El falso volcán de Extremadura que nunca entrará en erupción
Recientes estudios sobre el terreno han confirmado que El Gasco, que asta ahora se creía un volcán inactivo, ha resultado no ser más que otro monte de la pedanía de Nuñomoral.

El desengaño ha cambiado la noción de los extremeños sobre su geografía. El Gasco, considerado el único volcán de la provincia de Extremadura, ha sido sometido a una investigación geológica con un resultado definitivo. Este monte no es un volcán. Sus características únicas llevaron a la creencia de que se trataba de una suerte de volcán inactivo, pero los esfuerzos científicos por analizar el terreno han llegado a la conclusión de que nunca hubo lava en el lugar.
Situado al norte de Cáceres, el falso volcán fue declarado como lugar de interés científico en el año 2003 por varias asociaciones geológicas. Cuenta con una superficie total de 97.000 metros cuadrados, siendo el “cráter” de unos cincuenta metros de diámetro. Pero eso no quita que este lugar carezca de interés, pues la existencia del boquete que en un principio llevó a pensar que tenía origen volcánico, ha llevado a una respuesta mucho más sorprendente.
El secreto del falso volcán de Extremadura
Sesenta años atrás los geólogos localizaron unas piedras muy singulares que en un principio se relacionaron con los restos producidos por una erupción. Sin embargo, un detenido análisis concluyó que se trataban de los restos de una fortaleza calcinada que data de la edad de hierro - del 1200 a.C. al 550 a.C.-, por lo que la duda seguía en el aire. ¿Era el Gasco un verdadero volcán?

Además, el terreno de Extremadura también incrementó este mito, pues se trata de una zona de actividad geológica importante. El lugar cuenta con varias fallas con peligro de erosión, siendo la zona de mayor movimiento sísmico al sur de Badajoz, lo que resulta contraproducente: se encuentra en la otra punta de la comunidad autónoma.
Al final, un análisis concienzudo del terreno consiguió sacar de dudas a los científicos. No había ni rastro de materiales volcánicos en el lugar, por lo que era imposible que hubiese tenido lugar una explosión del subsuelo con esas características.
Misterio resuelto
Con la teoría por tierra, aún quedaba un aspecto de la cuestión sin resolver. El boquete de cincuenta metros de diámetro, sospechosamente parecido al cráter de un volcán, tenía que haberse producido de alguna otra forma. Una vez más, la ciencia dio una solución al problema: un meteorito, de un metro de diámetro, había sido el responsable.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que el impacto contra las montañas hurdanas sucedió entre uno y dos millones de años en el pasado. La presencia de ringwoodita, un material extremadamente raro que se forma en la caída de los meteoritos, fue la clave para desentrañar el misterio y, al mismo tiempo, un nuevo motivo para interesarse por el falso volcán, pues la presencia de este material único hizo del cráter del Gasco un lugar único a nivel mundial.
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