Los diez mercadillos vintage más locos de Europa

De Berlín a Amsterdam pasando por Budapest, Atenas y hasta Sevilla. Las ciudades del Viejo Continente se rinden al back to the past: adoptar la estética de la abuela en ropa, muebles y accesorios. Estos bazares al aire libre dan buena cuenta de ello.

Noelia Ferreiro
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Desde esas gafas de contraventana que ocupan medio rostro hasta esa butaca estampada que ni en un filme de Almodóvar. El gusto por lo antiguo, el grito de la moda retro convierte a estos mercadillos en templos de peregrinación. El fenómeno vintage sacude Europa y estas son las ciudades donde seguir su huella, al aire libre y con muy buen ambiente.

Mauerpark (Berlín)

Esta ciudad atragantada de futuro se da un baño revival cada domingo por la mañana en este famosísimo flohmarkt. Puestos de antigüedades, vinilos, ropa de segunda mano y accesorios artesanos. Todo muy revuelto, como debe ser. Tampoco falta la música en la calle y la guinda del mercadillo: el Bearpit Karaoke, donde tomar una cerveza al ritmo de espontáneos muy divertidos… aunque de talento cuestionable.

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Portobello (Londres)

Es el rey de los mercadillos europeos, que se remonta al siglo XIX cuando nació como un puñado de tenderetes de fruta fresca. Hoy, además de pósters, ropa, cerámica… son los anticuarios el reclamo de este bazar callejero de los sábados, aunque también abierto el resto de la semana. Es cierto que la capital británica está sobrada de lugares así, pero uno siempre vuelve a este rincón de Notting Hill al que Cat Stevens dedicó una canción.

Feira Da Ladra (Lisboa)

Romántico como la propia ciudad es este mercado de los martes y los domingos en las inmediaciones del barrio de Alfama. Montones de ropa, objetos decorativos, libros amarilleados por el paso del tiempo y hasta muñecas y juguetes de los de antes, ajenos a toda tecnología. Toda una vuelta al pasado en este espacio completamente abierto al regateo aunque los precios, de por sí, ya son bastantes bajos.

Marché Aux Puces (Bruselas)

Una querencia especial tiene esta ciudad con las antiguallas. Tanto, que hasta cuenta con dos barrios consagrados a ellas: Les Marolles y Sablon, repletos de librerías de viejo, almonedas, galerías… Pero para apreciar esta fiebre, nada como este mercadillo del chamarilero, que, ya nieve o brille el sol, tiene lugar los domingos en la Place Jeu de Balle. Cachivaches de todo tipo en un ambiente popular de lo más desenfadado.

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El Rastro (Madrid)

No puede faltar en esta lista el más emblemático de nuestros mercadillos, que trasciende a su condición de compra-venta para elevarse a acontecimiento casi mítico. Tiene lugar los domingos (y festivos) y, además de prendas nuevas o de segunda mano, piezas de diseño retro, utensilios de cocina, cromos, tebeos… quien lo visita se lleva para el recuerdo una agradable mañana de cañas y tapas, al calor del buen rollo madrileño

Saint Ouen (Paris)

La Ciudad de la Luz, abanderada de lo chic, también tiene una vena callejera y amante de la segunda mano. La prueba está en este mercadillo del norte, que es uno de los más populares del mundo desde 1885. Más de 100.000 personas visitan cada fin de semana estas siete hectáreas de arte vintage, donde es posible comprar desde una silla Luis XV hasta un baúl, un tiovivo mecánico o una lámpara art decò.

Monastiraki (Atenas)

Joyas, artesanía de cuero, cafeteras desgastadas por el uso, baratijas, uniformes de guerra, iconos bizantinos… Todo un universo del reciclaje te puedes encontrar en este mercado de los domingos con aspecto de zoco turco, emplazado muy cerca de la Acrópolis. Un ruidoso conjunto de tiendas y puestos al aire libre, donde los artículos tienen el valor que uno mismo estime… y que logre alcanzar mediante el regateo.

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El Jueves (Sevilla)

Mencionado por Cervantes en su célebre obra Rinconete y Cortadillo, el mercado al aire libre más antiguo de la capital hispalense es un paraíso para quienes creen en las segundas oportunidades. Porque en la amplia y variada oferta que se despliega por la calle Feria el día de la semana que indica su nombre, uno no sabe si va hallar lo más absurdo o un auténtico tesoro. Un bonito traje de gitana o una escondida obra de arte.

Ecseri Piac (Budapest)

Auténticas reliquias kitsch de la era soviética pueden encontrarse en este curioso mercado de las afueras, el más extenso al aire libre de la Europa del Este. Un paraíso para cazadores de gangas antiguas que, eso sí, tendrán que darse un madrugón (la actividad hierve a diario desde las seis de la mañana), pero que disfrutarán como locos vagando entre sus pasillos en busca de grandes tesoros a precio imbatible.

Albert Cuyp (Amsterdam)

La expresión "se vende de todo" nunca cobró tanto sentido como en este pintoresco mercadillo centenario, con más de un kilómetro de largo y unos trescientos puestos en hilera que ofrecen productos disparatados a un precio muy interesante. Desde sábanas hasta caviar, pasando por mascotas vivitas y coleando. Tiene lugar de lunes a sábado y es una inyección de alegría para cualquier presupuesto.