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La carretera con la recta más larga de España tiene 23 kilómetros consecutivos sin curvas: está en Castilla-La Mancha y une Cartagena y Ocaña

Recorremos una carretera que nos traslada a aquellas emblemáticas rutas que atraviesan los desiertos de Estados Unidos.

La carretera con el tramo recto más largo de España

La carretera con el tramo recto más largo de España / Istock

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Quién no a querido alguna vez hacer en coche alguna de aquellas icónicas carreteras de América del Norte, donde el asfalto se extiende a lo largo de kilómetros y kilómetros, sin ningún fin a la vista, mientras a su alrededor el desierto parece ir expandiéndose poco a poco. Pues para hacer esto no hace falta irse tan lejos, porque aquí mismo en la península ibérica también encontramos carreteras cuyo trazado evoca a la famosa canción de AC/DC.

Las carreteras estadounidenses figuran en la lista de deseos de mucha gente

Las carreteras estadounidenses figuran en la lista de deseos de mucha gente / Istock / Martina Birnbaum

La mejor de las carreteras españolas para poder recrear esta fantasía la encontramos atravesando las comunidades de Castilla-La Mancha y la Región de Murcia; la N-301 comienza su trazado en la localidad de Ocaña, en la provincia de Toledo, y termina en la ciudad de Cartagena. Alcanzando los 450 kilómetros de longitud, la carretera alberga un pequeño tramo de 23 kilómetros donde no hay ni una sola curva.

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Adriana Fernández

Con muchos kilómetros por delante

Si bien la N-301 se extiende a lo largo de 450 kilómetros, son los 23 kilómetros que separan los municipios de El Provencio (Cuenca) y Minaya (Albacete), que llaman más la atención. Y es que este trozo es, oficialmente, el tramo recto más largo que podemos encontrar en las carreteras españolas, una auténtica rara avis fuera de las autopistas de pago.

Debido a la orografía del terreno, las carreteras españolas suelen tener muchas curvas

Debido a la orografía del terreno, las carreteras españolas suelen tener muchas curvas / Istock / CreativeNature_nl

A lo largo de este trazado la carretera atraviesa prados y campos de cultivo, destacando por encima de todos los viñedos. El hecho de que este tramo no concentre ningún desvío, curva o pendiente es gracias a que se extiende por la planicie manchega en uno de esos paisajes tan característicos de la submeseta sur, donde los terrenos se extienden durante kilómetros sin ningún tipo de relieve exagerado.

A pesar de la seguridad que este trazado tan rectilíneo que dibuja la carretera pueda transmitir cuando uno circula por ella, hay que tener en cuenta que siempre que vayamos al volante debemos ser cuidadosos. Es cierto que la rectitud del tramo permite disfrutar de esa sensación de velocidad que a veces tanto se nos antoja; ese bajar las ventanillas y sentir el viento en el rostro. Pero el ir a tanta velocidad puede suponer también un riesgo, tanto para nosotros como para el resto de personas que circulan por la carretera, por lo que hay que ir siempre con cuidado.

El Castillo de Santiago de la Torre, a las afueras de El Provencio

El Castillo de Santiago de la Torre, a las afueras de El Provencio / FoxR

Dos pueblos para visitar

Entre los viñedos y llanuras de la planicie manchega, los pueblos de El Provencio y Minaya ofrecen una de las mejores experiencias rurales de la zona. En una mezcla única de arte, patrimonio y enoturismo, El Provencio guarda murales de todos los colores pintados en las fachadas de sus edificios, museos temáticos y una profunda tradición vitivinícola. Dentro del patrimonio arquitectónico caben destacar la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo de estilo gótico-renacentista construido a principios del siglo XVI, y el Castillo de Santiago de la Torre, una fortaleza medieval del siglo XIII y que actualmente consta en la Lista Roja del Patrimonio.

La Iglesia de Santiago el Mayor en Minaya

La Iglesia de Santiago el Mayor en Minaya / Justiniano Muñoz

Por otro lado, envuelto en una atmósfera con olor a vino y cereal, Minaya conserva el auténtico encanto rural de la región. El monumento arquitectónico más importante de la villa es la Iglesia de Santiago el Mayor, que data de los siglos XV y XVII y alberga una singular torre-fortaleza. Pasear por las calles del casco histórico del pueblo es como hacer un viaje al pasado; las fachadas encaladas y los balcones de hierro conservan ese fuerte carácter manchego que tanto caracteriza a los pueblos de los alrededores.