De moda en Panamá

Casco viejo. En 1671, el pirata Henry Morgan tomó al asalto Panamá. Después de ser arrasada por el fuego, la ciudad tardó dos años en resurgir de sus cenizas. Hoy, el Casco Viejo aúna aquel legado histórico con un moderno carácter multicultural.

Pablo Fernández

La entrada más habitual al Casco Viejo es a través de la calle conocida como Salsipuedes. El origen de este nombre se refiere tanto a la peligrosidad que se le atribuía tiempo atrás como al bullicio comercial de la vía, ubicada en pleno barrio chino. Tras superar este tránsito, la zona es un remanso de paz donde callejear tranquilamente.

A la hora de planificar la jornada, el Super Gourmet es un excelente punto de partida. Esta cafetería y tienda gourmet ofrece sándwiches, ensaladas y platos del día de 8 a 18 horas. Su espíritu cosmopolita queda patente en la pareja propietaria, que proviene de Colombia y Nueva Orleans. La estrella a primera hora es el Casco Egg Muffin: muffin inglés, huevo frito y queso. Y para beber, café panameño.

Si por algo es conocido Panamá es por su canal, que comunica el Pacífico con el Atlántico. El Museo del Canal Interoceánico , que ocupa el antiguo edificio de correos de la Plaza Mayor, posee una extensa colección de artefactos, cuadros, mapas y fotos que documentan su historia, desde los intentos españoles de crearlo en el siglo XVI hasta la actual ampliación, que concluirá en el 2014.

Después de cultivar el intelecto, no viene mal un toque de frivolidad. La lujosa tienda de artesanía Reprosa está especializada en reproducciones de joyas precolombinas. Los amantes de la bohemia y las tendencias tienen su punto de encuentro en Diablo Rosso, local que reúne galería de arte, tienda de ropa y restaurante.

Las opciones culinarias del Casco Viejo son numerosas. Sin embargo, no es el lugar adecuado para buscar comida típica panameña. Aquí se lleva más la cocina internacional. Y los propietarios de Ego y Narciso, de ascendencia peruana y japonesa, lo llevan en la sangre. La carta no deja duda: ceviche de lenguado, raviolis de ají de gallina y brownie con queso gorgonzola. Otra buena elección, aunque sólo para cenar, es Manolo Caracol. Este restaurante de nouvelle cuisine sirve menús cerrados con platos tan sugerentes como New style sashimi de atún y corvina y gazpacho andaluz con sorbete de pepino. Y para sobrellevar el calor, Granclément ofrece helados artesanos de tradición francesa. El sabor marca de la casa es el Pain d''épices con pan francés, miel y especias. El Teatro Nacional es el lugar indicado para acabar la jornada con elegancia. La visita es imprescindible aun sin actuaciones. Construido en 1907 por Genaro Ruggieri, la bóveda del patio de butacas está pintada por el reconocido artista panameño Roberto Lewis. Y si nos resistimos a que el día acabe, el Indigo Lounge Bazaar sirve copas hasta las 3 de la madrugada. De inspiración árabe, ofrece también comidas y organiza sesiones de dj''s.

Recorrer en barco los 80 kilómetros del Canal

El Canal de Panamá es el principal atractivo turístico del país y su activo económico más importante, aportando el 7 por ciento del PIB. De los tres juegos de esclusas que lo conforman, Miraflores, Pedro Miguel y Gatún, el primero es el más visitado. Varias empresas ofrecen la posibilidad de recorrer los 80 kilómetros del canal en barco. Para cualquier información es recomendable visitar la página web de la oficina de turismo: www.visitpanama.com