Barrio judío de Kazimierz en Cracovia

El antiguo barrio judío se ha convertido en la zona más vanguardista de Cracovia. Sus cafés y restaurantes, siempre abarrotados de gente, tienen una atmósfera única que muestran al visitante la cara bohemia de esta ciudad polaca.

Carmen Dorr

Para comprender el espíritu de Kazimierz basta con detenerse un instante en el cruce de las calles Ulika Miodowa y Ulika Podbrzezi, una de las entradas naturales al que fue barrio judío de Cracovia desde el siglo XIV hasta la II Guerra Mundial. En esta esquina conviven la sinagoga Tempel -cuya esmerada restauración forma parte del esfuerzo por devolver a la zona el esplendor barrido por los nazis- y el pub Propaganda (1) (Ulika Miodowa, 20), que además de una extensa carta de vodkas ofrece un auténtico museo de carteles y parafernalia de la larga etapa comunista que vivió Polonia tras liberarse del yugo de Hitler. Contrastes como éste son la esencia de Kazimierz, un puñado de calles que, tras la vitalidad de sus bares de aire bohemio y sus atractivas tiendas, esconde una lección condensada de historia.

La mirada al pasado está presente en los numerosos cafés con encanto, iluminados por velas y llenos de antigüedades, que recrean el ambiente del barrio judío en los años previos a la invasión nazi. Singer (2) (Ulika Estery, 20), repleto de máquinas de coser antiguas salidas de la célebre fábrica del judío polaco Isaac Merrit Singer, y el Café Hamlet (3) (Ulika Miodowa, 9), con sus raídos cortinajes de terciopelo y sus manteles de ganchillo, son perfectos tanto para una tertulia a media tarde como para una noche de copas. De ambiente más contemporáneo, el Café Cheder (4) (Ulika Józefa, 36) permite probar un delicioso café preparado a la manera tradicional israelí o degustar un buen vino kosher.

Pero sus evocadores locales vintage no son los únicos lugares donde palpar el ambiente de Kazimierz. La bulliciosa plaza Nowy (5) es el corazón de la vida nocturna. El antiguo mercado, donde antaño se sacrificaban los animales según el rito hebreo, aloja hoy una decena de puestos de zapiekanki (un híbrido entre pizza y bocadillo) en los que cada noche se forman colas de jóvenes en busca de una cena rápida y barata antes de ir por algún bar de la zona. Como el Opium (6) (Ulika Jakuba, 19), con varios ambientes, incluyendo una bonita terraza con vistas al antiguo cementerio judío y la sinagoga Remuh (7), la única que sigue activa en Cracovia.

Este templo preside la bonita plaza de Szeroka, considerada durante siglos el centro de la vida religiosa de Kazimierz y convertida en la actualidad en un hervidero de restaurantes que, si la lluvia lo permite, despliegan sus mesas en amplias terrazas para cenar al aire libre. Quien busque comida kosher de calidad (imprescindible el roast beef al estilo judío) la encontrara en Ariel (8) (Plaza Szeroka, 17), un clásico de la zona con una estética tradicional y precios muy razonables.

Aunque Kazimierz no es una zona comercial al uso, sus calles esconden direcciones recomendables para un poco de "shopping". En Idea Fix (Ulika Miodowa, 23) hay ropa de jóvenes diseñadores polacos, cómics, vinilos o cosmética "eco". Otra parada es la librería de la Alta Sinagoga (Ulika Jozefa, 38), cuyo principal "best seller" -"La lista de Schindler", de Thomas Keneally- inspiró a Spielberg su célebre película rodada en este barrio.

Iberia desde Madrid tienen vuelo directo a Varsovia, conectada por tren (2 horas y 45 minutos) con Cracovia. Ryanair cuenta con vuelos directos a Cracovia desde Madrid, Málaga, Alicante, Gerona y Palma de Mallorca.