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El bosque encantado de Gurb: una excursión familiar con animales de fantasía a una hora de Barcelona

Situada cerca de Vic, hay un bosque poblado por escurridizos animales exóticos y seres fantásticos que encantarán a los más pequeños.

El bosque encantado de Gurb: una excursión familiar con animales de fantasía a una hora de Barcelona.

El bosque encantado de Gurb: una excursión familiar con animales de fantasía a una hora de Barcelona. / Istock / nevarpp

En este bosque hay avistamientos fantásticos. Dicen que se ven desde especies exóticas –como dragones de komodo– hasta sacadas de un cuento de fantasía –como brujas, hadas y dragones–. Pero no hace falta llamar a control de plagas o a 'Cuarto Milenio'. Este festival de criaturas míticas no se ha escapado de la nave del misterio de Iker Jiménez: se trata simplemente de figuras de madera que amenizan el paseo en el Bosc Encantat de Gurb.

El bosque está situado a una hora de Barcelona, cerca de Vic, en el municipio de Gurb. La entrada al bosque está cerca de la parroquia de Sant Andreu de Gurb, una joyita que hibrida decoración y elementos románticos y neoclásicos (añadidos en restauraciones posteriores), cuyo aparcamiento va de perlas para dejar el coche e iniciar la ruta desde ahí.

La caminata por el bosque, que resigue el Torrent del Sitjar, se puede completar de varias formas, ya que no todos los itinerarios son circulares. Por ejemplo, una vez llegado al dragón de komodo se tiene que ir a la izquierda, ver el sendero y las estatuas de esta sección, y luego volver al dragón para ver el resto de la ruta. En Wikiloc tienes un ejemplo de itinerario. Eso sí, necesitarás aproximadamente unas 3 horas para hacer todo el recorrido.

La ruta es fácil, divertida y educativa –los animales, las plantas y los seres mitológicos están señalados con su nombre, así que sirve de clase de biología exprés–. Eso sí, aunque algunas de las figuras son grandes y fáciles de avistar –están en medio del camino– otras son más escurridizas que un ‘caganer’ en un pesebre y se esconden entre ramas de árboles y matojos, así que avisa a los más pequeños para que se mantengan en estado de alerta todo el rato: nunca sabes dónde puede haber una.