De Las Barrancas a la enigmática Malamoneda

Un recorrido por las tierras del sur de la provincia de Toledo, es un caminar fascinante de descubrimientos, de enclaves mágicos y naturaleza mediterránea en todo su esplendor. Tierra de visigodos, templarios y tumbas que embelesan, estos parajes de toledanos son para explorar.

Irene González
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Foto: Bildarchiv Monheim GmbH / ALAMY

Apenas a 30 kilómetros de la emblemática Toledo, existe uno de los paisajes más deslumbrantes de la región, e incluso, de España. Parte de su belleza radica en lo inesperado y sorprendente, ya que nada hace presagiar el espectáculo que súbitamente se presenta, un auténtico horizonte que bien podría ser de un remoto planeta. Un viaje por las espectaculares barrancas de Castrejón y Calaña, hasta la misteriosa y desconocida necrópolis de Malamoneda, es un recorrido lleno de encanto. Cercano a Toledo, encierra fantásticos y desconocidos tesoros. Es una ruta que lleva por las tierras del sur de la provincia de Toledo, en un recorrido fascinante de descubrimientos, de terrenos mágicos, y de naturaleza mediterránea en todo su esplendor.

Las Barrancas se encuentran en los términos municipales de Albarreal de Tajo, Burujón y La Puebla de Montalbán, en la orilla norte del embalse de Castrejón. Son espectaculares cortados arcillosos, formados por la erosión del viento y las aguas del Tajo sobre sedimentos de hace 25 millones de años. Estas cárcavas arcillosas de color rojizo, se extienden a lo largo de casi 2 kilómetros, y alcanzan más de un centenar de metros de altura en picos el Cambrón. Es el paraíso de cigüeñas, ánades, patos, garzas, martinetes y cormoranes. Pero además, al predominar en su entorno el monte mediterráneo, el paraje natural de Las Barrancas sirve de hábitat para numerosas especies de aves amenazadas, como el halcón peregrino, la majestuosa águila imperial ibérica, el águila perdicera, el aguilucho lagunero, el búho real y el buitre negro. Más allá, La Puebla de Montalbán despliega su paisaje de contrastes, vegetación y matices.

A un lado la vega del Tajo, la frondosidad del río, huertos y cultivos de regadío llenan de color e intensidad la ribera. Al otro, la meseta abre su manto de cereal, donde afloran las calizas y el aspecto arenoso. La riqueza de esta región privilegiada se puede apreciar a través de una senda ecológica de 4 km que cuenta con varios miradores. Desde ellos, se pueden contemplar estos espectaculares cortados, además de su flora y fauna. Mágico e indescifrable es Santa María de Melque, feudo de los Caballeros Templarios. Al igual que el castillo de Montalbán, de origen musulmán, que pasó a las todopoderosas manos templarias. Se alza sobre un peñasco en un espectacular paraje, por el que transcurren, al fondo de un coqueto cañón, las aguas del arroyo del Torcón. Hábitat, necrópolis y estructuras defensivas es lo que descubre el Yacimiento de Malamoneda, uno de los parajes más fascinantes y legendarios de los Montes de Toledo, enclavado en el parque de Cabañeros. En este tesoro oculto abundan los enterramientos con cerca de 100 sarcófagos esculpidos en la roca, altares rupestres, epígrafes y estelas funerarias. Según los arqueólogos, Malamoneda no es más que un pequeño trozo de hielo, sobre la punta de un gigantesco iceberg.