Cinco mercadillos navideños que hay que ver alguna vez en la vida

Son algunos de los más básicos del mundo para sumergirse de lleno en las fiestas más entrañables del año 

Noelia Ferreiro
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Lucecitas de colores, aroma a castañas asadas, dulces típicos del invierno y una banda sonora en bucle con villancicos a toda voz. Así son, a grandes rasgos, los mercadillos navideños, conformados por largas hileras de casetas de madera. Luego, claro, cada destino tiene sus peculiaridades: sus propios productos, sus costumbres, su atmósfera. Nos sumergimos en algunos de los más famosos del mundo, aquellos que, desde las plazas y rincones, convierten a las ciudades en más pletóricas y alegres que nunca al calor de las que se consideran las fiestas más entrañables del año.  

Nueva York

La ciudad más consumista del planeta es también la que mejor encarna el espíritu navideño. Por sus escaparates reconvertidos en obras de arte (con los míticos almacenes Macy’s a la cabeza) y por lucir engalanada con una iluminación sin igual. Pero también por sus mercadillos que revisten a la Gran Manzana de un encanto singular. Cada distrito y condado tiene el suyo y, por su abrumadora variedad de productos, los hay para todos los gustos.

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En Union Square, por ejemplo, se encuentran las mejores artesanías de todos los puestos de Manhattan, mientras que en Artists & Fleas, de Chelsea Market, descansan las mejores joyas y accesorios (collares, pulseras y pendientes) ideales para regalar. Bonito, relajado y económico es el mercadillo de Bryant Park, con pintorescos expositores y reconfortantes puestos de comida.

Praga

Escogidos por la revista USA Today como ‘los más bonitos del mundo’, los mercadillos navideños de Praga desprenden un ambiente mágico. Será por su aroma a clavo y canela, por sus tradicionales tragos (vino o licor de miel, ambos calientes) o por el repertorio de productos checos primorosamente presentados: desde salchichas y jamón asado o dulces como los trdlnik, hasta pequeños objetos de artesanía como juguetes de madera, simpáticas marionetas o refinados artículos de cristal de Bohemia. Básicamente, no hay plaza o avenida de la ciudad que no cuente con estas casetas, abiertas desde las 9.00 horas de la mañana hasta las 22.00 horas de la noche. 

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Londres

Otro clásico entre los destinos navideños es la capital británica, donde las compras son la actividad estrella: bien en las calles comerciales con sus luces centelleantes; bien en los mercadillos como Winter Wonderland, con una pista de patinaje sobre hielo, una noria y puestos de juguetes y golosinas.

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Para comprar regalos, destaca también Southbank Winter Festival, localizado en la orilla sur del río Támesis (la zona conocida como Southbank) al lado del London Eye. Y en Leicester Square, junto a espectáculos de circo y animadas obras de teatro, encontramos una feria de Navidad con puestos de comida para llevar. 

Viena

El de Christkindlmarkt, el del Palacio de Schönbrunn, el de Spittelberg, el del Palacio Belvedere, el de Maria-Theresien-Platz… La Navidad en la ciudad imperial es sinónimo de mercadillos. Casi uno por barrio y todos distintos, aunque el principal sigue siendo el de Rathausplatz o plaza del Ayuntamiento, con cerca de 150 puestos donde se agolpan los regalos navideños, los adornos para el belén, los dulces y las bebidas calientes. Los árboles del parque frente al ayuntamiento ejercen como un telón de luces de colores, mientras desde el fondo del edificio se escuchan los coros que entonan villancicos. 

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Múnich 

Existen mercadillos navideños en muchos de los barrios de la capital de Baviera, pero el más célebre es el de Marienzplatz, en torno al cual gira todo el ambiente navideño: el gran árbol profusamente decorado que preside la plaza o los conciertos diarios que se celebran desde el balcón del Ayuntamiento, en los que se pueden ver instrumentos tradicionales como el alforn o trompa de los Alpes, que se usaba en las regiones alpinas. Pero lo más popular, claro, son los puestos, en los que es inexcusable probar el vino caliente, las almendras recién tostadas o las pfeffernüsse, que son pequeñas galletas picantes elaboradas con frutos secos. 

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