Para los amantes del agua dulce: 5 piscinas con vistas, de Ibiza a los Pirineos

Estos hoteles a lo largo y ancho de España brindan el chapuzón perfecto

Noelia Ferreiro
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Foto: Salva Lopez

Porque el verano no es verano si no existe el momento piscina, proponemos unas cuantas, desperdigadas por nuestra geografía, para hacer realidad ese chapuzón que tanto hemos anhelado. Cerrar los ojos, taparse (o no) la nariz y sumergirse en las aguas de estos hoteles para después relajarse en una tumbona con un rico cóctel bajo el sol. ¿Existe mejor plan?

Aguas de Ibiza (Ibiza)

Con impresionantes vistas al mar desde la azotea del hotel Aguas de Ibiza, esta piscina hará las delicias de los incondicionales de la Isla Blanca. En ella, además de un baño refrescante, se puede gozar de una jugosa carta de tragos en un ambiente fantástico. Y es que este idílico alojamiento de Santa Eulalia es mucho más que un reputado templo gastronómico gracias a su restaurante Maymanta, del chef peruano Omar Malpartida. 

También es una referencia wellness (su spa, Revival by Clarins, es el más grande de Ibiza) y, sobre todo, un alarde de lujo sin ostentaciones y de hospitalidad mediterránea.

Salva Lopez

Especialmente este verano, en el que el hotel ha finalizado su ampliación para inaugurar 32 nuevas habitaciones premier, bañadas de luz y con vistas al azul infinito.

 La Vella Farga (Pirineo catalán)

Ubicada en el Solsonés, una comarca de Lérida enclavada en una espectacular naturaleza, esta antigua masía del siglo XI reconvertida en un hotelito con encanto dispone de una piscina infinita climatizada que está, además abrazada por unos 300 metros cuadrados de prado y bosque. Aquí la paz está garantizada en sus exclusivas 14 habitaciones que mantienen la original arquitectura de piedra, combinada con una decoración contemporánea.

También en su restaurante especializado en cocina tradicional catalana, con un rico producto de proximidad. Por todo ello, este alojamiento, que acaba de recibir la prestigiosa rúbrica de Relais & Châteaux, encarna la escapada rural perfecta.

D.R.

Gran Meliá Sancti Petri (Cádiz)

Un chapuzón de lujo es lo que brindan las gigantescas piscinas (son tres) de este hotel emplazado en en un privilegiado enclave de la gaditana Costa de la Luz, en primera línea de la playa de La Barrosa. Un chapuzón que tiene, claro, vistas al mar, y que da la espalda al fabuloso alojamiento en un palacio neomudéjar de estilo nazarí, inspirado en la arquitectura de la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada.

Los espléndidos patios y jardines sirven de marco a esta experiencia, que podrá completarse con un homenaje gastronómico en el restaurante Alevante, comandado por el chef Ángel León, poseedor de una estrella Michelin y de un Sol de la Guía Repsol. Platos como el Cremoso de Sardinas de Barril, el Calamar de Potera y Guanciale de Cazón o el Botillo de Atún de Almadraba pondrán la guinda apetitosa al verano.

D.R.

Menorca Binibeca by Pierre & Vacances Premium (Menorca)

Tres piscinas también tiene este maravilloso complejo, encaramado en la cima del acantilado que custodia la cala de Binibeca, al sureste de la más salvaje de las Islas Baleares. Un entorno exclusivo que convierte a este conjunto de apartamentos sólo para adultos en un auténtico oasis en el que toda actividad, incluida la del baño, lleva consigo el sonido del mar de fondo.

Quienes prefieran el agua salada, dispondrán del más puro Mediterráneo en la playa emplazada a menos de un kilómetro. Y quienes sean más de secano, tendrán a su disposición numerosas aventuras al aire libre, entre las que no faltan excursiones de senderismo en una naturaleza impresionante.

D.R.

La Casa del Presidente (Ávila)

También en la España de interior el verano puede ser refrescante. Sobre todo si uno tiene la suerte de remojarse en la piscina de este palacete castellano de los años 70, que fue la residencia de verano de Adolfo Suárez y su familia, y que hoy es el único hotel intramuros de la ciudad de Ávila que cuenta con piscina exterior.

Situado en pleno casco histórico, a escasos metros del convento y la casa natal de Santa Teresa de Jesús, este delicioso alojamiento ofrece todo el confort de un retiro de lujo. Y aunque el apartado gastronómico también es digno de mención, ninguna experiencia resultará tan singular, en estos días de calor, como la de nadar en unas aguas enmarcadas por una muralla que es Patrimonio de la Humanidad. 

maximiliano polles