Caminata por los pueblos más encantadores de la Sierra de Gredos

La Sierra de Gredos es la espina dorsal de España, el tesoro mejor guardado del Sistema Central, la reunión de las alturas cuya situación parece dividir por dos la Península Ibérica.

Manuel Mateo Pérez
 | 
Foto: sanse293 / ISTOCK

Ubicada al sur de la provincia de Ávila, limítrofe con Cáceres y Toledo, y próxima a las tierras del suroeste salmantino, la Sierra de Gredos es una lección de geología cuyas altas cumbres, que rara vez bajan de los dos mil metros de altitud, parecen rascar el vientre del cielo. El pico más alto de Castilla León se halla en la Sierra de Gredos. Se yergue a 2.592 metros de altura y recibe el nombre de Almanzor, aquel legendario caudillo cordobés que mantuvo en jaque allá por el año 1.000 a la España cristiana.

Al norte de la cordillera se extiende el cauce fluvial del río Tormes. La cara septentrional es abrupta, pedregosa e indómita. La caída de los montes es acentuada y grave. Entre tanto, la cara sur es más suave y dócil. Por ella discurre el valle del río Tiétar, un conjunto de laderas y lomas de fértiles tierras donde maduran los árboles frutales y los productos de la huerta. El norte y el sur de la Sierra de Gredos es la metáfora de dos realidades antagónicas y contrapuestas. Allá arriba los pueblos son de un cariz oscuro y umbrío. Sus casonas están protegidas por gruesas losas de granito. Vigas de recia madera sustentan las techumbres de donde nacen tejados a dos aguas. El clima ha modelado la arquitectura tradicional de este rincón de la provincia abulense.

David González Rebollo / ISTOCK

La Nacional 502, que une Ávila y Toledo, abre la puerta de una carretera comarcal en cuyas márgenes se citan los pueblos más tradicionales de la cara norte de Gredos. San Martín de Pimpollar y Navarredonda de Gredos están íntimamente ligadas a la actividad forestal y cinegética. Los cotos reales de caza de Gredos tienen fama desde la época de Alfonso XIII. Los pueblos poseen barrios medievales apiñados en torno a una mínima plaza mayor, donde se alzan modestos templos de inspiración gótica y casas consistoriales con nobles y artísticas balconadas. Hoyos del Espino y Hoyos del Collado quedan próximo al cauce alto del río Tormes, recién nacido entre las angosturas de la serranía. Un kilómetro al oeste de la pequeña localidad de Navacepeda de Tormes parte una carretera de montaña que trepa hasta la villa de la Herguijuela y que atraviesa el puerto de la Peña Negra, a 1.909 metros de altura. Estos parajes de alta montaña están tapizados por agrestes masas boscosas de pinos y robledales. Sus rincones son de una belleza inenarrable, y desde sus miradores, escondidos entre la maleza boscosa, se divisan los puntos más emblemáticos de la serranía de Gredos. Más abajo, Navalperal de Tormes y Zapardiel de la Ribera vuelven a resumir en sus barrios viejos las obsesiones arquitectónicas de la zona, donde la rigurosidad y la inclemencia de los meses fríos condiciona la tipología y el urbanismo del caserío.

sanse293 / ISTOCK

Montaña adentro, la Sierra de Gredos acoge algunas de las gargantas de origen glaciar más importantes del Sistema Central. A los pies del pico Almanzor, en la vertiente septentrional, se extiende la Laguna Grande, el enclave más bello del macizo montañoso. La Laguna Grande está escoltada entre un semicírculo geológico por las cumbres graníticas del Morezón, Los Tres Hermanitos, El Casquerazo y Risco Moreno. Los paisajes que rodean la Laguna Grande son fascinantes. Por ellos sólo se escucha el incesante silbido del viento, el correteo fugaz de las cabras hispánicas y el movimiento de las alas de las rapaces que sobrevuelan estos cielos claros e inmaculados. Una brecha descarnada en la roca muestra el camino que conduce al oeste a la Garganta del Rey, antesala de las Cinco Lagunas. Su hermandad glaciar la comparten con la Laguna Grande, pero su posición geográfica es un capricho que sólo puede ser obra de una naturaleza sabia y original.