Alrededores de Knez Mihailova de Belgrado

En los alrededores de esta calle siempre es sábado. Eso es lo que dicen los habitantes de la capital serbia, situada en la unión del río Saba con el Danubio y que ya presume de tener una de las ofertas más frescas de Europa.

Nani Arenas

Nada más poner un pie en Belgrado se percibe que su fama de ciudad vital no es sólo un rumor. Al deambular por las callejuelas del centro queda claro por qué cada vez más líneas aéreas eligen este destino para sus nuevas rutas. Y por qué Belgrado cada vez hace más ruido en el mapa de destinos emergentes. Porque su espíritu rebelde y vibrante conecta bien con una imbatible relación calidad-precio.

Para comprobarlo lo mejor es acudir a Terazije, a Kralja Milana, al Bulevar Kralja Aleksandra o a Knez Mihailova, arterias donde edificios neoclásicos comparten manzana con moles grises de aroma comunista. Pero tras esas construcciones añejas se esconden hoy restaurantes, librerías, galerías de arte, tiendas...

Para adquirir un recuerdo de Belgrado conviene dirigirse justo al principio de Knez Mihailova, en Beoizlog . Y si se anima a llevarse una botella de rakija (licor tradicional serbio), pruebe en Singidunum, donde encontrará la mejor selección de vinos y delicias locales.

Pero si lo que le gusta es ir de compras de verdad, una dirección imprescindible esSupermarket Concept Store, un espacio ultramoderno inspirado en la estética comunista donde se pueden hallar tesoros de las marcas más cool: zapatos, libros, cosméticos, moda.. Además, hay un bar, un restaurante y un Spa. Un buen lugar para perderse.

Y un juego. Intente encontrar una calle donde no haya al menos una pastelería. Y no se vaya sin probar un burek, una especie de empanada típica, dulce o salada. Tiene fama el de la pastelería Sarajevo, que está abierta las 24 horas. No hay excusa.

Como es verano, la terraza del bar Crveni Petao es un buen lugar para sentarse a descansar. Es una de las preferidas por los belgradenses. Quienes llenan estos locales no suelen ser turistas. Son los propios serbios los que dan vida a la capital, y les gusta tanto salir, que la fama lúdica de Belgrado ya ha corrido entre sus vecinos bosnios y croatas. Pasada la guerra, la primera generación de ex yugoslavos vuelve a unirse, ahora para divertirse.

Seguimos por el centro y toca cenar, por ejemplo en el Vuk, un buen restaurante de comida tradicional serbia. Después, se puede tomar una copa en el Akademija Club, un local de culto ubicado en los sótanos de la Escuela de Bellas Artes. Y si quieren seguir, en el Tramvaj hay jazz y soul en directo. Si prefieren irse a dormir, tomen nota del minimalista Townhouse 27, el primer hotel boutique de Belgrado. Y para concluir, una sesión de música disco en el exclusivo club Magacin, lleno de gente guapa.

Un paseo por el barrio bohemio de Skadarlija
Otra opción más tranquila para ir al atardecer y tomar un café es el barrio bohemio de Skadarlija, también conocido como el "Montmartre local", con sus kafanes (tabernas tradicionales) donde cenar y escuchar música popular serbia. El Tri Sesira es uno de los kafanes con más solera de esta calle, peatonal, adoquinada y encantadora. Muy cerca está el pequeño hotel Petit Piaf, un buen lugar para alojarse en este barrio. www.serbia.travel

Cómo llegar
La compañía Spanair (www.spanair.com) tiene nuevo vuelo directo desde Madrid a la capital serbia los viernes y domingos, y desde Barcelona, los martes, jueves y sábados. Los precios parten de 50 1 por trayecto, según disponibilidad.