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Temporada de verano

Las montañas de Andorra se descubren caminando: senderismo para todos los niveles

El país pirenaico cuenta con más de 100 rutas que conducen a parajes naturales protegidos, bosques, lagos, cumbres y vistas excepcionales, tanto para expertos que persiguen retos de varios días como para aquellos que prefieren una excursión accesible y familiar.

Senderismo para todos los públicos en el valle del Madriu, en Andorra.

Senderismo para todos los públicos en el valle del Madriu, en Andorra. / @andorraworld

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Viajar para @andorraworld

En Andorra, cuando las últimas capas de nieve se derriten, los esquís dejan paso a las botas de montaña. El pequeño país de los Pirineos, enclavado entre España y Francia, tiene un tamaño reducido sobre el mapa, pero lo compensa con creces con picos que superan los 2.000 metros y el 90% de su territorio formado por espacios naturales. Para adentrarse en ellos en temporada veraniega, existen más de 100 rutas de senderismo señalizadas que conducen a ríos, bosques, lagos y vistas espectaculares. Lo bueno es que no hay que ser un gran atleta para recorrerlos. O sí, dependerá del camino escogido, porque los hay tanto para toda la familia como para discípulos de Kilian Jornet.

Ante tantas opciones, una buena manera de orientarse es a partir de sus tres espacios naturales, un número más que destacable para un país de apenas 468 kilómetros cuadrados. Son los del Parque Natural de Sorteny, Parque Natural del Comapedrosa y Valle del Madriu-Perafita-Claror. En cada uno de ellos se abren varias opciones de rutas –así como en el resto de territorio andorrano–, que se dividen según la dificultad, la pendiente, la altitud y el tiempo necesario para completarlas. Es recomendable planificar el recorrido previamente, para que se adapte a las propias características y estado físico.

Paisaje natural y humano

En la parroquia de Ordino, designada en el 2020 como Reserva Natural de la Biosfera de la UNESCO, se encuentra el Parque Natural del Valle de Sorteny. Con unas 1.000 hectáreas, es el más pequeño, si bien alberga más de 700 especies de flores y plantas, además de especies poco frecuentes de ver como el rebeco, el tritón pirenaico y la rana roja. Una ruta circular sencilla para descubrirlo es la que va de la Canya de la Rabassa, justo a la entrada del parque, hasta el Pla de Sorteny, de unos 5 kilómetros. Además, conduce a un jardín botánico con 300 especies de plantas autóctonas. Si se quiere subir el nivel, la ruta Riberamunt está hecha a medida para descubrir el paisaje humano y natural del valle, así como del resto de la parroquia de Ordino. Son en total 15 kilómetros, que conducen por pueblos típicos, iglesias románicas, refugios de montaña y parajes de excepción.

Muchas rutas de senderismo en Andorra conducen a lagos de origen glaciar.

Muchas rutas de senderismo en Andorra conducen a lagos de origen glaciar. / @andorraworld

Otra de las maravillas naturales que Andorra pone al alcance de todos son los más de 80 lagos de origen glaciar que están repartidos por su territorio. Y, de nuevo, hay opciones para descubrirlos que no implican un alto grado de dificultad, como la ruta de los Estanys de Tristaina, que parte de la estación de esquí de Ordino Arcalís. Se trata de un trazado circular de 4,4 kilómetros de acceso para todos los públicos (también para los más pequeños de la casa) que pasa por hasta tres lagos: el Primer, el del Mig i el de Més Amunt. Es un lugar muy apreciado para disfrutar de la montaña en verano con toda la familia.

Flora y fauna exuberante

En la parroquia de La Massana se encuentra el Parque Natural de los Valles del Comapedrosa, presidido por el pico homónimo, el más alto del país con sus 2.942 metros. En su territorio se pueden apreciar especies florales típicas de zonas alpinas, como la violeta alpina o el cerastio pirenaico, además de especies como la lagartija pallaresa, el águila real o el quebrantahuesos. Una de las mejores formas de abarcarlos es desde sus miradores, como el de la Roca de la Sabina, situado a casi 1900 metros de altura en la estación de esquí de Arinsal. Otra buena excursión, de las muchas que hay disponibles, es la del Estany de les Truites (lago de las truchas, en catalán), con sus aguas cristalinas y una fauna y flora exuberante. Está junto al refugio del Comapedrosa, que durante la temporada de verano ofrece alojamiento y restauración.

Panorámica del Estany Blau, en Andorra.

Panorámica del Estany Blau, en Andorra. / @andorraworld

Por su parte, el Valle del Madriu-Perafita-Claror es el mayor de los tres, con más de 4.000 hectáreas protegidas repartidas por las parroquias de Andorra la Vella, Encamp, Escaldes-Engordany y Sant Julià de Lòria. La Unesco valoró su belleza paisajística declarándolo Patrimonio de la Humanidad en el 2004. En verano se organizan excursiones que permiten descubrir no solo su fauna y su flora, sino también la huella dejada por el hombre, como bordas (pequeñas edificaciones de uso ganadero) o restos de forjas. Un itinerario bastante exigente, aunque vale la pena, es el que conduce al Estany de la Nou, que se alimenta de las aguas freáticas del subsuelo y, por lo tanto, son menos gélidas que las del resto. También cuesta un buen esfuerzo llegar al Estany Blau, pero las vistas son asombrosas, ya que el lago está enclavado en un espectacular circo de montaña.

Grandes desafíos

Si se quiere subir al máximo el nivel de dificultad, en Andorra también hay toda una serie de rutas de varios días, de alta exigencia, que permiten descubrir algunos de los paisajes más emblemáticos del país. Destaca el reto Ordino Estripagecs, que invita a coronar seis de los picos más emblemáticos del país, todos ellos por encima de los 2.700 metros. El recorrido atraviesa enclaves icónicos como el Casamanya, el Estanyó o la Font Blanca, ofreciendo panorámicas de 360 grados. Por su parte, el gran recorrido circular de Andorra, el GRP, es una travesía de 110 kilómetros y cerca de 9.000 metros de desnivel que rodea todo el país a lo largo de siete etapas por senderos de alta montaña.

Paisaje de alta montaá en el valle del Madriu.

Paisaje de alta montaña en el valle del Madriu. / @andorraworld

Otra de las rutas singulares es el Camino de Transhumancia, un itinerario transfronterizo que permite descubrir antiguos caminos ganaderos, bordas y refugios de pastores en un entorno de gran valor paisajístico. El trayecto, que parte del valle de Incles y conecta con territorio francés, mantiene viva la memoria de una actividad histórica que todavía hoy se practica en verano con vacas, caballos y ovejas. A ello se suma el itinerario del Cercle d’aigua, una ruta circular de 73 kilómetros que conecta algunos de los principales lagos y presas hidroeléctricas de Andorra. Y, finalmente, el Coronallacs propone una travesía circular de 92 kilómetros que enlaza los cuatro refugios guardados de Andorra y recorre algunas de las panorámicas más espectaculares del Principado.

De esta manera, Andorra pone su naturaleza al alcance de todos los visitantes, sea cual sea su nivel. Solamente hacen falta unas buenas botas de montaña y muchas ganas de fundirse con un paisaje de mil colores que tiene la capacidad de contrarrestar en un instante todo el gris acumulado a lo largo del año en la gran ciudad.

Agenda cultural: magia en las noches de verano

Si en Andorra hay muchos senderos que recorrer de día, en las noches de verano se abren los caminos de la creatividad y la imaginación. Estos son los mejores planes:

  • Del 3 de julio al 2 de agosto, el Cirque du Soleil se instalará de nuevo en el centro de Andorra la Vella con un espectáculo creado especialmente para el país: ‘Ràdio Andorra’, una carta de amor a Europa y a la magia de las ondas, capaces de traspasar fronteras gracias al amor por la música. A ritmo de swing y el jazz de las big bands , sonarán canciones legendarias y se ejecutarán números acrobáticos marca de la casa, algunos de los cuales serán primicia mundial.
  • Del 2 al 9 de julio, Andorra volverá a convertirse en uno de los epicentros del jazz internacional con la celebración de la 42ª edición del Festival Internacional de Jazz de Escaldes-Engordany. Entre los grandes reclamos de esta edición destacan el trombonista y cantante sueco Nils Landgren, referente del jazz-funk europeo con su Funk Unit; y el legendario Paquito D’Rivera, una de las grandes figuras del jazz latino, entre otros. El festival cerrará con la compositora y directora de orquesta Maria Schneider, considerada una de las grandes creadoras del jazz actual y ganadora de varios premios Grammy.
  • Ya en septiembre se celebrará el Andorra Taste, un evento gastronómico internacional que rinde homenaje a la cocina de montaña y a los productos del territorio, con la participación de reconocidos chefs , productores locales y expertos culinarios. Más adelante, en noviembre, llegará el Shop in Andorra Festival. Un evento que combina compras, moda, música, gastronomía y actividades en las principales zonas comerciales de Andorra.
  • Toda la información en Visitandorra.com y en las redes sociales (@andorraworld).