La playa de arena rosa más bonita de Europa está en la isla menos masificada en verano y a 1 hora de España
Su color rosado, aguas cristalinas y fascinante paisaje marino atrae a los turistas que buscan admirar los encantos de la costa italiana.

Italia es de los lugares más codiciados, atrae a turistas de todo el mundo que han oído hablar maravillas del país. Lo tiene todo: buena gastronomía, historia, paisaje y playas idílicas. Si hay algo que sin duda destaca son las islas, y el Mar Mediterráneo tiene las mejores.
Ubicada en el norte de Cerdeña, en la isla de Budelli, se encuentra una de las playas más bonitas del Mar Mediterráneo: Spiaggia Rosa. Pertenece al Parque Nacional del Archipiélago de la Maddalena, que cuenta con 60 formaciones. Este área se distingue por sus increíbles paisajes marinos así como por su riqueza en fauna y flora.
En 1994 se decidió su cierre definitivo, ya que eran frecuentes los robos de la famosa arena, permitiendo que solo se pueda admirar desde una cierta distancia. La playa originalmente perteneció a una inmobiliaria, que tras quebrar la sacó a subasta. En 2013 un banquero neozelandés la compró por 3 millones de euros. No fue hasta 2016 que el Estado italiano la recuperó y protegió con tal de preservarla y evitar su masificación: pasó a ser patrimonio público del Parque Nacional del Archipiélago de la Maddalena.
De dónde viene su distintivo color rosa
Si hay algo que sin duda llama la atención de la gente es el característico color de su arena. Aunque se dice que es rosa, en realidad su color es tenue y cambiante. Este tono rosado procede de un microorganismo llamado miniacina miniacea, un organismo unicelular que da forma a conchas de color rosado. Cuando este muere, las corrientes pulverizan las conchas y al ser arrastradas a la orilla son las responsables de darle ese efecto a la arena.

Una playa protegida
Con intención de preservar este paisaje natural, está prohibido desembarcar en la playa, pisarla o nadar a su alrededor. Aun así es posible admirarla, aunque sea de lejos. Desde el municipio de Palau o de la Maddalena salen excursiones en barco que permiten a los turistas disfrutar de este paisaje natural (a 70 metros de la playa, eso si). En el caso de querer acceder en una embarcación propia sería necesaria la solicitud de ciertos permisos. Además, hay que tener cuidado, ya que solo esta permitido el acceso a ciertas áreas y el incumplimiento de las indicaciones conlleva altas sanciones. También se han habilitado pasarelas de madera alrededor de la orilla.
En general, todo el archipiélago ofrece increíbles lugares para visitar, playas y calas de ensueño. Además, es un paraíso para aquellos a los que les interese hacer submarinismo por estas aguas. Los fondos marinos están repletos de peces, corales, delfines o cachalotes.
El último habitante
Mauro Morandi se hizo famoso en todo el mundo por haber vivido más de tres décadas solo en Budelli, en el Mediterráneo. Llegó a la isla en 1989, cuando una avería en su catamarán lo obligó a detenerse allí. En ese momento, el anterior guardián de la isla decidió jubilarse, y Morandi, que entonces era profesor de educación física, decidió abandonar sus planes de viaje a la Polinesia. Se instaló en un refugio de la Segunda Guerra Mundial, y dedicó 32 años a cuidar la playa de arena rosa, preservando el entorno, manteniendo los caminos, recibiendo barcos y evitando que los turistas se bañaran en la playa.
Vivió con un sistema de electricidad solar casero y, con el tiempo, logró instalar internet para mantenerse conectado. En invierno, recogía leña para calentarse y pasaba sus ratos libres leyendo y descansando. Sin embargo, en 2018 las autoridades de La Maddalena le comunicaron que la isla se iba a convertir en un centro de educación ambiental y que debía irse. Aunque intentó persuadirles para seguir allí como cuidador contratado, se lo negaron debido a su avanzada edad de 81 años. Finalmente, en 2021 fue desalojado del que había sido su hogar. Mauro Morandi falleció el 7 de enero de este año, dejando trás el la historia del último hombre que habitó y protegió esa pequeña joya natural del Mediterráneo.
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