Atardeceres de Formentera

Cap de Barbaria, el Mirador de La Mola o Cala Saona son algunos de los rincones más conocidos para disfrutar del bello atardecer de la isla.

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Foto: LUNAMARINA / ISTOCK

Formentera es un pequeño paraíso en medio del mar. La isla balear es famosa por sus calas, sus aguas turquesas y por las arenas blancas y finas que dominan sus playas. Pero además de todo esto, a Formentera debe sumársele sus privilegiadas puestas de sol. Aquí los atardeceres resultan especialmente vistosos, cuando el cielo se llena de colores anaranjados y rojizos mientras el sol va ocultándose tras las aguas del Mediterráneo. Para contemplar este espectáculo pueden hallarse multitud de lugares recomendables, pero estos son los más afamados.

Faro de Cap de Barbaria

Victor Fernandez / ISTOCK

En el enclave más meridional del archipiélago balear, entre acantilados, se encuentra el Faro de Cap de Barbaria, un lugar rodeado de un impresionante paisaje rocoso. Aunque no está muy claro el origen de su nombre, parece ser que se debe a la cercanía de las costas africanas, conocidas como bárbaras y desde donde la isla fue atacada en varias ocasiones.

Cap de Barbaria es un sitio ideal para sentarse en silencio y disfrutar de la tranquilidad que nace de la contemplación del sol sumergiéndose en el mar mientras el cielo va variando sus colores. Ademá, en los alrededores del faro se encuentra Torre Des Garroveret, una de las torres de defensa que formaban el conjunto de vigilancia contra los ataques de piratas, también perfecta para una bonita puesta de sol. Por su parte, otro lugar recomendable es Cova Foradada, un pequeño agujero en el suelo por el que, a través de una gruta, se llega a un balcón sobre el mar.

En temporada alta, el acceso a pie o en bicicleta al faro es libre, sin embargo los coches y motos tienen el acceso vetado (aparcamiento gratuito a 1,7 kilómetros del mismo).

El Faro de La Mola

LUNAMARINA / ISTOCK

El Faro de la Mola es el más antiguo de Formentera. Situado en uno de los lugares más espectaculares de la isla, construido sobre un acantilado de más de 120 metros de altura, la zona ofrece un verdadero espectáculo al atardecer. Durante los minutos del ocaso, el cielo, el sol y el mar se funden en un fastuoso despliegue de luces y colores.

El Faro de la Mola se inauguró en 1861 y sólo ha dejado de funcionar en dos ocasiones a lo largo de su extensa vida: durante la Guerra Civil Española y durante la guerra de Filipinas. Además, una leyenda de la zona cuenta que Julio Verne escribió su novela Hector Servadac inspirándose en la isla de Formentera y en este faro. Alrededor de él existen varios senderos por los que se puede pasear cerca del acantilado y disfrutar de la inmensidad del mar.

Playa de Cala Saona

Lydia Trigo / ISTOCK

Observar la caída del sol desde Cala Saona es uno de los principales atractivos de la isla. La cala está situada en una pequeña bahía rodeada de acantilados, lo que la protege de los vientos y la convierte en un lugar perfecto para disfrutar de un relajante baño.

Los acantilados que envuelven la cala encuadran a la perfección el momento en el que el sol se pone sobre la línea del horizonte. El lugar cuenta, además, con varios bares en los que tomar algo a la vez que uno se deleita con el espectáculo del atardecer.