La colección fotográfica de Weegee llega a Barcelona

La muestra, del popular cronista ucraniano, reúne más de cien fotografías de la ciudad de Nueva York de los años 30 y 40

Adrián Lorenzo
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Foto: http://www.mahala.es/

Foto Colectania presenta en Barcelona una exposición de Weegee, el célebre cronista del Nueva York más oscuro de los años 30 y 40. La muestra reúne más de cien imágenes procedentes de la colección M.+M. Auer, pertenecientes a Auer Ory Photo Foundation en Suiza. Se trata de una cuidada selección vertebrada a partir de los libros del reportero gráfico y publicaciones en prensa.

La exposición, que se inaugurará el martes 4 de julio a las 20:00 horas, ha sido producida –de manera conjunta- por Foto Colectania y la Fundación Banco Sabadell. En ella, encontramos una recopilación de imágenes, desde crímenes, incendios o accidentes hasta eventos sociales y populares, como las aglomeraciones en las playas de Coney Island.

Una de las singularidades de esta colección es que -junto a las fotografías del autor- se muestran materiales originales de los periódicos y revistas donde se publicaron sus imágenes, así como los fotolibros más célebres del reportero. Entre ellos, destaca la edición original de Naked City, que se publicó en 1945 y se convirtió inmediatamente en un best seller

Los interesados podrán acudir, de martes a sábado de 11:00 a 20:00 horas; y los domingos de 11:00 a 15:00 horas, por tan solo cuatro euros. El primer domingo de cada mes, la entrada será gratuita.

Weegee The Famous

Weegee, seudónimo de Arthur Fellig, se movía con soltura entre la policía y la mafia y fue siempre consciente de la calidad del trabajo que estaba haciendo, quizá por eso firmaba todas sus fotos como Weegee The Famous. Su actitud despreocupada y sus aventuras inspiraron filmes de cine negro como The Public Eye (Howard Franklin, 1992), L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997), Road to Perdition (Sam Mendes, 2002) o Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014).

Convirtió el crimen en espectáculo. Siempre alerta, llevaba en su coche una radio sintonizada con la frecuencia de la policía que le permitía llegar el primero a la escena del crimen. Su técnica, de duros contraluces, daba a las fotos un aura de verismo y dramatismo que sigue impactando tanto al público como a la crítica.