Barrio de Friedrichshain, en Berlin

Alternativo, canalla, vibrante, joven... En este barrio, conocido como "Fashionshain", se respira el espíritu rebelde de Berlín en sus mercadillos, tiendas vintage, clubs y locales donde mandan el mestizaje y la fusión.

Esther Rodríguez

Remodelado después de la II Guerra Mundial, Friedrichshain es el lugar perfecto para comer, cenar y tomar copas a precios económicos. Las paradas de metro (U) más cercanas son Frankfurter Tor y Warschauer, pero es más recomendable alquilar una bici y sumergirse en el barrio desde la titánica Karl Marx Allee o bien cruzando el puente más famoso de Berlín, el Obenbaümsbrucke, nexo entre Friedrichshain y el vecino barrio de Kreuzberg. Construido por Otto Stan en el XIX y reconstruido por Santiago Calatrava en 1994, sus luces de neón simbolizan el juego piedra-papel-tijera y con ello la arbitrariedad con la que se concedían los permisos para pasar del Oeste al Este. Proseguimos ruta por Warschauer Strasse y torcemos ligeramente a la derecha en Revaler Str. Aquí nos espera Cassiopeia, (Revaler Str., 99), una antigua fábrica reconvertida en uno de los espacios multifuncionales más representativos del alma transgresora de la capital alemana. Mercadillos (domingos), bares clandestinos, una sala de teatro alternativa, un rocódromo y hasta un gigantesco skate park alternan con graffities y tribus urbanas made in Berlin.

Cuando el estómago empiece a rugir, Il Ritrovo (Wühlischstrasse, 29) es una apuesta acertada. Sirven sabrosos antipasti y pizzas a precios populares (entre 6 y 9 euros). En este enorme espacio las paredes, inclusive las del baño, están atestadas de dibujos y mensajes reivindicativos. Para los adictos a sabores más exóticos, enfrente está Datscha, un restaurante ruso que rememora una antigua casa de campo soviética (platos entre 5 y 9 euros).

Tras el ágape, es hora de degustar un té o un café acompañado de un exquisito trozo de tarta en Café Cortado (Simon Dach, 9), una cafetería con mucho charme al más puro estilo Fashionshain.

Callejeando sin rumbo fijo descubrimos Kaiserschnitt (Wühlischstrasse, 34), una peluquería actual cuya atmósfera retro nos transporta a los años 60. En una calle perpendicular hayamos otro rara avis: Kaufbar (Gärtnerstrasse, 4). La gran curiosidad de este bar es que todos los objetos y muebles que están en el interior se pueden comprar: sillas, cuadros, jarrones y hasta las tazas de café.

Infinidad de tiendas esperan ser descubiertas por aficionados a la moda con su propio estilo. En Chapati Design (Simon Dach, 37) los apasionados del hippie-chic hallarán su paraíso. Entre las 16 y las 20 h. el barrio celebra la hora feliz. Los locales 2x1 se multiplican en Simon Dach, Grünberger y Krossener. En Gobi (Simon Dach, 41) ponen más de setenta variedades de cócteles al simbólico precio de cuatro euros. Y para dormir, el Michelberger Hotel (Warschauer Str. 39-40), juvenil, creativo y chic. Su ubicación es inmejorable.

El pasadizo más "enrollado" de Mitte

Zambullirse en el 39 de Rosenhalter Str., una de las zonas más cool de Mitte, es entrar en el alternative lifestyle. En un recoveco de este vibrante y colorido pasadizo decorado con graffities está el Central Kino, que proyecta cine en versión original. En la puerta de al lado, un antro de música en directo de nombre impronunciable espera a los espíritus más atrevidos. Y para los más culturetas, el Centro Anna Frank tiene una exposición interactiva muy recomendable.