La casa modernista más impresionante del mundo está en España y es la única que conserva su interior original

No es solo el estilo más reconocible de la ciudad de Barcelona. Es una forma de ver el mundo, una apuesta por el diseño y la naturaleza que se hacen paso por el hogar en formas imposibles. Es muy difícil de explicar y solo hay un lugar en el mundo donde haya una casa así perfectamente conservada. Y, como no, está en España.

Así es el mayor ejemplo de modernismo en España
Así es el mayor ejemplo de modernismo en España / Istock / Phil Lewis

Aunque no lo parezca, hubo un tiempo en que el diseño de interiores iba más allá que pasarse un par de horas mirando el catálogo del Ikea. Entre 1880 y 1917 el objetivo era la búsqueda de una libertad creativa, mediante la observación de las formas naturales, y una visión transversal del arte. Era una visión única que ponía el diseño por encima de todo, embadurnando desde la puerta de entrada hasta la cisterna del baño, dando pie a lugares que a día de hoy puedan parecer irreales, maravillosos e imposibles para la vida casera. Una fusión de lo estético con lo funcional, que dio lugar a obras ambiciosas que redefinieron el aspecto de algunas ciudades europeas, especialmente de la que en ese momento era la más cosmopolita de todas: Barcelona. Pero no es ahí, sino en Reus, donde se encuentra el mejor ejemplo de casa modernista en el mundo. Acompáñanos a conocerla.

Redacción Viajar

Pero antes hay que entender algo sobre el modernismo. Más que romper con la academia, lo que se pretendía era romper con el esnobismo. El arte se considera como una realidad universal, algo que está presente con la misma intensidad en todo tipo de creaciones. Una pintura en un museo no era diferente del diseño de un tenedor o una silla. Una mezcla de lo bello y lo funcional que requería un nuevo tipo de artista, práctico, elevado, comprometido… no uno cualquiera. Es aquí donde surge Gaudí que, financiado por una nueva burguesía, perfiló los rasgos de la vida urbana. 

La historia de la Casa Navàs

El edificio fue construido a principios del siglo XX por el arquitecto catalán Luis Doménech i Montaner, uno de los mayores exponentes del modernismo de la época. La Casa Navás no se trata de la mejor obra del arquitecto, que diseñó entre otras cosas el Palau de la Música Catalana, el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo y el Castillo de los Tres Dragones, entre otras obras monumentales que impresionan mucho más que esta vivienda de dos plantas. Sin embargo, el lugar es un paraíso para los amantes de esta época, pues se encuentra en un estado de conservación perfecto, con todos los elementos presentes en su inauguración en 1908.

Facahda de la casa Navàs

Facahda de la casa Navàs

/ Istock / Martin Leber

Se trata, pues, de una oportunidad única para apreciar el estilo de vida de la burguesía de la época. En este caso, el edificio fue un encargo del matrimonio de Joaquín Navás y Josepa Blasco. Joaquín era un rico comerciante textil que, como era habitual en los ricos de la época, pretendía diferenciarse a costa de este movimiento que, por aquel entonces, ya era la cara de la nueva Barcelona. El modernismo era más que una forma de arte: se trataba de un símbolo de cambio, una forma de expresar el renacimiento particular que estaba sucenciento en el mundo.

La historia del matrimonio no tiene nada que envidiar a un biopic de Steve Jobs, pero para esta ocasión nos quedamos con lo que estaba pasando bajo número 4 del Carrer Navas de Tolosa. Este era el reino de Josepa Blasco, una mujer despierta y risueña, pero una vendedora feroz. El negocio fue expropiado durante la Guerra Civil, época donde sufriría el mayor daño a su estructura de la época que, por el momento, no se ha conseguido subsanar: la destrucción de una torre por parte de la metralla en una explosión cercana en 1938. El actual dueño de la casa, Xavier Martínez i Serra, prometió a los Blasco que se encargaría de restaurar la torre caída y parece que va a cumplir con su palabra. Actualmente, en obras, su inauguración está prevista para la Semana Santa de 2025

Detalles decorativos de la fachada

Detalles decorativos de la fachada

/ Istock / Martin Leber

Se trata de un edificio único en su tipo. No hay, en toda Europa, una oportunidad de apreciar una obra modernista íntegra y original de este calibre, lo que es sorprendente teniendo en cuenta que la ciudad de Reus sufrió durante la Guerra Civil un total de 67 bombardeos

Un jardín de luz y de piedra

Estamos acostumbrados a los detalles florales de ramas y hojas en las fachadas de los edificios, pero el interior de la casa está en otro nivel. Para hacerse una idea, imagínate un jardín de piedra y luz, donde los ornamentos de piedra, mosaicos y vidrieras, un paisaje lisérgico que te hará replantearte hasta qué punto un lugar puede tener identidad propia.

Normalmente, una casa es un espacio que contiene la vida de sus habitantes. Son los muebles que eligen, el color de las paredes o las manchas inexplicables de las esquinas las que hacen de ese espacio un lugar vivo. No es así con la Navàs, que rezuma una energía entre lo ominoso y lo mecánico; un paraíso artificial con el que puedes coexistir, pero al que nunca conseguirás imponerte. 

Claraboyas, cerámicas, puertas, pinturas, tabiques, pinturas, lámparas, telas de seda, ventanas… absolutamente cada detalle cuenta con un diseño único. Por si fuera poco la casa esconde un secreto en su diseño que sorprende a los arquitectos de todo el mundo. Pero eso ya sería decir demasiado. Hay lugares que se tienen que ver primero antes de entenderlos. Al fin de cuentas, ese era uno de los objetivos del modernismo: sorprender. Emocionar con sus diseños y formas, descolocar con sus estructuras y confundir con sus miles de colores.

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