La excursión más bonita de España en verano es una ruta por los barrancos de un río con pasarelas, miradores y viñedos verticales
Así es una de las rutas más bonitas del país para hacer en verano en busca de un ambiente más fresco.

Hay quien piensa que el verano no es para hacer excursiones ni rutas de senderismo porque el calor hace que estas actividades se conviertan en un imposible. Sin embargo, quien conozca España y su variedad de paisajes y climas sabrá que esto no es así, que hay zonas como Aragón o Galicia donde planificar una escapada a la naturaleza es sinónimo de huir del calor y disfrutar de un momento de desconexión sin parangón.

Es precisamente la comunidad gallega la que ofrece una de las rutas más bonitas de toda Españaque es perfecta para realizar durante los meses verano. Se ubica entre el sur de Lugo y el norte de Orense. Aquí se abre paso la Ribeira Sacra que esconde un sinfín de experiencias entre vino, pueblos y paisajes impresionantes. La mencionada ruta pasa por el cañón del Mao, que atraviesa pasarelas, viñedos verticales y los miradores del Sil.
La excursión más bonita está en Galicia
Esta maravilla transita junto a un río de nombre más chino que gallego –Mao– y está muy cerca del municipio Parada de Sil, oculta entre un frondoso bosque que, a su vez, alberga magníficos saltos de agua. La ruta es circular y se hace por plataformas y escaleras que facilitan en gran medida el camino. Cuenta con un desnivel de 40 metros y no llega a los dos kilómetros, por lo que es posible que se complete en menos de dos horas.

Toda ella está muy bien señalizada, con carteles informativos y paneles didácticos que incluyen códigos QR para ofrecer más información en los dispositivos móviles. El inicio se encuentra en la Fábrica de la Luz, que antaño funcionaba como central eléctrica y hoy es un albergue para los caminantes que desean pasar alguna noche en este entorno tan privilegiado. Las pasarelas ascienden y descienden a medida que lo hace el río, hasta que llega a una de las curvas más pronunciadas.

Allí se encuentra un mirador desde donde se contemplan unas vistas espectaculares de todo el paraje. Después de deleitarse con ellas, hay que continuar hasta la orilla del río Sil, donde se puede hacer una pequeña parada para reponer fuerzas. El camino finaliza en la playa fluvial de Barxacova, un lugar ideal para darse un chapuzón y refrescarse después de varias horas caminando. A partir de aquí hay dos opciones: regresar al punto de partida o continuar.
Otras opciones para alargar la ruta
Esta ruta circular es tan solo una de las tantas opciones que existen en esta zona de la Ribeira Sacra. Otra de las opciones consiste en un sendero de cinco kilómetros con 560 metros de desnivel que inicia en la orilla del río Sil y alcanza la aldea de Barxacova. Allí asciende entre los famosos viñedos verticales hasta llegar a San Lorenzo, donde se desciende atravesando bosques de robles y castaños con el objetivo de volver a ese punto de inicio.

La variante más larga, de 17 kilómetros y un desnivel de mil metros, consiste en extender esta última desde San Lorenzo siguiendo las marcas blancas y amarillas, sin llegar a confundirse con los cruces de caminos. Atraviesa el bosque de Monteciro y algunas aldeas como Forcas o A Mirandas. Se ha de seguir por la parte alta de los barrancos del río Mao, donde la senda conduce de nuevo al comienzo, pero esta vez pasando por la necrópolis medieval de San Vítor.
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