El arte de Palencia, a escena

Recorrer Palencia no es sólo una opción turística sino una obligación para aquellos que tienen el arte y el buen comer por bandera a la hora de viajar.

Sara Acosta Díaz
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Foto: ISTOCK

Palencia es cultura, es arte y, sobre todo, es románico. Con la mayor concentración de monumentos de este estilo de toda Europa, la provincia castellano leonesa es una visita y una ruta obligada para los amantes del arte. Y es que un par de días pueden bastar para disfrutar de un ejemplo de todo lo que te ofrece Palencia, antes de realizar una inmersión más profunda.

Para comenzar, de visita obligada es la Catedral de Palencia -Santa Iglesia Catedral Basílica de San Antolín-, la tercera más grande de España después de la de Toledo y de la de Sevilla. La bella desconocida es predominantemente gótica, aunque si llama la atención por algo es por su mezcla de estilos. Bajo la catedral, la cripta está considerada el primer edificio románico de la Corona de Castilla (año 1034) y fue construida sobre un templo romano dedicado al agua (siglo IV), del que se pueden ver los cimientos.

La estructura de la Catedral es gótica pero el embellecimiento es renacentista y en las capillas que la rodean se conservan algunos de los retablos más importantes del siglo XVI. Esta mezcla de estilos es patente en el contracoro y en las rejas donde se conservan los escudos de todas las familias importantes de Palencia. Pero si hay una sala que llama la atención en la Catedral de Palencia es la Sala Capitular, donde el Greco y Berruguete luchan por la atención del visitante con los cuatro impresionantes tapices de Fonseca y por los que se tuvo que reformar la sala para que cupiesen.

También en la ciudad de Palencia pero de estilo totalmente diferente es el Palacio de la Diputación. Construido en 1914 con el Palacio de Monterrey de Salamanca de ejemplo, es de estilo modernista con elementos neorrenacentistas y neoclásicos pero en él llama la atención el inmenso mural que preside el techo de la escalera. Llamado "Alegoría de la mujer palentina" representa la batalla en la que Palencia asediada por el duque de Lancaster (siglo XIV) fue defendida por las mujeres de la ciudad.

A 30 kilómetros de Palencia se encuentra otro ejemplo del arte palentino: la iglesia de San Hipólito el Real de Támara de Campos. Este pequeño pueblo de apenas 68 habitantes censados tiene el honor de contar con una iglesia patrocinada por los Reyes Católicos. Con una impresionante torre de estilo herreriano dominando el exterior, en su interior llaman la atención los trabajos moriscos de yeso policromado del púlpito y su impresionante órgano, que domina la estancia. Suspendido sobre una fina columna de mármol junto al coro, data del 1735 y fue restaurado en 1986. Para escucharlo, durante los meses de verano son habituales los conciertos.

A 15 kilómetros de Palencia, y a 32 kilómetros Támara de Campos, se encuentra uno de los lugares más espectaculares de la provincia: el edificio de San Pedro Cultural en Becerril de Campos. Ubicado en una antigua iglesia románica del siglo XII, tiene tan sólo ocho meses de vida. La restauración de San Pedro Cultural ha durado un año y se ha realizado de una forma exquisita con una filosofía basada en que el encanto que tenía el edificio en ruinas no se perdiera durante la restauración. Así, se autodenomina un edificio "a cielo abierto" en el que se celebran conciertos, exposiciones, teatro y otros eventos, rodeado por un péndulo de Foucaulty por la única línea meridianaen funcionamiento de España y bajo un estelarium que hace visibles todas las constelaciones.

Continuando con algunas imprescindibles iglesias palentinas, la de Santa Eulalia en Paredes de Nava -a 8 kilómetros de Becerril de Campos y a 22 km de Palencia- es una auténtica joya donde se encuentra el primer Museo Parroquial de Castilla y León. Pero uno de los elementos por lo que destaca este templo de origen románico y elementos góticos y mudéjares es su retablo escultórico atribuido inicialmente a Pedro Berruguete, y modificado por su nieto Inocencio Berruguete y Esteban Jordán, que narra la historia de San Joaquín y Santa Ana, padres de María, descrita en los Evangelios apócrifos. Sosteniendo esta historia se encuentran seis tablas de otros tantos reyes israelitas realizadas por Pedro Berruguete entre los que se encuentran los retratos del rey David y de Salomón.

Además de por este magnífico retablo, la iglesia de Santa Eulalia destaca por su torre. De origen románico y envuelta por el resto del templo, en ella se pueden observar todos los estilos por los que ha pasado el santuario. Así, mientras que los primeros cuatro niveles son románicos, los siguientes son gótico y mudéjar, finalizando en un tejado con grandes influencias del norte de Europa, con una forma piramidal adornado por azulejos de colores.

Lo que está claro es que Palencia es cultura, es románico, es arte. Pero también es una gastronomía castellana que nada tiene que envidiar a sus vecinos. Aquí el lechazo es el rey y el queso de oveja churra, como el que se hace en la quesería Campos Góticos, su fiel acompañante aunque no hay que olvidares de los productos de la huerta palentina. Restaurantes comoEstrella del Bajo Carrión de Villodo o el Mesón del Cerratoen Tariedo de Cerrato son dos ejemplos culinarios que satisfacen a todos los paladares.

Y para descansar, el Hotel Real Monasterio de San Zoilo, en Carrión de los Condes, es un lugar en el que disfrutar de la tranquilidad que sólo da un antiguo edificio del siglo XI. Poder pasear por un claustro y un iglesia de principios del siglo XVII donde un día lo hicieron monjes cluniacenses no es algo habitual y se convierte en una oportunidad casi mágica.

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