Nos comemos San Isidro

Llega la fiesta del patrón de Madrid y todos sabemos lo que eso significa: la ciudad se engalana, sacamos a pasear los trajes de chulapo, los mantones de manila, las boinas y claveles y, por supuesto, lo celebramos comiendo castizo, como manda la tradición.

Macarena Escrivá
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Foto: Mercedes deBellard / Ayuntamiento de Madrid

Madrid está de fiesta. Solo hace falta echar un vistazo al programa de este año, para saber que la ciudad se ha volcado en la celebración de nuestra fiesta más castiza: el día de San Isidro Labrador. Zarzuelas, espectáculos de pirotecnia, danzas populares, verbenas, concursos... La fiesta tiene de todo y para todos en los enclaves más señalados de la capital, como son las Vistillas, la Pradera de San Isidro, la Plaza Mayor o la Plaza de Oriente. Pero nosotros nos vamos a centrar en otra de las tradiciones más arraigadas, la de comer.

El plan que siempre triunfa es hacerte con tu picnic de tortilla de patata, tu bocata de gallinejas, un buen surtido de tontas y listas -de las que hablaremos más adelante- y lanzarte a la Pradera a comerlo entre demás gatos. Pero este año queremos ir un poquito más allá. ¿Qué tal celebrando la fiesta madrileña con los menús especiales de estos restaurantes?

El mes del rabo de toro por excelencia

Mayo es también el mes del rabo de toro y no se nos ocurre mejor forma de celebrar San Isidro que con un plato castizo. Desde los más tradicionales como el de El Fogón de Trifón (Ayala, 144) que preparan con materia prima de gran calidad, ajo, cebolla, pimientos choriceros, crema de tomate y tempranillo de Toledo, pasando por el de Casa Salvador (Barbieri, 12), restaurante taurino donde los haya o el suculento menú del rabo de toro en Los Galayos (Botoneras, 5) -durante todo el mes de mayo-. Si quieres degustar el plato de forma menos clásica, entonces tienes que probar el canelón de rabo de toro a la cordobesa que sirven en La Malaje (Relatores, 20) o las ya célebres albóndigas guisadas de rabo de toro ahumadas con puré de patata especiado de Bacira (Del Castillo, 16).

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Otros restaurantes se han apuntado a crear un menú especial en honor al patrón de la ciudad. ¿Nuestros favoritos? Por una parte, La Tasquita de Enfrente (Ballesta, 6), un templo madrileño del producto, que se ha aliado con el champagne Bollinger para ofrecer a sus clientes un menú entre los 11 y 26 de mayo, en el que no faltarán una clásica sopa de ajo, su famosísima ensaladilla rusa, terrina de oreja y sus callos a la madrileña. Por otra, Taberna los Delgado (De la Palma, 63), una taberna castiza que toma el cocido madrileño como hilo conductor y que, durante todo el mes de mayo, ofrecerá un menú especial de San Isidro con caldo de cocido, buñuelos de quesos madrileños, rollitos de cocido con su sopa reducida y agridulce y un 'solomillo del carnicero' con salsa y patatas, entre otros.

¿Y las rosquillas, dónde las compro?

Las tontas, listas, francesas, de Santa Clara... son las rosquillas típicas de Madrid durante el mes de mayo. ¿Sabes reconocerlas? Como su nombre indica, las tontas son las más sencillas, mientras que las listas suelen llevar un baño de azúcar glaseado por encima, las francesas llevan almendras partidas por encima y las de Santa Clara, se elaboran con base de vainilla y costra merengada, llevando en Madrid desde el siglo XV gracias a las monjas Clarisas.

Lhardy

Para hacernos con nuestro arsenal de rosquillas, podemos poner rumbo a las pastelerías tradicionales de Madrid. Entre ellas, el Horno de San Onofre (San Onofre, 3) que ofrece todas las típicas, además de las de Alcalá, clásicas de la casa, hechas con hojaldre y bañadas en crema de yema y un baño de azúcar. Otra parada imprescindible es La Antigua Pastelería del Pozo (Del Pozo, 8), un lugar que lleva endulzando los paladares madrileños desde 1830 y prepara unas rosquillas de morirse. Lhardy (Carrera de San Jerónimo, 8) por su parte, no se queda atrás. Por sus salones han pasado los personajes más ilustres y es en su tienda a pie de calle, donde venden bollería, sándwiches, pasteles y, por supuesto, todo tipo de rosquillas de Santo. Si este año te apetece algo diferente, entonces tienes que pasarte por la pastelería Nunos (Narvéz, 63). Para la ocasión, su maestro pastelero, José Fernández, ha creado una colección de rosquillas que abarca desde las más tradicionales, a otras de sabores como café, anís de Chinchón, chocolate o limón. Si por algo se caracteriza este pastelero, es por su innovación y por ello, ha concebido las rosquillas Galos, en conmemoración del Alzamiento del Dos de Mayo y elaborada con masa de choux frita y rellenas de crema pastelera.

¿Listos para celebrar la fiesta más castiza?