Dormir como un presidente del Gobierno

Es lo que se experimenta en este hotel boutique de Ávila que fue la vivienda de Adolfo Suárez.

Noelia Ferreiro
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Foto: La Casa del Presidente

Se llama La Casa del Presidente porque en sus orígenes, antes de convertirse en el maravilloso hotel boutique de cinco estrellas que es hoy, fue precisamente eso: la casa de Adolfo Suárez, el primer presidente del gobierno de la democracia. Aquí, en este palacete de piedra emplazado en el corazón de la ciudad de Ávila, el mandatario junto con su familia vio transcurrir los veranos, festivos y muchos fines de semana desde los años 70 hasta los años 90.

La Casa del Presidente

Dormir en La Casa del Presidente es empaparse de historia puesto que fue entre estos gruesos muros donde tuvieron lugar algunos de los episodios más significativos de la transición española, cuando el país afrontaba el reto de entrar en una nueva era.

La Casa del Presidente

Cuentan que aquí no sólo se desarrollaron múltiples encuentros para sentar las bases de la Constitución sino también la famosa reunión con Santiago Carrillo para legalizar el partido comunista. 

Pasado reciente y remoto

La Casa del Presidente

Pero más allá del pasado reciente, también dormir en este hotel es sumergirse en los tiempos de la Edad Media, la época de la que procede la mítica muralla de Ávila. Porque La Casa del Presidente, que está emplazada junto al palacio de Núñez Vela y a escasos metros del convento y la casa natal de Santa Teresa de Jesús, goza de un emplazamiento privilegiado a los pies de este legendario monumento declarado Patrimonio de la Humanidad. Tanto que su propio muro del jardín es esta imponente fortificación de 2,5 km y 88 torreones. 

La Casa del Presidente

Componentes históricos aparte, el inmueble, adquirido después por la familia Ortega, propietaria del grupo Fontecruz, es hoy un alojamiento encantador a apenas una hora de Madrid. Un lugar donde donde desconectar, dejarse mimar, recargar las pilas. Porque tanto sus elegantísimas suites, como sus espacios comunes, como la maravillosa piscina exterior, bajo la muralla, con un pequeño bar en el jardín para animar las tardes de verano, resultan una auténtica maravilla.

La Casa del Presidente

La Casa del Presidente conserva la estructura de una buena casa castellana, con un trazado recio e imponente. También la planta baja se ha mantenido idéntica a los días en que fuera la residencia de Adolfo Suárez. 

Por ello tiene un cierto aire institucional tanto en el zaguán de piedra que da la bienvenida a los huéspedes, como en el despacho del propio presidente, que hoy hace las veces del lobby del hotel. Decorado con un verde oliva en las paredes (sobre las que cuelgan fotos del protagonista) y agraciado con un aire setentero, aquí el check in se lleva a cabo como quien firma un tratado importante. 

La Casa del Presidente

Hay, además, algo sumamente llamativo: tras la librería, camuflada, se oculta una puerta secreta. Cuentan que era un sistema de evacuación por si ocurría alguna emergencia en aquellos tiempos convulsos. 

Comer en la propia cocina 

La Casa del Presidente

También en la primera planta descansa el salón social. Todo un alarde de calidez y confort con chimenea y comodísimos sofás tipo Chester. Y la cocina, un pintoresco espacio revestido de azulejos, que ejerce de comedor dotando aún más la estancia de sensación de hogar.

Es el espacio en el que se sirven esos desayunos casero que son todo un despliegue de delicias: zumos naturales, fruta recién cortada, mermeladas artesanas, miel y quesos de la zona, jamón ibérico seleccionado por el mejor cortador del mundo, yogur natural de vacas abulenses, huevos escalfados del Presidente y una gran variedad de bollos y panes procedentes de una tahona con más de 100 años de antigüedad.

La Casa del Presidente

Y también es el lugar donde se sirven las cenas a cargo del joven chef Darío Del Monte, natural de Cebreros como el propio Suárez. Una carta sorprendente con platos tan tentadores como el Bloody Mary de remolacha con berberechos, el chuletón de tomate rosa con ventresca de bonito, los corazones de alcachofas con quinoa y espinacas o los tacos mejicanos de bacalao, guacamole y pimientos rojos.  

Soñar con el consenso y la paz

La Casa del Presidente

Después, en las plantas superiores, sólo queda entregarse al descanso absoluto en cualquiera de sus diez habitaciones (dos Deluxe, cinco Junior Suites y tres Suites), todas con nombres relacionados con la figura de Suárez y que son, además, valores universales: la concordia, el diálogo, el consenso, la paz...

La Casa del Presidente

Algunas cuentan con terraza y vistas al jardín, otras son abuhardilladas y tremendamente espaciosas. Y todas cuentan con una cama king size y elegantes baños decorados con imágenes de cine y dotados de bañera de pie, amenities de Chopard y ducha de aromaterapia. Solo así se puede dormir como un presidente del gobierno.