Caminos universales: cuenta atrás para el Xacobeo (Parte I)

El año santo 2021 situará a Galicia y a Santiago de Compostela, once años después del anterior Xacobeo, en el centro mundial de las peregrinaciones.

Irene González
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Foto: Solovyova / ISTOCK

Las Rutas Jacobeas se han convertido en caminos universales que recorren millares de personas procedentes de 180 países del mundo. Han sido transitadas por peregrinos de testa coronada, como los Reyes Católicos y Felipe VI, y eclesiásticos populares como Juan Pablo II. Por ellos han caminado Paulo Coelho, Vargas Llosa y la escritora Kim Nam Hee, culpable del boom del Camino en Corea del Sur. Desde 1993 las rutas jacobeas son reconocidas además como Patrimonio de la Humanidad. 

Solovyova / ISTOCK

El Camino Jacobeo arrancó en el siglo IX, en las puertas de la catedral de Oviedo. Desde ellas partió Alfonso II El Casto con un gran séquito para confirmar que, bajo aquellos destellos que un ermitaño afirmaba haber visto en un bosque, yacían los verdaderos restos del apóstol Santiago. Y así nació la leyenda del Camino de Santiago, una leyenda cuajada de simbolismo, adornada por uno de los mayores patrimonios culturales de Europa y flanqueada por unos paisajes irrepetibles, diversos, diferentes y únicos.

A lo largo de sus once siglos de historia conocida, el Camino de Santiago ha sido una de las vías de comunicación más influyentes de Europa. Se transformó en un imprescindible eje comercial y en una vía de difusión del conocimiento. Y por estos caminos se introdujeron elementos de la vida social, económica y cultural que impulsaron la aparición de ciudades y villas, y la construcción de edificios civiles y religiosos. 

El camino jacobeo arrancó en el siglo IX, en las puertas de la Catedral de Oviedo

La sencilla flecha amarilla ideada por el sacerdote Elías Valiña, pintada en calzadas, casas, muros o árboles, es un símbolo universal, una marca sin pretensiones, al igual que la ancestral vieira. Preparados para el Año Santo, que situará de nuevo a Galicia en el mapa mundial de las peregrinaciones en 2021, recorremos todos los Caminos que llevan a Santiago. 

Catedral de Santiago de Compostela con el botafumeiro en primer plano | D.R.

Sean cuales sean los motivos del viaje a la capital gallega, la recompensa de la llegada a la Plaza del Obradoiro es fantástica. La catedral luce más bella que nunca con el recién restaurado Pórtico de la Gloria. Sus puertas están abiertas para mostrar el ambicioso proyecto que el maestro Mateo comenzó en 1168 para enriquecer, si cabe aún más, la catedral de Santiago. La obra de Mateo completó la construcción salvando el desnivel con una innovadora cripta sobre la que se sitúa el Pórtico de la Gloria, destino final de los peregrinos.

Vía de la Plata

La ruta menos conocida

De Sevilla a Santiago de Compostela, con 38 etapas en más de mil kilómetros, es la gran desconocida Ruta Jacobea. La espectacular Vía de la Plata, la de mayor recorrido, enlaza el espíritu andaluz y extremeño con el Finisterre galaico. Prolonga la calzada romana Vía de la Plata, que unía Mérida con Astorga. Cargada de naturaleza, sosegados campos y pequeños pueblos y aldeas, recorre, marcada por miliarios romanos, ciudades históricas como Sevilla, Mérida, Cáceres y Salamanca, lugares declarados Patrimonio de la Humanidad. Supone una oportunidad exclusiva para descubrir las ruinas de Augusta Emerita y disfrutar del reconocido jamón ibérico. 

Mapa de la Vía de la Plata | D.R.

A lo largo de la historia, este Camino fue utilizado para comerciar la plata que llegaba de América al puerto de Sevilla. Tiene dos itinerarios desde A Gudiña hasta la ciudad de Orense. La más utilizada por los peregrinos es por Laza, la conocida como Verea Sur. Su alternativa transita por el valle de Monterrei hasta Verín. Ambas siguen juntas desde Orense hasta Santiago por Cea, Dozón, Silleda y Ponte Ulla. Además de su riqueza patrimonial y artística, se caracteriza por sus largas etapas y sus hermosas dehesas y bosques claros de encinas. En Mérida merece la pena detenerse por su conjunto arqueológico, que, con el Teatro y el Anfiteatro Romano a la cabeza, está declarado Patrimonio de la Humanidad. Además de su Alcazaba musulmana, el Circo Romano, el Templo de Diana y la Casa de Mitreo, su Museo Nacional de Arte Romano alberga una de las mejores colecciones de escultura y mosaicos romanos de Europa. 

Patrimonio natural 

Cáceres y su casco antiguo albergan uno de los conjuntos monumentales de la Edad Media y el Renacimiento más importantes del mundo. Imprescindibles también Salamanca y Zamora, a la que se accede través de su puente románico sobre el Duero para encontrar su catedral, su castillo y su entramado de calles medievales. La Vía de la Plata recorre por Galicia un patrimonio natural y etnográfico de excepción: la enorme riqueza de la provincia de Orense, la comarca del Deza y el cauce del río Ulla.

Puente medieval en Allariz (Orense) | D.R.

En el camino se cruza la desconocida Allariz, una villa de cuento en la que dicen que Arzak compra exquisita carne de buey, donde se educó Alfonso X El Sabio y donde se alza el puente de Vilanova, defendido por los caballeros de San Juan de Jerusalén. Interesante el convento de Las Clarisas, La Panera que ya en el siglo XV concedía créditos, la iglesia de Santiago, las curtidurías y su mercado ecológico de los sábados, todo un lujo para el paladar, la vista y el olfato. Y muy cerca, Santa Mariña de Aguas Santas, del siglo XII, hechiza con su singular cementerio y su fuente de los milagros. Un agradable paseo por el bosque conduce a las ruinas de la inacabada basílica de La Ascensión, que al parecer empezaron a construir los templarios para proteger su cripta, a la que se desciende por unas escaleras semiocultas. Y un poco más allá está el Castro de Armea, un poblado galaico enteramente romanizado y que probablemente fue habitado hasta el siglo IV. Desde aquí, la Vía de la Plata cruza Orense, una caja de sorpresas, un mundo de agua e historia que hechiza. En Orense aún brillan las Aquae Aurente, las arenas auríferas del Miño que encandilaron a los romanos. Hoy no hay oro, pero sí unas aguas muy valiosas, las termales. Quizá sea la gran desconocida de Galicia porque no tiene mar, pero a cambio ofrece estas singulares y exclusivas aguas.

La ciudad de los puentes 

Romanos son los cimientos de la Ponte Vella, y los restos arqueológicos hallados en las fuentes termales de As Burgas, que manan vaporosas en pleno centro de la población. Orense es la ciudad de los puentes, donde ocho viaductos cruzan el Miño. Por antigüedad, fama y rareza, son el punto de partida más apetecible para visitar la ciudad, que alberga un casco histórico de 300 metros de diámetro que parece pensado para no cansarse. Increíble descubrir, en una plaza ajardinada junto a la Rúa do Progreso, el humeante fontanal del siglo XIX de As Burgas de Abaixo, donde las aguas fluoradas y carbonatadas emanan a 67 grados con un caudal de 300 litros por minuto. Los vecinos dicen que son mano de santo para las heridas y afecciones de la piel. Más arriba, en la misma plaza, está la Burga de Arriba, una gran piscina exterior y sauna. Aquí, en plena vía pública, los orensanos se bañan durante todo el año. Un lujo extraordinario que pocas ciudades del mundo ofrecen. Y también imprescindible la Ruta Termal por la orilla del Miño, donde se suceden las pozas y termas de Chavasqueira, Muiño das Veigas, Outariz y Burgas de Canedo, y las fuentes de Tinteiro y de Reza. 

La vía de la plata recorría 470km entre Augusta Emerita (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga)

Cerca de As Burgas se encuentra la Plaza Mayor, el corazón de Orense. La plaza ha visto miles de mercados, motines, ejecuciones, lecturas de bandos y constituciones, bailes e incluso corridas de toros, pese a que su suelo inclinado de granito no se presta a muchas florituras. La rodean soportales y edificios como el del Ayuntamiento y el antiguo Palacio Episcopal. Para llegar a la catedral actual hay que cruzar las plazas de la Magdalena y del Trigo. La primera fue un cementerio y en la segunda, antaño mercado de grano, están las hidalgas casas porticadas y la puerta sur de la catedral. Lo primero que se descubre es la capilla del Santísimo Cristo y los sepulcros de nobles prelados como el del Obispo Desconocido, del XIV. Muy interesante el retablo de la Capilla Mayor y el cimborrio octogonal, ambos del XVI, así como el Pórtico del Paraíso, esculpido en el siglo XIII. En la Claustra Nova, un claustro gótico del XIII, está el museo catedralicio, que contiene un ajedrez del X y un Misal Auriense de 1494, que dicen es el primer libro impreso en Galicia. 

Iglesia Santa Maria de Aguas Santas, del siglo XIII, en el concejo de Allariz (Orense) | D.R.

Otro tesoro de la Vía de la Plata es el monasterio de Oseira, que se alza en la localidad de San Cristóbal de Cea. Es un impresionante monasterio que, con ocho siglos de historia, además es hospedería. Su existencia se conoce desde 1137 y su iglesia abacial fue construida entre los años 1200 y 1239. Es una de las obras maestras de la arquitectura cisterciense en España, con un característico estilo románico ojival, influencia de las iglesias de peregrinación. La sala capitular, conocida como sala de las palmeras, es del XV, y en su antiguo refectorio está el Museo da Pedra, una colección de lápidas, capiteles, columnas y todo tipo de elementos decorativos.

La comarca del Deza 

Ya en Pontevedra, la Vía de la Plata entra en el Concello de Lalín, capital de la comarca del Deza e importante núcleo empresarial del interior de Galicia. Lalín esconde pazos señoriales que antaño habitaron grandes linajes y personajes ilustres. Uno de ellos es el Pazo de Liñares, al que Emilia Pardo Bazán llamó “Palacio del Recuerdo”. Es Bien de Interés Cultural y alberga novedosas exposiciones. Siguiendo el Camino, en A Laxe se encuentra uno de los mejores albergues de peregrinos, y más adelante, el señorial Pazo de Bendoiro, hoy convertido en un lujoso pero asequible alojamiento. Y al norte de Pontevedra, cerca de Silleda, la comarca del Deza esconde uno de los monasterios más antiguos del mundo, San Lorenzo de Carboeiro, del siglo X, que se alza en un pequeño meandro del río Deza. Posee una sensacional cripta y una iglesia relacionada, por su belleza y perfección, con templos del Císter. Al parecer, el maestro Mateo, director de las reformas de la catedral de Santiago en el XII, pudo ser el responsable de este proyecto.

Peregrinos por un bosque cercano a Coedo (Orense) | D.R.

Antes de llegar a la catedral de Santiago, la Vía de la Plata asciende al Pico Sacro, la guía para los peregrinos que recorrían este hermoso camino porque su aislada cima se divisa desde 30 kilómetros a la redonda. Muchos subían para otear las torres de la catedral y otros por la magia que desprende esta montaña. Y desde siempre, la cima del Monte Sacro fue un lugar de vigilancia desde donde se controlaban las vías de comunicación que unían el interior con la capital y con la costa. La historia del Pico, y sobre todo de la cueva de cuarzo que recorre el Monte Sacro, están llenos de magia y de un halo seductor. 

Hoy la vía arranca en Sevilla y pasa por Mérida, Cáceres, Salamanca, Zamora y Orense

El Camino Portugués

La dimensión internacional 

De Lisboa a Santiago en 24 jornadas y más de 600 km, el culto Jacobeo tiene en el Camino Portugués la verdadera dimensión internacional del fenómeno de las peregrinaciones. A partir del siglo XII tuvo una enorme importancia como fuente de intercambio económico y cultural, además de espiritual. Su espectacular trazado hereda vías y caminos ancestrales como la magnífica Vía XIX, que se construyó en el siglo I d.C. para unir Braga con Astorga a través de Ponte de Lima, Tui, Pontevedra, Santiago y Lugo. En tiempos fue la calzada romana que vertebró la Gallaecia. Monarcas, nobles y altos clérigos portugueses contribuyeron a asentar la gran devoción jacobea de los lusos. 

Mapa del Camino Portugés | D.R.

En el siglo XIV, Isabel de Portugal ofreció su corona ante el altar de Santiago, y más tarde, en el XVI, lo hizo el rey Manuel I. Fue de tal importancia en Portugal, que la propia red viaria del país se configuró de sur a norte, pasando por Lisboa, Santarem, Coimbra, Porto, Barcelos, Ponte de Lima y Valença do Minho. Tui, la puerta gallega del Camino Portugués, conserva el encanto de su tiempo medieval, envuelta en su poderosa muralla. Su catedral románica, que se comenzó a construir en el XII, alberga el único claustro gótico que se conserva en las catedrales gallegas. 

Legado Semita

En Tui hay que valorar la herencia que dejó la comunidad semita entre los siglos XI y XV, donde las casas de Moisés, Aaron y Salomón, del XV, son visita obligada. Así como el Patio de la Sinagoga, el solar de la antigua carnicería, y la Torre del Judío, del XII. 

Valença do Minho (Portugal) | Irene González

El Camino Portugués cuenta con uno de los enclaves más importantes en cuanto a propiedades curativas del agua termal, que se remonta a la época romana, Caldas de Reis. Y antes de llegar a Santiago está Padrón, la cuna del Jacobeo. En ella se encuentra El Pedrón, la Ara romana ubicada bajo el altar mayor de la iglesia de Santiago que, según la leyenda, fue el punto de amarre de la barca del apóstol. Y junto a Padrón, el lugar de Iria Flavia, donde en el cementerio de Santa maría la Mayor, y bajo un olivo, descansa el Nobel de Literatura Camilo José Cela. 

El Camino Francés

La primera guía turística europea 

Desde Saint Jean Pied de Port a Santiago de Compostela, recorre 32 etapas en casi mil kilómetros. Es el Camino más transitado y el mejor documentado. Hace más de 900 años ya fue descrito en el Codex Calixtinus, donde en su el Libro V se detalla cada tramo, y se informa sobre hospitales, santuarios y las costumbres locales. Se puede considerar como la primera guía cultural e incluso la primera guía turística de Europa. 

Mapa del Camino Francés | D.R.

El Camino Francés entra en España por el occidente de los Pirineos, donde confluyen la vía Tolosana, la Podianense, la Limusina y la vía Turonense, que parte desde París. La vía Tolosana accede a la Península por Somport, y las otras tres se unen en Ostabat para cruzar los Pirineos por Roncesvalles. Ya en Navarra, en Puente la Reina el Camino se une en una sola ruta que atraviesa el norte del país entre bosques de hayas, pinos, robles y castaños, viñedos y estepas. El Camino Francés cruza localidades que son historia viva: Estella, Logroño, Nájera, con su colegiata de Santa María La Real, y Burgos, con su fantástica catedral gótica Patrimonio de la Humanidad. 

Convento de San Marcos (León), en su origen templo-hospital para peregrinos | D.R.

Tesoros románicos

Frómista, en Palencia, exhibe el mejor románico europeo, y Carrión de los Condes, Sahagún y León, que deslumbra con su catedral gótica, son grandes tesoros de este Camino. Más adelante, Astorga atesora un fabuloso legado romano que se amalgama con la fascinante obra de Gaudí; y en Ponferrada, cuna de los templarios, se alza el espléndido castillo de estos desaparecidos y enigmáticos monjes guerreros. Antes de entrar en Galicia, Villafranca del Bierzo goza del privilegio de otorgar la Indulgencia y el Jubileo a los peregrinos que no puedan continuar el Camino. A Galicia se accede a través del puerto de O Cebreiro, desde donde se llega a Triacasela. A partir de aquí siguen las siete etapas más famosas del Camino Francés, que recorren Sarria, Portomarín, Palas de Rei, Melide, Arzúa, Arca y el estratégico Monte do Gozo, a escasos 4 kilómetros de la catedral, antes de pisar la Plaza del Obradoiro. Esta ruta ancestral y cargada de historia supone una buena elección para quienes realicen el Camino de Santiago por primera vez.