Barrio de Guéliz en Marraquech

Más allá de las murallas y la medina aparece el rostro moderno de la Ciudad Roja. Galerías de arte, cafés cosmopolitas y tiendas de artesanía contemporánea revelan que en Marraquech hay más paseos que los marcados en intramuros.

Nuria Cortés

En la llamada Villa Nouvelle, aquella que los franceses trazaron siguiendo el modelo urbanístico europeo, se encuentra el Marraquech que mira hacia Occidente, el que bebe de las corrientes externas y las interioriza junto a sus raíces. Y más concretamente en Guéliz, el barrio donde la creatividad ha fijado residencia.

Un ejemplo es el llamado Passage Ghandouri?, situado a la altura del número 61 de la rue Yougoslavie. Aquí se encuentran las galerías Matisse y Kibari, ambas con unas excelentes muestras de arte marroquí contemporáneo, incluyendo obras de Mahi Binebine, uno de los artistas más reconocidos del país. En el vecino boulevard Mohamed V?, en los números 127, 139 y 141, se puede visitar Galerie 127 -la primera galería fotográfica del Magreb- o acercarse a las populares tiendas Intensité Nomade, donde es posible encontrar los famosos caftanes de Frédérique Birkemeyer, y a Place Vendôme, que es muy conocida por la calidad de sus trabajos en cuero.

Siguiendo el bulevar se llega a la Place du 16 November y a Le 16 Café?, con excelente pastelería francesa y helados de lavanda y albahaca, entre otros. Un poco más allá, la galería Lawrence Arnott (Edificio El Khalil, avenida Hassan II), cuya amplia programación de exposiciones incluye trabajos de artistas nacionales e internacionales afincados en el país. Rehaciendo el camino, y tras tomar el bulevar Mansour Eddhabi, se llega a rue de la Liberté?, una de las calles más interesantes del barrio. Aparte de la galería Agora, que está localizada en la esquina, aquí se encuentran Kechmara (nº 3), una popular parada para almorzar ensaladas y sándwiches; los mocasines y babuchas de Atika (nº 34); los dulces de Al Jawda (nº 11), un clásico del barrio, y el hammam Les Secrets de Marrakech (nº 62), con un amplio menú de masajes. De la rue de la Liberté sale la rue des Vieux Marrakchis?, con arte contemporáneo en la refinada galería David Bloch y excepcionales trabajos en seda, lino y metal en la tienda de moda y decoración Moor. Dependiendo de la hora, se puede ir al agradable Café du Livre (rue Tarik ben Ziad, 44)?, -muy recomendable su desayuno estilo crunch- o darse un paseo hasta el famoso y colorido Jardín Majorelle?, en la avenida Yacoub el Mansour. El paseo por Guéliz no debe acabar sin una cena en Al Fassia? (Boulevard Mohammed Zerktouni, 55), uno de los mejores restaurantes de la ciudad para saborear la cocina marroquí. El punto final se puede poner en el Bab Hotel? (boulevard Mansour Eddahbi con rue Mohammed El Beqal), cuya terraza es una de más solicitadas al caer la noche.

Sidi Ghanem, el nuevo paraíso de las compras
Un corto paseo en taxi desde Guéliz lleva hasta la zona industrial de Sidi Ghanem, con más de 30 showrooms de artistas, diseñadores y artesanos. Destacan los elegantes trabajos en algodón para la casa de Pretty Linge (nº 317), la reconocida cerámica contemporánea de Akkal (Fenyadi, nº 219), la oferta creativa de decoradores, modistos y artistas expuesta en Galerie Pop (nº 109-4) y los refinados perfumes, jabones y aceites de Le Sens de Marrakech (nº 18).

Cómo ir
Iberia (www.iberia.com), EasyJet (www.easyjet.com), Vueling (www.vueling.com) y Binter Canarias (www.bintercanarias.com) ofrecen vuelos a Marraquech desde diversos aeropuertos españoles.