El estrafalario Museo Vostell: vanguardia en la dehesa extremeña 

Este centro de Malpartida de Cáceres es una de las más grandes instituciones de arte moderno de Europa

Noelia Ferreiro
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Foto: Museo Vostell

¿Un encuentro entre el arte y la naturaleza? ¿Una reflexión vanguardista sobre el mundo urbano? ¿Una oda al ingenio de la contradicción? Si un lugar es capaz de despertar estas cuestiones, convengamos en que tal vez se trate de un fenómeno extraño. Y ciertamente así se define este museo extremeño emplazado en un antiguo lavadero de lanas

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Situado a tres kilómetros de Malpartida de Cáceres (una población de unos cuatro mil habitantes) y a 14 kilómetros de Cáceres capital, el Museo Vostell es una de las más importantes instituciones europeas de vanguardia y una tribuna obligada dentro del panorama artístico nacional e internacional.

Tanto, que este museo, que recibió la visita de más de 40.000 personas el pasado año, ha sido recientemente galardonado con la Medalla de Oro de las Bellas Artes, que el Gobierno de España entregará a comienzos de 2021.

Técnicas y conceptos rompedores

¿En qué consiste, en realidad, este centro? Pues básicamente, en todo un alarde de originalidad que se debe a un artista alemán, Wolf Vostell, uno de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, fundador del videoarte y del controvertido movimiento Fluxus.

D.R.

Vostell, íntimamente vinculado a Extremadura desde su matrimonio con Mercedes Guardado Olivenza, fue creador de técnicas y conceptos como el Dé-coll/age y rompió los moldes con el empleo de nuevos materiales. Con ello creó un universo comprometido con la sociedad que le sirvió como crítica a los acontecimientos políticos de su tiempo. Porque este artista fue un niño de la guerra que trató de exorcizar su dolor a través del arte.

Arte también en el paisaje

Fundado en octubre de 1976, el Vostell es un museo nada convencional, como nada convencionales son las obras que se hallan en su interior. Entre sus contundentes títulos destaca Fiebre del automóvil, La depresión endógena, Réquiem por los olvidados, ¿Por qué el proceso entre Pilato y Jesús duró solo dos minutos? o El fin de Parzifal, diseñada por Salvador Dalí. 

Michael de Vos

Son obras fundamentales para entender el arte de los sesenta y las paradojas del hombre moderno. Y todo ello, precisamente, en un entorno agreste como el de Los Berruecos, dotado de singular atractivo: enormes rocas de granito reflejadas en el agua de las charcas, sobre las que anida una de las mayores colonias de cigüeñas de Europa. Cuando el matrimonio llegó a este paraje, en 1974, el alemán quedó fascinado por la voluptuosidad y el erotismo del lugar, al que declaró “obra de arte de la naturaleza”. 

La colección

El Museo consta de 14.000 m2 de instalaciones, de los que cuatro mil están dedicados a las salas de exposición. En ellas se pueden contemplar tres colecciones de arte contemporáneo: la Colección Wolf y Mercedes Vostell (con obras e instalaciones del propio artista), la Colección Fluxus-Donación Gino Di Maggio y la Colección de Artistas Conceptuales.

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Asimismo, el arte se prolonga en el paisaje de los Barruecos con dos llamadas esculturas-ambientes, instaladas ambas entre las rocas: V.O.A.E.X. Viaje de (H)ormigón por la Alta Extremadura, con la que dio comienzo la actividad del Museo Vostell Malpartida, y El Muerto que tiene Sed, que encierra una historia curiosa con un toque de ciencia ficción.