El festín de las orcas en las Islas Lofoten

No esperen un oleaje manso al navegar por el Mar del Norte, por los fiordos que recortan las islas Lofoten. Pero poco importan los obstáculos cuando una familia de orcas se pone al alcance de la vista. No podrá quitarle el ojo a sus aletas recortadas por esas soberbias montañas que hacen de este puñado de islas noruegas, cercanas a los 70ºN, uno de los archipiélagos más atractivos del mundo. Las orcas encuentran aquí su paraíso gastronómico.

Mar Ramírez
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Foto: Juan Carlos Muñoz

Hay un protagonista en esta historia que no es la orca sino una especie cuya hembra pone más de cuarenta mil huevos al año y constituye una parte esencial de la alimentación de muchas poblaciones del norte de Europa: es elarenque atlántico, que, con su cuerpecillo alargado y de un brillo plateado con matices azules, migra en grandes cardúmenes por el océano en busca de su alimento o para desovar.

Este pez es una de las principales capturas de los pescadores de las aguas del Mar del Norte. Aunque no alcanza un gran precio en el mercado, es muy apreciado por la facilidad de captura y porque después se convierte en una delicia gastronómica que se prepara de muy diversas formas. Grandes bancos de estos peces alcanzan las costas de las islas Lofoten, archipiélago noruego ubicado dentro del Círculo Polar Ártico, distinguible por su belleza intacta presidida por ariscos perfiles montañosos recubiertos de nieve casi todo el año. A su piedemonte se asientan remotos pueblitos de tranquila vida pescadora que aprovechan el abrigo de las bahías. A esas orillas acuden los arenques en busca de la protección costera desde el mes de octubre hasta enero. Y eso significa que tras los cardúmenes se aproximan las orcas, un cetáceo habituado a recorrer grandes distancias en busca de su alimento. Y el arenque es uno de sus bocados favoritos, que se refugia en las aguas más orientales del Vestfjorden, el fiordo entre el continente y el archipiélago, así como en los fiordos cercanos. Estudios recientes revelan que los más de 600 ejemplares de orcas que hasta el momento se han identificado en las aguas insulares parecen estar desplazándose hacia el oeste y norte del archipiélago, donde se ha comprobado que se concentran los mayores cardúmenes de arenques.

Siempre en familia.

Ha llegado el momento de disfrutar de la experiencia de embarcar en el puerto de Svolvaer para para tener un encuentro cercano con estos robustos cetáceos, pues no muestran un comportamiento esquivo ante la presencia humana. De rostro redondeado y boca con grandes y puntiagudos dientes, su prominente y afilada aleta dorsal -sobre todo en el caso de los machos- los hace inconfundibles al observarlos desde la superficie oceánica. Destaca la pigmentación blanca de su zona ventral y su mandíbula inferior, y también en unas franjas de sus costados, que contrasta con el intenso negro azabache del resto de su cuerpo. Lo normal es hallar a las orcas en grupos familiares, su forma habitual de desplazarse, ya que solo algunos machos lo hacen en solitario.

La excursión en busca de las orcas se puede realizar a bordo de un barco tradicional reconvertido para actividades ecoturísticas o en una zodiac. Las aguas oscuras de las Lofoten en ocasiones adquieren un color azul tan intenso que parece negruzco y que produce un escalofrío similar al de la temperatura ártica. El escalofrío aumenta en el excitado pasaje de observadores de ballenas cuando se distingue el primer grupo de orcas, nadando muy próximas entre sí, lo que confirma el comportamiento tan sociable de esta especie. Hasta cuatro generaciones se pueden desplazar en estos grupos familiares de alrededor de nueve ejemplares. Incluso si un grupo coincide con otro resultan llamativas, para el buen observador, las reglas sociales entre ambas manadas y cómo se van saludando pasando unos juntos a otros en líneas paralelas.

A la hora de alimentarse las orcas desarrollan una espectacular y efectiva estrategia colectiva. Nadan en busca de los bancos de arenques -que suelen buscar la profundidad para así evitar ser devorados- y cuando los encuentran los acosan para cercarlos en una especie de carrusel ascendente y, una vez cerca de la superficie, golpear el mar con sus colas y así atontarlos para luego devorarlos con tranquilidad.En el norte de Noruega abundan los lugares especiales. Un viaje hacia las islas Lofoten yVesteralen, situadas por encima del Círculo Polar Ártico, es una de las más grandes aventuras que uno puede hacer por Europa. A los paisajes espectaculares se suman playas salvajes y solitarias y pequeñas aldeas de pescadores que ponen el toque cromático con sus rorbuer -cabañas tradicionales pintadas de rojo-. Todos estos elementos introducen al viajero en un mundo maravilloso. Estas islas también son muy temidas por los navegantes porque no es fácil salir indemne de esta zona si se pierde el rumbo.

Fama de sanguinaria.

También se puede contemplar la vida de las orcas desde lo alto de los acantilados, una alternativa a la experiencia más cercana y emocionante de verlas apenas a unos metros de la embarcación. Fueron los pescadores vascos los primeros en calificar a las orcas con el sobrenombre de asesinas de ballenas cuando las vieron alimentándose de ballenas muertas. Popularmente también se conoce a las orcas como el lobo de los mares; su denominación más común, orca, procede del latín orcus, que significa "perteneciente al reino de la muerte", lo que no mejora mucho la consideración de uno de los depredadores más espectacular del planeta.

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