En busca de la esencia de la Ribera del Duero

El río Duero es el nutriente de una de las mejores regiones vinícolas del mundo. A lo largo de cuatro provincias castellanas, la Denominación de Origen Ribera del Duero alardea de una cultura milenaria impulsada por un incesante aire renovador. Recorrer estas tierras es una experiencia viajera repleta de estímulos artísticos, gastronómicos, paisajísticos y, por supuesto, enológicos.

Pablo Fernández
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Foto: Álvaro Leiva

El nombre de Ribera del Duero nace condicionado por el influjo del agua, elemento determinante en el enlace entre la vid y el terruño. Calificada como Mejor Región Vitivinícola del Mundo en 2012, según la revista estadounidense Wine Enthusiast, esta zona tiene como eje vertebrador al río Duero. Por tanto, una forma de recorrerla es navegando sus aguas, aunque resulta más acorde a nuestros días hacerlo por la carretera N-122, que transcurre paralelamente a su cauce. La Denominación de Origen de Ribera del Duero fue creada en 1982 y agrupa a más de cien municipios de Valladolid, Burgos, Soria y Segovia. En 2010 fue declarada Ruta del Vino de España por sus atractivos culturales, gastronómicos y enológicos, lo que la convierten en un destino idóneo para viajeros de todos los pelajes. Y septiembre, mes de vendimia, es el momento perfecto para descubrirla.

En estas fechas, las bodegas muestran una nerviosa actividad. Para aprender los procesos de elaboración del vino conviene visitar estas tierras entre septiembre y noviembre, cuando las vides son despojadas de sus frutos y se inicia su transformación en esencia embotellada. En 2013, las bodegas ribereñas recibieron 180.000 visitas a lo largo de todo el año, un 36% más que en 2012. Las tres más visitadas fueron Bodegas Arzuaga-Navarro, Bodegas Portia y Bodegas Protos. Todas ellas cuentan con interéses añadidos además de los enológicos. La primera, situada en Quintanilla de Onésimo, es propiedad del empresario Florentino Arzuaga y dispone de un hotel-spa de cinco estrellas con el centro de vinoterapia más grande de Europa. En Aranda de Duero, Portia ocupa un impactante edificio de forma estrellada diseñado por Norman Foster. Además de las zonas de elaboración, fermentación y crianza, la bodega de 12.500 metros cuadrados ofrece al visitante sala de cata, auditorio, restaurante y tienda. Por último, Protos, elegida Mejor Bodega de 2013 por la revista estadounidense Wine Spirits, está instalada a las afueras de la localidad de Peñafiel en una moderna construcción ideada por Richard Rodgers. Estas tres bodegas comparten evidentes rasgos de modernidad. La confluencia de elementos renovadores y tradicionales es una de las causas que ha convertido a la Ribera del Duero en un éxito enoturístico. Vega Sicilia ejemplifica el exitoso planteamiento de perspectiva de futuro e impulso en el pasado. Inaugurada en 1864, y por lo tantola más antigua de la Denominación (este año celebra su 150 aniversario), la bodega sigue siendo, aún hoy, una de las más populares.

El grupo sanguíneo de las uvas son sus distintas variedades. En Ribera, la principal es la tinta del país, también conocida como tinto fino o tempranillo. El Consejo Regulador permite el empleo de otras variedades: la garnacha tinta y otras tres de origen francés (cabernet sauvignon, malbec y merlot). La albillo es la única uva blanca autorizada.

Un relación de dos mil años

Transmitir las peculiaridades de los vinos ribereños, así como sus métodos de elaboración, es uno de los objetivos del Museo Provincial del Vino, ubicado en un castillo encaramado sobre una peña -quizás de ahí el nombre de Peñafiel-. Esta localidad vallisoletana cuenta con una vistosa Plaza Mayor, llamada del Coso, rectangular y con suelo de arena, en la que se celebran corridas de toros desde la Edad Media. En tan pintoresco paraje, los tendidos son sustituidos por los balcones de las viviendas, desde donde los aficionados gritan olé o abuchean, dependiendo de la faena. Peñafiel es, además, sede de la pujante feria vitivinícola Riberjoven (riberjoven.turismopenafiel.com), que se celebra durante la Fiesta de la Vendimia del primer fin de semana de octubre. La relación de estas tierras con la vid se remonta dos mil años. La prueba es el mosaico romano dedicado a Baco, dios del vino, que se encuentra en el pueblo burgalés de Baños de Aldearados. En cualquier caso, existen registros históricos de una intensa actividad vinícola en el siglo XVI. Por aquella época, el principal centro productivo era Aranda de Duero, cuyas bodegas podían almacenar 88.000 hectolitros de vino. Capital de la Ribera del Duero burgalesa, Aranda de Duero es el lugar idóneo para descubrir las bodegas bajo tierra, método con el que históricamente se conservaba el vino de la zona a una temperatura constante. Bajo la Plaza Mayor se encuentra el Centro de Interpretación de la Arquitectura Asociada al Vino (Ciavin), muestra de estas edificaciones típicas de los siglos XIII y XIV que se encuentran, aproximadamente, a diez metros bajo tierra. Algunas de ellas aún se conservan activas gracias a las peñas arandinas, que las emplean para sus ágapes privados.

Dice el refrán que Con pan y vino se hace el camino. Pero no hay que tomarlo al pie de la letra. En estos lares, el vino abunda. Y en lo relativo a la pitanza, el lechazo es el producto estrella, aunque el tapeo es una institución arandina. Las plaza del Trigo, la Mayor y la de Santa María son los tres vértices de un triángulo imaginario que concentra el mayor número de bares de la localidad. Cada año se celebra en marzo el Concurso Comarcal de Tapas, Pinchos y Banderillas. En la última edición, el ganador fue el restaurante Los Rastrojos, ubicado a las afueras de Aranda, con una tapa fría llamada Con-Fusión, consistente en emparedado de pan de algas con carpaccio de atún y ceviche de vieiras. En el día a día, la oferta culinaria de este establecimiento se centra en la cocina tradicional castellana con ligeros toques renovadores: setas de temporada con ajada tradicional y toque de guindilla, lomo de bacalao confitado al Ibérico de bellota y cremita de Mahón, ensalada de perdiz escabechada y mezclum de hojitas... y, por supuesto, lechazo.
La pujanza de Ribera del Duero encuentra un buen paladín en Dominio de Pingus, bodega creada en 1995 por el enólogo danés Peter Sisseck en Quintanilla de Onésimo. Convertidos en objeto de culto, algunos de sus vinos han adquirido precios astronómicos: el Pingus 2006 Magnum (1,5 litros)supera fácilmente los dos mil euros por botella.

Marca con personalidad

Eric Asimov, en un reportaje de 2003 sobre los vinos de Ribera del Duero en The New York Times, define el Flor de Pingus 2000, cuyo precio es inferior a los cien euros, como "realmente impresionante, deliciosamente concentrado y lleno de fragancias, pero aún así equilibrado". Ha transcurrido apenas una década desde aquel artículo y la percepción internacional de Ribera del Duero ha sufrido un cambio sustancial. Asimov escribe de los vinos de esta Denominación de Origen como aquel que encuentra un tesoro enterrado en medio de una frondosa selva. Hoy, Ribera del Duero es una marca de rotunda personalidad apreciada en todo el mundo. El vino no es sino fruto de un paisaje y de unas gentes. Y viajar por estas tierras es la mejor cata imaginable.

Phileas Fogg en los viñedos

El globo fue uno de los medios de transporte utilizado por el personaje británico Phileas Fogg y su ayudante Jean Passepartout (llamado también Picaporte en castellano) para dar la vuelta al mundo en 80 días. Los visitantes que se acerquen hasta los campos de la Ribera del Duero pueden emular al personaje de la famosa novela de Julio Verne y sobrevolar los viñedos de la zona en globo aerostático. Esa es una de las iniciativas de enoturismo organizadas por la empresa bodeguera Grupo Matarromera, galardonada en la última edición de los Premios de Enoturismo Rutas del Vino de España en la categoría de Innovación, Calidad y Desarrollo Sostenible. Además de apostar por el I+D+i, esta empresa de Valbuena de Duero organiza numerosas actividades turísticas (www.grupomatarromera.com) para difundir las virtudes de la región: catas a ciegas, visitas en helicóptero, almuerzos maridados, casino del vino...