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La ruta de senderismo más bonita de España está en Valencia: pasa por puentes colgantes, un castillo medieval y una poza azul

Porque el verano también está hecho para descubrir el interior de las provincias bañadas por el Mediterráneo.

La ruta de senderismo más bonita del verano está en el interior de Valencia

La ruta de senderismo más bonita del verano está en el interior de Valencia / Istock

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Hay una ruta de senderismo en la Comunidad Valenciana que sorprende incluso a quienes ya han recorrido muchos cañones y desfiladeros. Y es la Ruta de los Pantaneros, en Chulilla. Se trata de una excursión relativamente sencilla, pero que reúne una historia ligada a una gran obra de ingeniería, un desfiladero espectacular, puentes colgantes, miradores vertiginosos y una de las pozas más bonitas del río Turia. Y eso suena a éxito seguro. Sigue leyendo porque te damos todos los detalles. 

Un pueblo con mucho encanto en el interior de Valencia.

Un pueblo con mucho encanto en el interior de Valencia. / Istock / Olga Samara

La ruta atraviesa las Hoces del río Turia, un impresionante cañón excavado durante cientos de miles de años por el río y cuyas paredes verticales alcanzan más de 80 metros de altura en algunos puntos, creando un corredor rocoso impactante y biodiverso. En este entorno conviven diferentes tipos de paisajes: desde bosque de ribera junto al río, a vegetación mediterránea en las laderas y aves rapaces como águilas o buitres aprovechando las corrientes térmicas. 

La ruta de senderismo más espectacular de España, según los expertos: pasa por acantilados de más de 2.000 metros y túneles excavados en la roca

Adriana Fernández

Y eso es parte de la sorpresa de esta ruta, porque aunque Valencia suele asociarse al Mediterráneo, aquí el paisaje recuerda más a algunos cañones del interior de Aragón o incluso a ciertos parajes del suroeste estadounidense, salvando las distancias.

Puentes colgantes en el tramo más famoso de la ruta

El tramo más famoso de la ruta de los Pantaneros es precisamente el que cruza sus dos puentes colgantes. Para quien no los conozca, diremos que no se trata de grandes construcciones como los de algunos parques nacionales, pero cruzarlos resulta espectacular porque quedan suspendidos entre las paredes del cañón.

La ruta cruza dos puentes colgantes.

La ruta cruza dos puentes colgantes. / Istock / TONO BALAGUER

El primero mide aproximadamente 20 metros y se encuentra a unos 15 metros sobre el río; el segundo es algo más largo pero mucho más bajo. Y lo más curioso es que no se trata de los puentes originales, ya que los actuales fueron reconstruidos en 2013, ya que los originales desaparecieron tras la gran riada del Turia de 1957.

La piscina natural más bonita también está en esta ruta

El Charco Azul es el rincón más emblemático de Chulilla y, probablemente, el lugar más fotografiado de todo el curso valenciano del río Turia. Aunque a primera vista parece una piscina natural, en realidad es mucho más: es el resultado de la combinación entre un accidente geológico y una antigua obra hidráulica.

La piscina natural más bonita de Valencia.

La piscina natural más bonita de Valencia. / Istock

Se encuentra en el punto donde las Hoces del Turia se estrechan de forma espectacular, hasta dejar apenas unos diez metros de distancia entre las paredes de roca. En ese lugar se construyó hace siglos un azud, es decir, una pequeña presa destinada a elevar el nivel del agua y desviar parte de su caudal hacia las acequias que regaban las huertas de Chulilla cuyo origen se remonta a la época andalusí. Al frenar la corriente, el agua quedó embalsada formando una gran poza de aguas tranquilas, conocido como el Charco Azul. Su nombre, de hecho, puede ser una evolución popular de la palabra árabe ‘azud’, un cambio favorecido además por el intenso tono turquesa del agua. 

Hoy en día es una de las principales zonas de baño de Chulilla y en verano es muy popular. Sin embargo, el agua suele estar sorprendentemente fría, incluso en los meses más calurosos, porque parte del caudal procede de las descargas del embalse de Loriguilla, cuya temperatura permanece baja durante buena parte del año.

Una poza surgida con la creación de una presa andalusí.

Una poza surgida con la creación de una presa andalusí. / Istock / Marc Venema

Y un castillo medieval

La ruta es sencilla y fácil de hacer incluso sin tener una forma física excepcional, no es necesario. En menos de tres horas se puede completar el itinerario, que tiene unos diez kilómetros entre ida y vuelta, hasta llegar al embalse de Loriguilla (hacerlo solo hasta los puentes colgantes sería menos de hora y media). No tiene grandes desniveles, aunque sí existen escaleras, terreno irregular y algunos pasos donde conviene extremar la precaución, especialmente con niños pequeños.

Un castillo en lo alto del pueblo.

Un castillo en lo alto del pueblo. / Istock / Marlene Vicente

Lo interesante es que la Ruta de los Pantaneros comienza prácticamente a los pies de Chulilla; visitarlo antes de iniciar la caminata es más que recomendable. Un centro histórico de calles blancas y estrechas y hasta un castillo, situado sobre un espectacular espolón rocoso. Además, desde sus miradores, La Carrucha y Compuertas, se obtiene la mejor panorámica del cañón y del Charco Azul. Ir hasta allí merece la pena.