Carabanchel, el distrito artístico de Madrid que mira al futuro sin perder su esencia

Galerías de arte, salas de concierto, teatro... el arte se encuentra a pie de calle en este distrito madrileño que abraza las vanguardias mientras reivindica su autenticidad.

Un barrio de Madrid que debes conocer: bienvenidos a Carabanchel.
Un barrio de Madrid que debes conocer: bienvenidos a Carabanchel. / Pablo Fernández

This is not SOHO. Esto es Carabanchel. La pegatina decora las paredes de muchos locales del distrito madrileño. Los carabancheleros no quieren comparaciones. Reivindican su propia personalidad: abierta, acogedora y, a la vez, orgullosa de su historia. En los últimos años, Carabanchel ha ejercido una fuerte atracción para artistas y galeristas, que se han instalado en la zona. La mayor parte de las galerías ocupan antiguos edificios industriales y es habitual encontrar a extranjeros entre sus visitantes. Puede que tenga que ver con que la revista británica Time Out realizó una lista en 2023 con los barrios más cool del mundo y Carabanchel aparecía en tercera posición. La ebullición cultural del barrio es evidente, pero los vecinos, avisan, no quieren que se convierta en un parque temático.  

Mural de Santiago Ydáñez, comisionado por la galería VETA.

Mural de Santiago Ydáñez, comisionado por la galería VETA.

/ Pablo Fernández

A pesar de las dificultades que se presagian, hay motivos para el optimismo. Juan Luis Nieto, conocido como el Indio, es un pionero en la promoción cultural del barrio. Hace 25 años inauguró la sala de conciertos Gruta 77 en una antigua fábrica de cajas de cartón. Ha visto cómo ha evolucionado el distrito y lo tiene claro: “Hay una cultura de élite que sigue estando en el centro de Madrid, pero la cultura emergente, las nuevas tendencias, las vanguardias... están en Carabanchel”.

Un barrio que no es un barrio

Antes de entrar en materia, conviene puntualizar que Carabanchel no es un barrio. En realidad, se trata de un distrito ubicado al sur de la Madrid. Es el más poblado de la ciudad: 274.406 vecinos, según el censo de 2023. Y, administrativamente, se divide en siete barrios: Comillas, Opañel, San Isidro, Vista Alegre, Puerta Bonita, Buenavista y Abrantes.

Hasta el 29 de abril de 1948, Carabanchel Bajo y Carabanchel Alto eran dos localidades independientes de Madrid. El nuevo distrito creado entonces era mucho más grande que el de nuestros días. En 1971, Carabanchel se dividió en tres distritos separados: Latina, Usera y el actual Carabanchel.

Mural homenaje al autor de tebeos Francisco Ibáñez.

Mural homenaje al autor de tebeos Francisco Ibáñez.

/ Pablo Fernández

Hasta hace poco, las referencias que los visitantes tenían de Carabanchel estaban limitadas a su presencia en la cultura popular. Manolito Gafotas, el personaje literario creado por Elvira Lindo, es uno de sus embajadores más conocidos (eso sí, como puntualiza con orgullo, proviene de Carabanchel Alto). Algunos de los artistas criados en Carabanchel son los músicos Rosendo y C. Tangana, los humoristas Faemino y Cansado, el escritor Lorenzo Silva, el cineasta Santiago Segura...  

En la memoria colectiva también tiene gran importancia la cárcel de Carabanchel, la principal prisión de España, junto a la Modelo de Barcelona, durante la segunda mitad del siglo XX. Estuvo en funcionamiento entre 1944 y 1998. Entre los presos que pasaron por sus celdas figuran buena parte de los políticos e intelectuales opositores al régimen de Francisco Franco. La lista es numerosa: Nicolás Redondo, Marcos Ana, Marcelino Camacho, Miguel Boyer, Fernando Arrabal, Fernando Savater... Curiosamente, el humorista Miguel Gila participó en su construcción como uno de los presos republicanos condenados a trabajos forzados que levantaron el edificio. 

Chulapa, mural del cubano Jorge Rodríguez-Gerada.

Chulapa, mural del cubano Jorge Rodríguez-Gerada.

/ Pablo Fernández

A 15 minutos de la Plaza Mayor

El jueves 7 de septiembre del año 2000, la sala Gruta 77 celebró su primer concierto. Los cabeza de cartel fueron la banda belga de ska Proyecto Secreto. Entonces, el Indio, propietario de la sala, apenas contaba con 31 años. Hoy, con casi 5.000 conciertos celebrados, recuerda la incredulidad del sector cuando conocieron que abría una sala de conciertos en Carabanchel: “Pensaban que estábamos locos. ¿Estos a dónde van? ¿Una sala de conciertos de primer nivel en un barrio obrero? Creían que esto solo funcionaría en el centro”. Afortunadamente, se equivocaron.

Galería VETA.

Galería VETA.

/ Pablo Fernández

A veces, una visión externa de las cosas percibe elementos obvios que pasan inadvertidos. Sabrina Amrani nació en París. En 2011, en plena crisis económica, abrió una pequeña galería en Malasaña. En 2019, visitó Carabanchel en busca de un almacén y estudio para uno de sus artistas. Mientras estaba visitando la zona, encontró un espacio de uso industrial del que se enamoró. “Esto no es un almacén”, pensó, “esto podría ser una galería espectacular”. Y se puso manos a la obra. De forma inconsciente, muchos madrileños delimitan la ciudad con el río Manzanares. Lo que es el centro y lo que va más allá. “Al venir de París, mi experiencia era distinta”, reflexiona. “Carabanchel está a 15 minutos del centro. Esto no es nada. Y encontraba muchas oportunidades impensables en otras zonas de la ciudad. El centro es solo una pequeñísima parte de Madrid.”  

Galería Memoria.

Galería Memoria.

/ Pablo Fernández

Impulsadas por la buena acogida de la galería de Sabrina Amrani, otras muchas han abierto en el distrito. Para promocionarlas, Círculo Carabanchel ha nacido fruto del esfuerzo colaborativo de nueve de ellas: Sabrina Amrani, Belmonte, Benveniste Contemporary, Galería Nueva, La Gran, la_oficina, Memoria, Planta1 y VETA. Esta última es la más grande de Madrid, con un espacio expositivo de 1.200 m2. 

No es un coche, no es una moto...

Uno de los principales focos artísticos de la zona se encuentra en el barrio de San Isidro —dentro del distrito de Carabanchel, por supuesto—. Se trata del polígono industrial conocido como ISO. Este nombre proviene de que aquí se construían los isocarros, populares motocarros de tres ruedas que proliferaron por las calles de Madrid en los años 50.

Galería Belmonte.

Galería Belmonte.

/ Pablo Fernández

Además de fabricar este peculiar método de transporte, en el polígono había imprentas, talleres mecánicos, empresas textiles... A partir del cierre de muchos de estos negocios, buena parte de los locales se han dedicado a diversas disciplinas artísticas. En la actualidad, más de 130 artistas trabajan en 40 estudios y talleres del polígono. Además, también hay numerosos locales de ensayo para músicos. La sala de conciertos Gruta 77, que ocupa todo un edificio, cuenta, además, con 25 salas de ensayo. En esta zona también se encuentra la escuela IED, especializada en la formación superior de Moda, Diseño gráfico, Diseño de interiores y Diseño de producto. 

Otro importante epicentro cultural y de ocio del polígono es Patanel, la marca de cerveza artesanal de Carabanchel. Como es habitual en la zona, la fábrica está ubicada en un antiguo local industrial. Además, cuenta con restaurante y cervecería propias, habitualmente muy concurridos. Como reza la etiqueta de esta cerveza, los ingredientes principales son: malta, levadura, lúpulo y barrio, mucho barrio.

Galería de coluimnas en la Finca Vista Alegre.

Galería de coluimnas en la Finca Vista Alegre.

/ Pablo Fernández

Vecinos amantes del arte

Uno de los principales impulsores culturales de Carabanchel es la Asociación vecinal Carabanchel Distrito Cultural, formada por más de 300 socios, entre artistas individuales y colectivos. En la actualidad, Nacho Bonacho es su presidente. Nacho es el fundador y director de la sala de teatro más veterana del barrio: Tarambana. Abrió sus puertas el 13 de abril de 2004 en un local dedicado inicialmente a la industria textil y, después, a gimnasio. Tarambana tiene su propia compañía y, además, un espacio formativo para actores y bailarines. Estos días, a través de la asociación, trabaja en la preparación de la tercera edición de Cruza, un festival cultural de gran éxito que abre las puertas de Carabanchel a los amantes del arte que vienen de más allá del Manzanares. Cruza se celebra después de San Isidro —del que la leyenda dice que trabajó como jornalero en Carabanchel—.  

La formación artística es otro de los puntos fuertes de Carabanchel. En este distrito se encuentran varios centros punteros en este aspecto. En la Finca de Vista Alegre, un bonito parque declarado Bien de interés cultural, se ubica el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma. En estos mismos jardines también está el Centro Integrado de Enseñanzas Artísticas de Música y Educación Secundaria Federico Moreno Torroba. Esto es solo un ejemplo en lo concerniente a la formación pública. El sector privado también se ha fijado en Carabanchel. Marand es significativo al respecto. Este centro especializado en artes escénicas para niños se ha convertido en la principal cantera de jóvenes intérpretes para los musicales madrileños. 

El presente de Carabanchel es resplandeciente. Y el futuro también brilla con luz propia. Hay que ser optimista. Pero los amantes de las joyas saben que si se pule excesivamente el oro, parte puede evaporarse. Conviene ser delicado con los objetos preciosos. 

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