Catapulta humana, lo último en deportes de riesgo

En Nueva Zelanda, esta catapulta hará que se te dispare la adrenalina, además del propio cuerpo.

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Foto: AJ Hackett Bungy NZ

Con el nombre de Catapulta Nevis y sobre el valle homónimo, a las afueras de Queenstown, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, ha nacido el que es probablemente el salto más extremo de mundo. Este consiste en una catapulta gigante que lanza a los más valientes literalmente sobre el valle en un recorrido de unos 150 metros de longitud. Sujetos con una goma elástica, aquellos que se atrevan a subirse a esta catapulta podrán sentir las 3G de fuerza que se genera y una velocidad que llega a los 100 km por hora en tan sólo 1,5 segundos. ¿Quién dijo miedo?

Única en su especie, la Catapulta Nevis ha sido creada por el operador AJ Hackett Bungy NZ y no es la única atracción de este centro de actividades donde los deportes extremos son los protagonistas. Y es que aquí la adrenalina está asegurada. Saltos de puenting estándar, bungee jumping, tirolinas, columpios extremos... Todo, sobre una plataforma situada en medio del valle, en el aire, y anclada a las paredes de las montañas anexas. Y es que tan solo acceder a la plataforma ya da miedo.

Pero no hay nada que temer. La Catapulta Nevis ha sido creada siguiendo los estándares de seguridad internacionales y de Nueva Zelanda, por lo que los participantes se podrán sentir completamente seguros cuando sean lanzados sobre el valle Nevis y disfrutar de unas vistas únicas del río Kawarau.

AJ Hackett Bungy NZ

Para llegar hasta la plataforma de lanzamiento AJ Hackett Bungy NZ propone, a pesar de que se puede acceder en coche privado, llegar en el autobús que ellos fletan desde Queenstown ya que la carretera es estrecha y de grava.

Aquellos que quieran sentirse como una bala de cañón, lo podrán hacer por un módico precio de 255 dólares neozelandeses (unos 150 euros) y han de saber que la experiencia completa, desde que te lanzan hasta que paras de columpiarte, dura unos 4 minutos.