El norte de Cerdeña y Alguer están de moda

Alhero (en italiano) es la ciudad más turística del norte de Cerdeña. Además, conserva viva la herencia medieval catalana y es un buen trampolín para explorar las playas, paisajes y pueblos de esa parte de la isla.

Carlos Pascual

Con el llamado Trenino Catalano se puede hacer el perímetro de la ciudad fortificada. El tren turístico sale de la Torre della Maddalena, junto al puerto, y recorre, entre otros puntos, las torres de Porta Terra y San Giovanni, luego la llamada Torre di Sulis, convertida en museo y tienda de recuerdos; en la misma plaza está el Museo del Coral: el coral rojo es uno de los tesoros de esta costa, y pueden adquirirse joyas hechas con él en numerosos locales del centro. Frente a la Torre de Santiago (San Giacomo), el tren gira y se introduce por el casco histórico, bordeando las iglesias de la Misericordia y de San Miguel. Al enfilar la Via Principe Umberto llega al Teatro Civico, escoltado por palacios de estilo gótico catalán, pertenecientes a antiguos nobles y mercaderes. También pasa por delante de la catedral de Santa María, con su campanile típicamente catalán; junto al templo, los museos de Arte Sacro y Casa Manno (pintura y objetos de arte). Al lado, la Piazza Civica, llamada originalmente Plaça Real o del Pou Vell; allí se alojó Carlos V, en uno de los mejores palacios.

En esta plaza, ombligo del casco viejo, se encuentran varios restaurantes de buena cocina que sacan elegantes terrazas a la calle. También se encuentran aquí las tiendas de souvenirs y productos locales y gourmets, pero, sobre todo, la boutique de Antonio Marras, el diseñador de moda más importante de la isla, reconocido en la escena internacional. También allí tientan los escaparates de Agostino Marogna, una de las joyerías más refinadas. Callejeando por el casco histórico, que es tan grande como un pañuelo, se puede dar con otros establecimientos especialistas en joyas de coral rojo. En los llamados Bastiones de Magallanes, cerca de la Judería, se encuentra el Café Latino, con una terraza panorámica y excelente carta de vinos locales. Junto al Mercato Civico, el restaurante Boquería ofrece frituras y parrilladas de pescados del golfo muy celebradas. Para comprar artesanía y objetos de arte, Art-a-Mà, en Via della Misericordia 16. La mejor paella algherese y cocina de excelencia, en La Pergola, al final del largo paseo marítimo. Saliendo ya de la ciudad, por esa misma dirección, se entra en el Parque Natural de Porto Conte, y se llega al poblado nurágico de Palmavera, representativo de las muchas nuragas que pueblan la isla. En un promontorio de belleza excepcional, se asoma al golfo el hotel El Faro, concurrido por artistas de cine y celebrities. Un poco más adelante, en Capo Caccia, la Grotta di Nettuno es una visita inexcusable. Aunque apartado del centro,Sa Mandra, en la carretera del aeropuerto, es un lugar obligado ya que reúne museo etnográfico, cata de vino, cenas románticas y música folclórica en vivo en un ambiente grato y familiar.

La herencia catalana y aragonesa

Conquistada por los aragoneses y dominada por los españoles durante cuatro siglos (1326-1718), Alguer tiene por bandera la senyera, conserva un dialecto catalán (el algherese) y sus palacios e iglesias, así como los bastiones defensivos, responden al estilo gótico catalán. El Trenino Catalano recorre sus calles y hasta han inventado una paella algherese (que es como una especie de fideuá) que causa furor entre los turistas.

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