Estancias para el mejor amigo

No sin mi mascota. Si la máxima que persiguen los hoteles de hoy en día es la de hacer que los huéspedes se sientan como en casa, esta casa tendrá que tener atenciones especiales para los más fieles compañeros de viaje. Ya sea en plena Naturaleza, al borde del mar o en la ciudad las exigencias son las mismas: que también ellos puedan disfrutar de las vacaciones. Cuando en estos alojamientos el cliente ladra es de felicidad.

Silvia Roba
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Foto: DAVID RALITA

Según las estadísticas, nueve de cada diez propietarios de perros viajan con ellos cuando se van de vacaciones. Son compañeros, un miembro más de la familia, con necesidades muy concretas que cada vez más alojamientos están dispuestos a ofrecer, casi siempre por un pequeño suplemento en el precio y previo aviso. Que se sientan como en casa es lo que busca, y consigue, el Barceló Montecastillo Golf, en Jerez de la Frontera (Cádiz), rodeado de un fantástico entorno natural, con campo de golf de 18 hoyos y un modernísimo Spa. Especial para clientes acompañados de canes son sus villas, algunas con jardín privado, en las que los huéspedes de cuatro patas encontrarán un pet kit de lo más completo, que incluye una pequeña cama, cuencos para comida y agua, una bolsita de pienso de bienvenida y una guía con un listado de veterinarios y centros de estética para animales en los alrededores.

Cortijo del Arte | AtelierFotografos.com

El Cortijo del Arte, en Pizarra (Málaga), se ha ganado también fama como hotel dog friendly. No solo admite mascotas. También facilita un servicio especializado en el cuidado de perros en unas instalaciones cercanas, con más de 3.000 metros cuadrados de jardines perfectamente acotados. Así, los dueños podrán marcharse tranquilos por unas horas para realizar algunas de las muchas actividades al aire libre que organiza el cortijo. Entre ellas, recorrer el Caminito del Rey, que atraviesa el desfiladero de los Gaitanes, espectacular cañón surcado por el río Guadalhorce. Después, será fácil descansar en sus habitaciones. Las hay dúplex, ideales para familias.

Se admiten humanos. Este es lema de la Posada de Tollo, en un pueblecito del valle de Liébana (Cantabria). La posada encuentra acomodo en una casa de labranza con más de 400 años, rehabilitada por la familia propietaria. Berta, la hermana pequeña, es veterinaria, aunque las verdaderas reinas son Tea y Mía, que ejercen de simpáticas relaciones públicas entre los inquilinos cuadrúpedos. Aquí no hay distinciones: personas y animales comparten los mismos espacios. Una filosofía a la que también se apunta Mas Torrencito, una masía cuyos orígenes se remontan al siglo XIV en la comarca de Pla de l’Estany (Girona). Aquí los niños pueden moverse a sus anchas por cualquier rincón, no hay ningún lugar prohibido. Aunque quizás lo único que quieran sea jugar con Matilde. La casa cuenta con salón de techos altos y vigas de madera, biblioteca, piscina, jardín y ocho habitaciones, cada una con su nombre, a cada cual más sugerente (Naranja, Castaña, Jengibre, Chocolate…). En sus inmediaciones se pueden seguir rutas a pie o en bici por pueblos y bosques.

Posada de Tollo. | Posada de Tollo

Desconexión total es lo que sentirán quienes se alojen en Casa Albets, en El Solsonès (Lleida). Esta antigua casona es hoy un hotel ecológico que se preocupa por el medio ambiente y la comodidad de sus huéspedes, también de los que tienen cuatro patas. Se aceptan perros de todos los tamaños y razas, que se pueden alojar junto a los dueños en las habitaciones, siete en total, decoradas con detalles artesanos. En su restaurante vegano sirven fondue de anacardo y arroces cremosos.

En contacto con la Naturaleza también estarán quienes decidan pasar unos días en el Parador de Gredos, en Ávila. El primer establecimiento de la cadena ha sido también uno de los primeros en aceptar mascotas. Admiten las de tamaño X-Small, Mini o Medium, tanto perros como gatos, que recibirán un kit de bienvenida formado por un comedero, una colchoneta y un primer alimento. Después ya solo queda disfrutar en compañía. Este es un buen centro de operaciones para realizar excursiones, por ejemplo, al Puerto del Pico, con una de las calzadas romanas mejor conservadas de España.

Casa Albets | Casa Albets

Quienes prefieran ir a la playa, una recomendación: el ME Ibiza, en una bahía a la que es posible llegar directamente en barco. En sus habitaciones y suites impera ese estilo mediterráneo, blanco y minimalista que tan bien le sienta a la isla. Aquí todo es sofisticación: desde las tapas de mar diseñadas por el chef del mar, Ángel León, para el Rooftop Bar hasta el Spa, con una terraza con vistas de 360º. En este paraíso los perros son huéspedes de lujo que reciben una atención especial por los aura managers. Además, el hotel ofrece servicio de paseo de perros y actividades diarias a cargo del equipo de animación.

En Madrid, a solo unos pasos de la Puerta del Sol, el cinco estrellas Hotel Urban pone a disposición de sus clientes el paquete Stay & Dog, que incluye alojamiento y desayuno para los dueños y caprichos varios para sus perros: cama, comedero, bebedero, juegos (cuerdas de dos nudos, pesas de vinilo, pelota de tenis) y golosinas. También snacks de bienvenida, camita, comedero y bebedero portátil, para que pasear a los humanos sea más cómodo, tendrán a su disposición los compañeros –de hasta 25 kilos– de quienes se alojen en el Casual Gurea, en Bilbao, muy céntrico. A veinte minutos caminando aguarda el Museo Guggenheim y, junto a él, Puppy, el terrier gigante cubierto de plantas por Jef Koons. ¡Habrá que saludarle!