Dormir en una cápsula: una experiencia galáctica que se puede vivir en Madrid

La apertura de Art Seven Hostel inaugura en la capital este atípico concepto de alojamiento importado de Japón

Noelia Ferreiro
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Foto: FRANFERRERA

Como si se tratara de una escena de Matrix, Avatar, Blade Runner o Star Wars, hay un nuevo lugar en Madrid donde el alojamiento es pura ciencia ficción. Se llama Art Seven Hostel (A7H) y se trata de un hostal cápsula cuya función va más allá que ofrecer espacio para pasar la noche a un precio reducido: su objetivo es que los huéspedes vivan toda una experiencia galáctica.

Situado en la calle Conde de Romanones, en pleno corazón de la ciudad, Art Seven Hostel nace con la filosofía de erigirse en un nuevo lugar de descanso, pero no en uno cualquiera sino en uno que brinda, además de confort, una estética impactante.

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Aisladas y sin ruidos

En total, el albergue cuenta con 36 cápsulas individuales y 20 dobles, repartidas en seis habitaciones que están equipadas con la más puntera tecnología, así como con todas las prestaciones necesarias para una estancia agradable: no solo brindan la oportunidad de relajarse en un espacio aislado, sin ruidos ni distracciones, sino que además están equipadas con cargadores de red, iluminación personalizable, detectores de humo, caja fuerte, TV y aire acondicionado.

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Eso y la comodidad de una cama que en nada se parece a las típicas literas de un hostal, proporcionan, además de un plus de privacidad, la sensación de que, una vez aislado del exterior, el cliente parece acomodarse en su propia galaxia. 

Precios económicos

Si los hostales, por lo general, disponen de unas instalaciones modestas en las que las habitaciones se comparten con otros huéspedes, en este peculiar alojamiento se puede descansar en privado en cápsulas cerradas, con pasillos y áreas comunes que también se hacen eco de esta estética cinematográfica. Y todo ello a un precio imbatible. El coste de una noche en una cápsula individual es de 25 euros, mientras que en una cápsula doble, para una pareja, es de 45 euros.

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Para los creadores del albergue, más que un hotel, este lugar es, por su atmósfera peculiar, un escenario perfecto para acoger fiestas temáticas y eventos especiales como festivales de cine, presentaciones de libros y rodajes de películas. O simplemente un lugar para vivir una experiencia sorprendente con amigos, en familia, o en la más absoluta intimidad. 

Como en Japón

Esta idea de los hoteles cápsula existe en Japón desde los años 80, donde fueron alumbrados no tanto para el turismo, sino como solución a situaciones en las que el regreso a casa en días laborables se convertía en un problema como la de perder el último tren en una ciudad sin transporte público de madrugada o la de vivir en un área rural y necesitar un lugar donde dormir para llegar pronto al trabajo en pleno centro. 

Con el tiempo, los hoteles cápsula (también conocidos como hoteles pod) fueron aumentando en popularidad hasta extenderse su uso a los turistas que, en lugar de pernoctar en una habitación de tamaño normal, optan por dormir en un pequeño cubículo que, pese a su tamaño, resultan cómodos, prácticos. Además de wifi gratuito, a menudo, incluyen acceso a instalaciones de lujo, como spa y sauna.

La increíble historia del hotel más pequeño del mundo

El Capsule Inn Osaka fue el primer hotel cápsula del mundo, que abrió sus puertas en 1979 bajo la acpción de kapusera (cápsula), que fue adoptada por el idioma japonés en la década de los 60 y tiene un significado similar al equivalente en inglés: pequeño y futurista. 

Hoy en día no solo existen cientos de hoteles cápsula en Japón sino que se han extendido a otros muchos países. El primer hotel cápsula de China se inauguró en 2012, mientras que el primer hotel cápsula europeo abrió en Bélgica en 2014.