Dormir en un Parque Natural

Alojamientos de primavera. Es tiempo de primavera y con ella llegan las ganas de disfrutar de la Naturaleza en su estado más puro. Hay que elegir primero el destino: puede ser cerca del mar, en las marismas, entre las dunas del desierto, en la montaña o en medio de un frondoso bosque. Los paisajes son infinitos y las posibilidades de alojamiento cerca de ellos también. Lo importante es mirar más allá de la ventana y sentir la energía para salir a descubrir el entorno y vivir experiencias únicas en las maravillas que atesoran los parques naturales de España.

Silvia Roba
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Foto: Tierra del Agua

Representan diferentes ecosistemas, pero los más de cien parques naturales que se distribuyen por toda España tienen algo en común: la singularidad de su flora y fauna y la apuesta por la conservación de la relación entre el hombre y el medio ambiente. Hay parques marítimos y terrestres, en la montaña o incluso en el desierto, como el Parque Natural de las Bardenas Reales (Navarra), de suelos arcillosos y caprichosas formas resultado de la erosión. Para conocerlo en profundidad una muy buena opción es Aire de Bardenas, un nada convencional hotel con tres tipos de alojamiento: habitaciones con bañera exterior, cubos construidos sobre un campo de trigo y burbujas perfectas para disfrutar del firmamento estrellado. Catas de vino y aceite, visitas a bodegas y paseos en segway son algunas de las actividades que propone para descubrir el árido entorno. Árido es también el paisaje del Parque Natural Gabo de Gata-Níjar, en Almería, donde coladas de lava, domos y playas fósiles conforman parajes ocres, negros, rojos. Contemplar sus voluptuosas formas es una de las actividades preferidas de los huéspedes de Los Patios, en Rodalquilar. Un alojamiento cien por cien ecológico, con habitaciones con bañeras de piedra natural y techos de cristal para mirar el cielo desde la cama.

Los Patios

Las dunas son parte esencial de este parque almeriense, espectaculares formaciones que se repiten en el Parque Natural de Corralejo, en la isla canaria de Fuerteventura, en este caso creadas por la acumulación de millones de conchas de moluscos pulverizadas. Campos de arena y playas azul turquesa emergen en las inmediaciones de las Katis Villas Boutique, todas con jacuzzi climatizado, pero cada una con diferentes atmósferas, que nos trasladan a las islas griegas, a la Europa más clásica o a la exótica Bali. La calma total se consigue también en las playas de arena blanca y agua cristalina del Parque Natural Ses Salines de Formentera, en el archipiélago balear, donde habita el mayor y más antiguo ser vivo del mundo: la posidonia oceánica, de ocho kilómetros y cien mil años de edad. Entre Es Pujols y San Ferran abre sus puertas Can Aisha, un pequeño complejo de cinco estudios con suites de decoración mediterránea –madera, piedra y mimbre– y coquetos patios para disfrutar del atardecer.

Muy cerca del mar, pero más cerca aún del Parc Natural del Delta de l’Ebre, Tancat de Codorniu, en Alcanar (Tarragona), es un hotel especialmente romántico, situado en una finca con 2.500 naranjos. Una masía silenciosa con habitaciones con vistas al mar o a la montaña y algunas otras muy demandadas, como la doble especial con sauna.

En los límites del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel (Cantabria) encontramos la Posada La Rivera de Escalante, una casa montañesa a cuatro aguas con un siglo de antigüedad. Nos gustan mucho sus dos suites, con vigas de madera en los techos, y nos gustan sus desayunos, caseros y abundantes.

Aire de Bardenas

Quienes eligen pasar unos días en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, en Huesca, seguramente solo persiguen una cosa: la aventura. En la margen derecha del río Vero, Alquézar es visita obligada. Y Casa Alodía, una excelente recomendación. Consta de dos edificios. El de la calle de San Gregorio cuenta con dos habitaciones (Olivo y Almendro) con ventanas de alabastro y suelos de mármol sin pulir, también presentes en las cuatro habitaciones (Boj, Madroño, Juncal y Encina) del edificio de la calle Arrabal, decorado con objetos artesanos. Los cañones de Guara no son los únicos perfectos para la acción: recorrer los del Parque Natural de los Arribes del Duero en catamarán es toda una experiencia, que puede completarse en la Posada Real la Mula de los Arribes, en Villardiegua de la Ribera (Zamora), formada por dos antiguas casas de labranza. La principal data de 1869 y dispone de cinco habitaciones y salón con chimenea. La segunda, con solo dos estancias, conserva un horno de leña.

Casa do Castelo de Andrade

Ver, sentir, estar. Esta es la filosofía de Tierra del Agua, en la aldea de Caleao, en el Parque Natural de Redes, cubierto por bosques y ríos y arroyos que le convierten en el manantial de Asturias. El hotel se divide en once apartamentos rurales de decoración nórdica, todos con balcones que son auténticos miradores hacia el entorno, como lo es también su terraza chill out con vistas de 360º a la Naturaleza. Desde aquí se pueden hacer rutas a pie, a caballo, en bici... Para reponer fuerzas, una cena en el restaurante, en la que no pueden faltar los croquetones de jamón de Tineo ni los buñuelos de queso Casín y arándanos silvestres. Virgen y exuberante es el Parque Natural Fragas do Eume, uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de Europa. A siete kilómetros de Pontedeume (A Coruña), la Casa do Castelo de Andrade es un oasis rural, con tres edificios en madera y piedra con más de 300 años en medio de una finca rodeada de prados. Cuenta con diez habitaciones alegres, coloridas y llenas de luz que se cuela a raudales por las ventanas.