de Montepulciano.

Para terminar de empalagarnos, queda la tarta castagnaccio, que en otros tiempos pregonaban los mercaderes del campo por las calles de Florencia. Hecha con harina de castañas, la completan piñones, nueces, pasas, piel de naranja escarchada y romero. Única en el mundo.

Aún falta probar los helados florentinos, entre los mejores de Italia. No se puede abandonar la ciudad sin pisar alguna de sus famosas gelaterias: Il Procopio, Edoardo, La Strega Nocciola o la Cantina del Gelato (ambas en Via de’ Bardi, barrio de Oltrarno).

Trattoria Mario, Florencia

Trattoria Mario, Florencia / Istock / Simona Sirio

TRATTORIA MARIO

SABOR FAMILIARVia Rosina, 2

A dos pasos del Mercato Centrale (o de San Lorenzo), esta taberna familiar fundada en 1953 tiene todo el encanto popular. Inicialmente fue una vinoteca donde se reunían los trabajadores del mercado y su techo artesonado es del XVI. Sus mesas con manteles a cuadros remiten al cine italiano más costumbrista.

LO MEJOR

Siempre se encontrará su ragú cocinado durante al menos cuatro horas y sus recetas estrella: bistecca alla fiorentina y ribollita. El resto de la carta cambia a diario y conviene estar alerta cuando rescatan los platos que consolidaron el local: sopa de alubias y verduras, callos a la florentina, pappa al pomodoro...

Pappa al Pomodoro

Pappa al Pomodoro / Istock / LanaStock

Una vez regados almuerzo o cena con el clásico chianti, la oferta alcohólica de Florencia no se detiene ahí. Están de moda las cervezas artesanas de calidad. Y, como aperitivo, nada como el cóctel Negroni, nacido allí en 1919 cuando el conde homónimo pidió a su barman que sustituyera en su cóctel favorito el agua con gas habitual por ginebra. El resultado: un combinado de ginebra, vermut rojo y Campari que dio la vuelta al mundo.