El Alentejo a través del vino

La región portuguesa ofrece que el viajero la conozca a través de su oferta enoturística que aglutina diferentes rutas y escapadas.

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Foto: ISTOCK

Entre la desembocadura del río Tajo y el Algarve nos encontramos con una de las regiones portuguesas más bellas paisajísticamente hablando: el Alentejo. (www.visitalentejo.pt/es/) Famosa entre los surfistas, el interior de esta región cuenta con un rico patrimonio arqueológico y monumental, pero también con una oferta enoturística donde destacan, además de sus viñedos, sus hoteles bodega.

El Alentejo cuenta con hasta ocho zonas Denominación de Origen - Portalegre, Borba, Redondo, Reguengos, Vidigueira, Évora, Granja/Amareleja y Moura- que se pueden visitar en tres rutas del vino.

La primera de estas rutas es la de Serra De Sao Mamede, al norte de la región, donde se producen vinos fuertes de color y aroma. La segunda de estas rutas es una ruta histórica que transcurre por el centro de la región, mientras que la tercera, la que recorre el sur, es la denominada ruta del Guadiana que discurre por este río. Antes de emprender cualquiera de estas rutas, el Alentejo recomienda visitar las instalaciones de la asociación de los Vinos del Alentejo, en Évora, donde se puede degustar los vinos de la región y conocer los tipos de uva que se cultivan.

Uno de los imprescindibles dentro de la oferta enoturística del Alentejo es la Quinta do Quetzal, una bodega cuyo origen se encuentra en época de los romanos y que presume de ser la más antigua de la península Ibérica. Rodeada de viñedos, esta bodega cuenta además con una galería de arte con obras de artistas internacionales y con un restaurante en el que disfrutar de la gastronomía alentejana.

En cuanto al alojamiento, los hoteles-bodega son la opción más acertada para una escapada enoturística. Asó, en Viamonte, en el Alto Alentejo, el hotel Torre de Palma es una antigua villa señorial de 1338 que cuenta con ocho casas típicas alentejanas, un loft rural, una casa señorial y ocho habitaciones ubicadas en el antiguo granero. Además, cuenta con un spa con jacuzzi y sauna turca.

Otro ejemplo de hotel-bodega es Herdade da Malhadinha que ofrece a sus clientes clases de cocina y de pintura, tratamientos de vinoterapia, catas temáticas, picnic entre vieñedos... Ubicado en la planicie de Alentejo, en la localidad de Albernoa, entre sus instalaciones cuenta también con spa y con un restaurante gourmet.

Por último, Nova ou A Serenada es otro hotel-bodega situado en la sierra de Grândola en el que los visitantes podrán disfrutar de catas de vinos, talleres temáticos, visitas a sus viñedos y a su bodega y numerosas actividades outdoor para disfrutar de su entorno como paseos en globo y en bicicleta, picnics o rutas de senderismo.